De noche aciaga
clamores al repetido desconcierto
previenen exequias a mi cuerpo,
abre muralla alacrán y lagartija,
allá sobre el horizonte incendiado,
la perdiz y el laurel,
de veneno y puñal baila mi cicuta,
en sobremesa de Dante
y su cena casi mía,
en diente mi serpiente
alzara copa
y tenedor,
desde el monte a mis blancas manos,
quiero hacer elogio a la sombra:
de ecos, trébol, resaca, espumas verdes y cizaña,
mi espíritu sopla donde quiero
decía siglos atrás la escritura
de poética, lírica demencial,
podría mi sanguinosa pluma tintar mares
y labor de relojes extintos,
sombra primero del olvido
y sus miles largos
sobre los cuerpos,
cifra acaso dígito seremos,
del río invocamos,
ceniza sobre deleite,
pelo de sapiencia,
entre leones y marañas
intangible curso de imperios
que son polvo;
laberinto esmeralda
su catedral de espejos,
seremos fichas del tablero
existencial del mármol
su ajedrez perdura en memoria,
vago sótano
es casa y ciencia del olvido
que la memoria desaprende
encima nuestra saeta
de intelecto grave
cuan cerilla o fósforo.
El Inocente
Förüq y Leannán-Sídhe
MIGUEL ESTEBAN MARTÍNEZ GARCÍA







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