MAPA:
Era tu mapa raíz angelical,
milenaria de runas,
trascienden símbolos,
que lenguaje humano,
sendero inextricable
con destino descifrarte,
tu contorno, silueta,
curva de mujer se asigna,
laberinto de mujer esmeralda,
tu manera de hablar lo que callas,
de escribir ronroneos estelares,
vals en mina de sortilegio,
tus mentiras,
tus certezas,
lo oculto que afloras,
no es músculo tu raíz
ni biología su sangre,
es más denso asunto,
un idioma miel de dioses,
una expresión indómita doma
los mares,
y los mares si fuesen boca,
mis raíces sangrientas
abarcarían ramajes para acompasar,
y nunca irse,
Ay si mi lengua
osase la tuya,
o sería deslenguar una mentira,
sería casar la gloria,
y prendar en cinta la dicha,
tu lengua señorita
que misterios atrapa
es lenguaje,
es expresión,
camino, verdad,
mentira placer secuaz,
pero es raíz salvaje lo dicho.
II
Mi agitado corazón
me salpica una vez más,
en el fondo mi ojo vive
una razón que lisonjera
no evita de dictarte mi melosería
mi sopor iracundo
de ejes melíferos,
una sábana espectral rota
una distancia coja
mejoría en cauce,
es fuego terso
mi abanderada sangre
zahorí,
me fundo con mi campo,
y soy menos y más
que terrazgo seguro,
fierro y en solitud cabalgada
destrenzo que desnazco
atrás con mi tiempo
sonaba mi refracción.
en una hoja de chopo
en una gota de néctar una caléndula,
mi sombra se adoptaba
a unas paticas de abeja,
muro alto
y zanja acrisolada
mi felicidad es eléctrica
del río a la montaña
que sube bajando,
mi lluvia era diosa
era perfecta
como siempre llueve correcto
sobre mi tierra seca
ababol sangre de fuego
sangre llora la tierra
entre verdor y cepa castellana,
entre olivo y almazara.
De trigo arrastra y asume mi ara,
frecuencias de un pasado,
sobre cable de telégrafo,
oh vida de mi redención,
el perdón se olvida así mismo
rebeldes son ángeles
en fase y etapa,
te rodeo,
tiempo es melocotón,
tiempo es voz
muero girando en espiral
para embeber de tu solar herida
y avivar mi sentido traspuesto
adorarte sin importar lo que pase,
amansando tigre en ciudad,
y acabar maullando con los gatos en tejado,
luna amante,
luna compañera,
mi luna compañera
mi avistada dicha serena,
ineptitud de lustros caducos
ilumina mis nubes
predica en mi ruido de ojera,
haré tus luces
y cada rico maldecirá su suerte
acosta de su semejante,
venceré con fortalezas
y castillos recortables
el destino mío rebato
sí
cae destruido,
desolo quietudes,
y alguien pregunta
cómo plantea ella odisea
de ronda veneciana,
y tango húngaro de Budapest,
en Praga sólo se encienden
hogueras en ojos
e intelectos graves
queriendo estacar
su espera
inundando registros del alma
fidus fruor
sempiternusa laetitia
cupitum nostra.
Miguel Esteban Martínez García

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