Poema a una Musa Ignota:
Cantarte pueda de febril idea,
oh tu blanca sábana
cual nieve medrosa,
encendida de rumorosos
ojos turgentes ígneos
cual lava recién brotada,
soportando tu cuerpo
como puente de rústica madera
cubierta el suave musgo inútil,
levantas mi áspera
emoción vívida danzarina,
como mi desnudez gastada vuela y te atrapa,
del azabache sereno arde
tu cabello de realeza asordinada,
bajo tu nieve mis cartas arden,
sepultan quicios de lúgubre hendidura,
hace muchos años,
creí sintiendo a una oscuridad,
latía y cada azur letra envolvía,
era como una Tierra Prometida
inexorable,
como amar carta
sin conocer presa,
me alcé como santo sobre mi caballo,
a las puertas su fortaleza,
allí no servían ya
corazas, ni tules, ni guirnaldas.
Un relámpago me quebró el pecho,
alcé mi espada,
y amé la Tierra
amé lo que nunca fue de nadie,
sembré mi coraje,
sembré mi valía,
y hoy desnudo en penumbra,
espero me brote su flor
de mi pecho aguerrido,
cabalgaré
cabalgaré acres,
huesos, todas huestes difuntas,
el río llorará en gotas
todos los colores
las álgidas flores desangradas,
una hoja de navaja
afilará mi canto
hasta la hora que conozca
a Musa Ignota
que amé como siempre amaré
por y para siempre
que empieza nuestra condena
de oir la lluvia
caer en nuestros ojos.
Miguel Esteban Martínez García
lunes, 8 de enero de 2024
Poema a una Musa Ignota:
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Encomienda del hielo azul
I Darte final, mi maldita libreta, yo no quisiera y apenas te comencé; pero con mi dolor enjuago esta seca lágrima, que te canto lágrimas ll...
-
Llegada mi hora yerta; si te busco compañera es para llenar de amor mi entraña y asaltar al viento mi sangre. Para que crezcan amapolas en...
-
Ven, ven estupor indefinido, te rubrico el alarido, que yo destruyo, ven te mataré, o amar muriéndote, entregarte todo, y escalar el sopor...
-
I Darte final, mi maldita libreta, yo no quisiera y apenas te comencé; pero con mi dolor enjuago esta seca lágrima, que te canto lágrimas ll...


No hay comentarios:
Publicar un comentario