El árbol es todo y todo es el árbol.
Te hablo Ygdrasil fresno, árbol milenario las cenizas,
oh, padre, que mantienes unidas en tu tronco y raíces
las partes y confines del universo.
Nueve Mundos alimentas creciendo de tus ramas,
los nutres y comunicas, protégelos de la ira y saetas oscuras,
mi amor en tu don,
garante de orden y de vida,
antes de ti el hielo y el fuego chocaron,
generando la Niebla Venenosa
en seno su gran abismo,
eitr
de la que brotaría la vida.
Fuego y Hielo los mundos más antiguos que conocemos,
Muspelheim morada del fuego,
donde emana la puridad del Caos.
Y esperando su oportunidad, los gigantes de fuego.
Su jefe Surtur enemigo de la creación,
Niflheim el mundo del Hielo bravura y borbotón
de aguas furiosas.
Oh, mi Hvergelmir caldero hirviente;
de ti se nutren las cepas
más profundas de Yggdrasil.
No les alcanza la luz,
esta es dueña mi diosa Dana,
que madre creadora
su nombre más antiguo que el mar,
Mi fresno sagrado mi rey
en tu centro asido fuertemente a tu tronco
respira Midgard,
donde existen y habitan los hombres.
Yo jinete llamado Hermoso Bres
con el cuervo de Apolo en manos
avanzo
el anillo de inmenso océano,
allá donde las cumbres se borran,
pensamiento y memoria Hugin y Munin
cuervos del primer gigante Odín.
Miguel Esteban Martínez García
Förüq el Inocente y Leannán-Sídhe


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