Camino el sendero intangible
que a visión mía
solo comenzaba en mis pies
y a lo recto se hundía en horizonte borroso,
caminaba mi sendero agreste
bordeaban cultivos
de riego por irrigación,
y sus acequias de vida terrena,
hería su paisaje
un canal de riego,
con noria presa y molinete,
desembocaba una boca
la entrada de agua canalizada su riego
maravillado que sorprendido
encontré en esa boca
una casa de arañas
como del calibre
de perdigones de escopeta
boliches o canicas
era como una catedral o casa de ellas,
había varías
flotando como sombras en la noche,
unas veces había dos tres centinelas,
otras más prole
y rudas arañitas crías
hubo años atrás me detuve y les leí
una oda en liras a Musa,
otras ahondaba sólo en mi contemplación.
Fundada en admirar
su misión y perseverancia
mis arañas me inculcaban.
MIGUEL ESTEBAN MARTÍNEZ GARCÍA

No hay comentarios:
Publicar un comentario