sábado, 12 de octubre de 2024

PARCA BONITA

 

















Manejable, denso, lleno de pertinaz hastío, 
desencantado, imposible
disimular terror en la mirada,
allanar más el amor que la soledad
oh desidia, brotada de lágrimas
incapaces, ¿Se puede temer la vida?
Si lo que tiembla es el alma,
en mi habitación dialogo con
la muerte, impalpable, tentadora,
vestida como florece una guadaña,
desencantada, de mirada tenue
desapagada, sólo la digo no te marches
pero aún no me busques,
te traeré flores de muerto,
y crisantemos, tus rosas desangradas.
Ven, bailemos como si ni yo
ni tú, existiéramos de nuevo
oh mi solitaria, mi parca temeraria.


II
Tu sola voz que viste mi
madrugada, entre ocasos de la 
tarde vienes somera,
arde mirada a punto de lágrima
y sólo siento perplejo
que te volveré a ver, sin
piel, sin color, sin sentido
despierto, ni comunicación
intangible, serás amada, un ruego
y súplica soslayada allí que
el sendero y su felicidad
desvanece, criquean ideas
no los grillos, la soledad me
arde por dentro, hasta erizar
mi piel cuando al menos
ya no siento nada.



III
Látigo cepa y susurro
es tu voz, cántico lejano
que cercano cuanto más te sostengo
encerrado, sin ascua, llama,
ni nota de lanza.
Muerte, no vienes por mí
y no perdonas, sólo quiero
jugar contigo, derritiendo
océanos helados, y horizontes
sumisos, sembrar flores contigo
que enraícen las malvas mis pies
y pueda besarte por nunca más
sólo allí que reinará
lo sentido y mi cuerpo
será tu cuerpo, seguro que
dormido.



El Inocente

Förüq y Leannán-Sídhe

MIGUEL ESTEBAN MARTÍNEZ GARCÍA

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