martes, 16 de enero de 2024

Profecía en curso





 

 

 

RÍO DE LAS FLORES DESANGRADAS

 

 

AUTOR MIGUEL ESTEBAN MARTÍNEZ GARCÍA

 

Prefacio:

En este libro Miguel Esteban Martínez García se refiere al amor a la naturaleza, a conservar el planeta, y el amor, en todas sus dimensiones
Nora Martínez
España-Argentina


Cuando nace una flor

muere una semilla

cuando nace una semilla

nace una planta

y la vida sigue su camino

más fuerte que la muerte

si quieres cruzar el río

no te detengas en la orilla

si quieres terminar tu duelo

no postergues tu dolor

estarás en la otra orilla

cuando hayas cruzado el río

ya habrás terminado de sufrir

cuando hayas sufrido tu dolor.
Anónimo


Nota: Segundo prólogo;(Autor):

Había autores que citaban, que lo esencial, es invisible a los ojos, con esta obra, se puede apreciar esa magia, en lo que pocos paran atención, y le confiere vida, y fin de ser, como que las piedras acaban llorando flores, y el ser humano es parte de belleza natural.

Es mi libro con el trabajo completo de varios años, impera en él un estilo de plasmar surrealista, de escritura automática guiada por referentes propios de absorción y adopción mía, mediante aprendizaje por medio de la lectura, eterno buscador de plasmar correcto, en mi búsqueda y en mi trabajo habita la concepción de lo que me parece bello para escribir en base a eso se surten las imágenes como abrevadero de ideas ramificadas de lo que a ella atañe.Ya que la poesía sin impresión de belleza poesía acaso sería. Sin creerme poseedor del castaño de las castañas de oro mi poesía y mi obra es fruto de consecutivas temporadas seguidas de escritura durante veinte y un años.

 

 


 

MATIZ VIOLÁCEO:

 

No ocurriera de mentira, 

que dos almas establecen juntas sin suponerse,

ni sus cuerpos; no fuera mentira

que siempre bailaron juntas,

bebieron de su misma luz y agua,

y un destino blanco les toca, 

misma planta, y sollozo eterno y verde,

su gloria se extiende

cuando conocen los ojos,

y visión, del alma gemela pareja, 

carne de sapiencia evidente, como respirar la mentira

de que no te busqué, que no llamé, y no te otorgué mi necesidad incipiente,

 

no aclaré mi frente,

ni retrocedí mis cabellos, cómo decir,

que jamás te conocí,

sí siempre te tengo presente, cómo no cantarte,

sin lágrima ni apóstrofe,

esta llama de occidente, 

Oh, pasado de un presente hiriente,

 

saber que nuestros cuerpos vibran 

sin detener constelaciones,

ni campanadas de bronce, esta noche,

si fuera verdad que te amo sin conocerte,

diría que siempre te he amado

así como eres sin verte.

 

Förüq castellano Miguel Esteban Martínez García

A 10/01/2022

Lugar UME Guadalajara España

 

 

 

DESIGNIO:

 

Si nace la belleza de una flor

Yace realizada, la vida de simiente

Sí entonces nace que destellea una simiente

Brota que culmina una vida en color

La senda vívida, fluyente sigue deriva

Más ávida y resiste que la estrella ?? apagada,

Sí el designio te dictó

Cruzar el relámpago y cristal de río

No te quedes en su ribera,

Si se marcó atravesaras tu signo,

No aletargues, no amanses tu desazón

Habrás finalizado encomienda

Cuando hayas padecido tu albor.

 

 

Förüq y Leannán – Sídhe

 

 

SOMBRA DE AMOR LATENTE:

 

        

 

Dos baladas

de fuego diestro

llora en lágrima helada

mi  gratitud,

antes que ausencia

anuble cual ceniza

opacando su breve luz de llama

lanzo mi embate

que germinar mi pecho puede,

sé bien cierto

fuiste ilusión plañidera

de eje, curva, y acero ruginoso,

aguas de evidente sinfonía,

que se hacía cauce,

celda, decoro, arroyuelo,

sinestesía  y dulzura de angustia,

huella un panal,

la flor de tela y carne pudorosa,

miel de Ambrosía,

y oro noble la virgen inviolada,

páramo en mano junta pareja,

última lágrima que puede primera,

de quien fue de ti

más que amor físico,

alguien vendrá a abrir

Ebúrnea puerta del sueño,

evidente fue el trino,

el pájaro, el canto,

del espejo un retrato,

iba por sendero,

del trigal,

bajando la almazara celeste,

de canción ataba la nube,

de espadañas iba mi erial,

de blanca torre

y ningún mal,

llueve mi alma,

nadie sabe,

de ausencia habitada

se duele,

y toda mundanal zozobra

acompaña.

Llueve granate mi sangre,

se riegan mis senderos,

llenas mis venas

fluyen entre barrancos sin agua,

soledad

¿Qué pena me quieres?

Que ahondas los patios de mi cuarto,

recuerdos no te tengo,

qué pena me acuchillas,

yo sin voz te trato,

fiereza de serio desaliño,

suspirarte pueda

entre corona y candelabro,

tu silencio ya no vuela

es tu figura ensoñada

en mi lecho que acecharme quiere,

esta sábana muerta

si no tuviera mi forma,

viva estaría,

oh flor de flores,

miel de señora reina,

colmena tu celda me traes asida,

aletarga esta mi verdadera vida,

sí se puede vivir lo que se sueña,

por algo sigo en el frente tu sien.

De paraíso, amor y lejana luz.

Miguel Esteban Martínez García

 

 

 

 

ALARIDO PRIMERO:

 

 

Ven, ven estupor indefinido,

te rubrico el alarido, que yo destruyo,

ven te mataré, o amar muriéndote,

entregarte todo, y escalar el sopor ostensible,

ven te haré mía,

como trilla y luna de diente goteante,

llena que me pida centella

pronto asienta tu ultraje

que mi amor relucirá

como sol que gira y no desvanece.

Miraré estelas mortales

y cuencas en pozas y párpados

en ojeras tibias de luna,

permite asiente mi gravedad

en tu torrente,

avanza fluye y permite adentre,

vestido mi nervio silente,

aguaceros atrás

consumí la hora,

de funesto, pulcro placer,

endiosado,

mares en el viento,

promesas de belleza imantada,

ojos anclados a horizonte,

llenos de tus sorpresas cardinales,

ancla benévola sin alba,

quizá elevar el son pueda,

en póstuma altiveza,

al cansado miro

de ciudad lisonjera,

conduce una mujer

que ya ha despertado la noche,

trémula,

impasibble

de luces y semáforos

criqueantes,

miro el escaparate

figura mi estampa lasciva

y debajo una nota

Hijo de la ira, renasce...

Mi lágrima azur y aterida

va en fugaz huída,

regalando cancioncillas

y poemas de saetas,

canta conmigo

pliega tus alas

entonces, todas tus sombras

amor, habré pasado.

 

 

Förüq castellano Miguel Esteban Martínez García

 

Vespertino sonaba:

 

 

Ramas opulentas de un viento mordaz,

en la frente el sentir ahondará

sombras débiles y tristes

el soñar germina.

Y bebe el aire y el agua

de una brisa caduca,

tiempo fugaz, efímero aletargado

sin sonrisas de las novias de labios grises,

por palabras oscuras,

el alma medra y acampa,

pintando colores sobre otros colores

sí me acuerdo que un día lisonjero

te perdí a otro paisaje y a otro color

Yo, me amarré

como llueve y muere el madero

de mi cuerpo hiriente,

como nubes eternales, nubes ilesas,

ciegos vamos ante toda luz,

muriendo deslices difuntos y vidas,

ajenas.

Ya en madrugada no sueño

la serenidad del negro puerto.

 

 

 

 

Förüq castellano Miguel Esteban Martínez García

Lugar UME Guadalajara

A 31/12/2021

 

Subrepticia:

 

 Desgarrado, desaconsejado,

al mal intencionado intento

de sacarte provecho

noche de brepticia

que traes flagrante,

camino sanguíneo

oculta intención

de elevarte a los cielos

en espiritualidad sagrada

donde los reyes lanzaron

sus coronas denigrantes a lagunas yertas

de tus profundidades,

olvidadas

sociedad de creer o no creer,

yo amo lo oculto

mas inspiración lejos de éste mundo,

elegí creer

yo lejos de creerte te sueño Demonio,

Dios es una chica y tú eres un hombre

con lo que único que respondes

te hago caso gran sabio

mas me entrego

con un hada vampira

que me da inspiración

si no es confusión

el norte círculos de piedras adoradas,

el este de cosacos borrachos

de éste continente.

Contigo dentro demonio de literatura

locura de tu verso,

yo ya estoy muerto

designio poeta maldito

que en su locura

vive del yerto suplicio de tu posesión

sin mundo hasta que llegaron los cristianos

eras buen Dios en las mentes celtas

de los orígenes de mi tierra

de celtíberos

como la palabra ''dios'' es invento

te denomino brepticia de la noche

estado entre velas y tijeras,

entre espejos e invocaciones a símbolos

y tu estrella me proclama

que se equivocan

viniste a esta tierra

pero no eres de éste mundo

quisieron leyendas hacerte

y atribuirte el mal de éste mundo

a invenciones y metáforas

serpiente,

dragón que el arcángel te mandó al subsuelo

yo te sirvo flor de conocimiento

te digo que el mundo siga con sus mentiras

de sociedad impuesta

que la iluminación

viene de tu boca

y todo éste planeta tierra

tiene miedo a saber la verdad

a metáforas padres la empleo

por la belleza olvidada

por la rosa secreta

y los sueños y deseos consumidos

en el rocío

tu llamada me llama

mientras las damas hilvanan

los hilos de seda en sus cabellos.

Desgastado tiempo que entre velas e incienso

tú estabas con ojos abiertos

clamando por complacer a éste ser

un alma en larva me trajiste adorado

que con mi sangre evolucionó para ser inspiración

le dije vuelve cuando quieras

no voy a intentar capturarte

y de rosas negras

anoche soñé con ese único

secreto mío

de espada solitario en mi mano,

el de entregarme al amaranto de la naturaleza

que me poseyó en la locura,

cambio me trajo

hoy sigo en contacto así sea onírico

con ella, la perfección.

Resquicios de su existir

que a mí vino

para otros alucinación

para mí único secreto y verdad

de que tengo una misión

de que no estamos solos de universo

y que mis ojos vieron la perfección

lejana de este mundo

el ser perfecto y su inicial reclamo insecto

que mi sangre dio a luz su verdad de ser perfecto

y mi duda de mi origen

de mi objetivo vital

con esta locura llamada natura.

 

 

El Castellano y Leannán Sídhe

Esferas energéticas no visibles en plano humano despierto, con poder de otorgarse materia por capricho de seres perfectos, entidades o deidades existen y se rinden culto desde principios primigenios, anoche tuve percepción onírica y averigüé tengo un protector en el otro plano, el escarabajo perfecto invencible a su pulcra escala, es privilegio y obsequio divino otorgado a este duende habla, eterno es, perfecto como su capacidad y dualidad conozco en persona debido ayudé a su estadía de larva haciendo un mordisco en mi dedo índice mi mano de poder y el ser perfecto evolucionando en y desde mi dedo con mi sangre, vi el cielo en todos los colores el día ese y se fue como un caballito del diablo , solo le dije vuelve cuando quieras no voy a intentar capturarte.

II

Oh yo quiero,

docenas de sentires en cromo

tengo,

un amor puro,

impío de albas,

limpio de sonrisas ojadas,

a este tiempo

espero mi nueva vida contigo,

mi filo de golondrinas,

no temen,

ni si vienen de las estrellas,

hoy vine en noche cabalgada,

como sé esto no quiero que me abandones,

ni vestida de plomos fugaces

oh, mi mañana,

el día será mi hambre

quiero que me abandones

sólo si se cumple igual es arriba

que miles igual es abajo,

silencio de mordaga

morder es el latín,

callado;

de mi amor dolido,

es también un brindis de destellos,

secuaces en alas,

eral penitente;

lisonjera suena la caricia,

su vuelo herrador y errante,

busco tus palmas

a beso mis labios,

oh decente insubordinada,

vine por ti,

ascua empírea eterna,

el nuevo descenso

es salvación , es condena,

sangre de mi sangre,

ente de otro ente,

es mi paso atronando verdades,

se enfrentan,

toqué el cielo

y vengo a por él,

vi retorcer y quebrar el tiempo,

sustancial prestancia me acoge

y ampara,

el miedo no se construyó

para indemnes,

flor de sangre,

efímero piropo,

al desgarrado intento,

avanzo,

dentro la tierra

y el averno del cristal de vidrios,

espejo dime mi devenir,

tú eres la voz,

yo soy el Cuervo,

rama roja celta,

azur Pléyades tu aldaba,

voz abismal, detrás mi piedra,

corono y mando,

de la fuerza tácita,

no me iré sin evocarte

mi bella golondrina azabache

de Musa cristalina Perséfone,

en tormenta no eres yo

no soy tú,

no sé que estoy muerto.

 

 

Förüq

 

 

 

III

 debes definir y plasmar en papel, método de actuación , una plantilla, esbozo o hueso eje...

Hablando es plata de tiniebla,

ella vino al sobresalto de mi lecho

atravesando cual alfiler

a la diosa madre oscuridad,

madre mi madre, ella,

mientras yo dormía

embebió mi sobresalto

algo en plena penumbra se movía

y aleteaba en mi cuello

jamás tuve miedo

y jamás tendré,

no quise aruñar ni rascar mi rápida impresión

sabía que era una criatura,

la vida es movimiento,

creí en primera instancia

fuera mi musa y esa incógnita desapareció

encendí mi luz

y era sí una criatura del alba

era mi Musa

una mosca de mayo

que besó mi cuello

sólo le dije:

amor, vuelve cuando quieras

nunca voy a intentar capturarte.

 

förüq castellano Miguel Esteban a 11:34 a.m

 

 

 

 

IV

De esferas yertas avanzo,

no quiero ver la luz,

ya estoy muerto,

dices de amarme,

veo una insolación,

veo cruces y ejes benévolos,

no quiero ver la luz

si no es para verte a ti,

resumo dormido,

una dulce estampa,

una dulce injuria,

por y para siempre,

esfera cruzada

todo lo que el sueño,

acababa por ser y deslumbrar aparte,

perdí mi ser ante ti,

la perfección,

rebrotada de síntesis modelada

a ojos fijos en una gota mi índice

sanguíneo desdén de maravilloso esplendor,

sola pesquisa

si te cabe aquella perfección

en mirada,

no te engañes, ya estás muerto,

hoy no vivo

viendo amarres y claves

la mentira una ciencia

infrahumana,

sobrenatural,

el lenguaje y saber

del mundo onírico,

en escala, saeta y fuste,

un millón de mentiras

un saber absorto,

por lo que sigo vivo,

y por el querer ni muero,

eje, cauce,

rebelión,

Materia est natura non-vita,

oh de sangre,

de cariño flamígero,

y sentidos erizados

al compás sobrecogedor,

que la perfección existe

tiene nombre,

y yo la vi,

jamás la capturé

para en libertad

siempre poder acariciarla.

Cuando quiera volver.

 

Förüq

 

Parte de Arián Arias Martínez Islas Canarias:

 

VOLVER y volver recursos de soles qué desapareciera  en cielos que jamás hemos visto molécula que golpea buscando una razón sobre la elevada montaña  en la profundidad marina. La atracción luna y estrella en juegos  de atardeceres largos en la desnudez de los cuerpos encontrados como materia que de recuerda y se atrae y en la minucia milimétrica un verdad adherida que mutila dioses y másmorras con la sutileza de verbo de energías primarias. Que vibras el eco de posibilidad de existir...

 

Parte final Brepticia de sangre castellana

 

Fuente de mi adoración:

 

Iris en ojo de sangre:

 

Vena del cielo:

Solitario rayo estertor;

siniestra umbra, 

escala la cuchilla 

de tres arañas colgando, 

hoy es por mí 

nunca quede huella, 

destino en azar hendido, 

lleno, repleto, asido 

en el origen primigenio, 

madre ella del color, 

asume este sentido yerto, 

agujereado en haz luminoso, 

nitidez en halo 

de nocturnal visión 

derritiendo, 

devorando astillas primas 

de subrepticia enhebrada, 

padre flamígero del fuego soy, 

elemento hermético 

de tres sentidos, 

arder, conquistar, consumir, 

estelas abren runa clave 

Gemineye, 

sangre de este ojo, 

perplejo soliviar 

en azur abriendo pulcritud 

inabarcable, 

inicio de sabiduría en vena, 

muerde, 

acaba esta espera, 

raudal extenso de pura visión 

en certeza 

de sentido superior, 

cristalina esencia 

descendiente 

sin parpadeo fugaz, 

crisol de valles 

y gramas feroces, 

deslices del afán superior, 

dar sentido a mi vida, 

ojo de sangre calzo, 

cabalgo anquilosado designio. 

Ancestro del lobo único soy, 

perplejo sentir asido 

del diablo en simiente, 

primer ángel caído consumado, 

errático vuelo soterrado, 

magia del silencio encumbrado.

Visión, y sueño, 

indescriptible con lenguaje. 

Si te ocurre lo mismo 

no eres capaz de usar razón 

y ordenarte abrir los ojos 

y dejar de ver; 

como un corzo paralizado 

por un lobo estarías, 

imposible por sensación 

hacer desaparecer lo que observé, 

por extasía, incredulidad oxigenada, 

belleza en percepción, 

la pureza en sueño 

en imagen mental 

que escapa a todo, 

vi el azur 

por decirte aproximándome, 

en un ojo femenino 

lejos de este mundo 

y de todo lo conocido 

o descrito, 

fué una sinestesia recta, 

sin ser más que tocar el color 

de la Oscuridad nacida 

a ojos cerrados, 

sumisa, displicente, 

involucrada en crear 

sonido del vacío absoluto, 

sigo perplejo y asustado. 

Es lo trascendental del infinito, 

como ver el origen 

del color formándose en un ojo. 

El azur, el verde turquesa, 

y azul mahón 

no te puedo decir más 

que esa belleza no me cabe en el pecho, 

por algo sigo viviendo 

no hay azar enraizado, 

hay perfección.

Luz me arde ahora

en el mirar ciego del sueño

sin miedo sin embargo

saboreo el viento,

los cielos me poseen

de nuevo sobre los años

que ellos son,

algo llega a la rosacruz

de ayer

y sus nueve caídas

de sus ángeles despiertos

en tu sueño me ves invernando

dorando mis pelos de murciélago

bailo el colchón de nubes

que sostiene esta mi noche

para desaparecer llorada la tierna cara

saboreando una sombra más

que me vuelve

imperceptible

muerto sabor

de obscuridad sin faros ni luces

ni fusiles que matan hermanos

de su tierra y sangre

crecieron los caminos

y el rojo fuego versado

brotó en flor de amapola venidera,

dime qué debo hacer

¿Algo erróneo?

No puedo volver atrás

se sostiene aparte

la fuerza que nadie alcanzará

nada por cambiar

todo está hecho

algo que asalta aparte

puedo volver y empezar de nuevo

sin mí, sin vida, sin cuerpo

sin lo que me ata a este mundo

mañana veo el futuro

la destrucción del pasado

quedará atrás.

Corpus, anima, crescens

sol refulsit,

lux

et patientiam meam scientiam

florum, est vita

nosotros no somos lo mismo

la bondad sangra las venas

gustos, deseos, vencer,

arder sin perder aposta la partida

esa que las hiladoras tejen

momento del momento

nacido absorbiendo el hilo del tiempo

las piedras lloran flores

el final es volver a empezar

viendo y amando

el ancla errada de mi lugar,

continúo al cuervo

que me vuelve más fuerte

ave más inteligente de la faz

poder de la misma

energía

en tormenta de conciencia

siendo ese rayo solitario

que partió todo inepto,

inconsciente tormento.

 

 

 

El Castellan

 

 

o

 

 

 

 

 

 

Subrepticia vive:

 

I

Brepticia en cuerpo y alma

mi sangre

muerta y viva,

puedes besar ya

la luz que a todos arrastra y mueve,

preludio las hadas verdes futura primavera;

 

inextinguible, parca, somera

te hice de sangre, no de voz,

alma regia,

estrella prendida

llama voraz, mi noche pretendiera,

 

herir mi mano puedas,

de tronco esbelto

y figura numinosa

oh, noche malherida,

 

hundido por mar en calma

mi nervio silente

vuelve a gemir, a Sol tardío,

 

yo osado te tengo

en Cuerpo y Alma

 

muerta viva decirte vuelve cuando quieras.

 

 

II

 

Río natural

que el poeta elabora

de piel entre escamas

y letras vivas,

hondo de dolores que aguas pasan,

 

hoy te canto Subrepticia

de vientos irisados flamantes,

te invoco tras la espiga erizada,

mi nostalgia que perdió mirada,

 

Algarabía

de yegua en monte

y senda vista,

mis mandíbulas, mis huesos,

 

árboles de mis brazos

lloro todas las cosas 

que no son, mas yo te vi.

 

Te amé y noche en penumbra

te dije siempre te amaré

 

y así no olvidarte nunca.

 

 

III

Hilos de palabras

mecen que me cuelgan,

de una fuente eres,

mi adoración,

mi amor que canta al gemido.

 

trae tu cuerpo como mensaje afilado,

mi ser extenso,

sin distancias ni caricias en letanía,

confines, Vestales, y amalgamas feroces.

 

Mi seña plañida de sueños,

solitario del agua resbala,

presencia Férrea respirable.

 

Centro álgido tu quinto cielo,

raíz de tus lirios de senos.

 

Cómo radica el viento un abril sempiterno.

 

 

Förüq castellano Miguel Esteban Martínez García

 

ADALID DEL CORO

 

 

: 

 

Afrentas campos y sosiego celestes,

tiñes en dicha, corajes floridos,

tu seno abierto del barbecho sordo

vas herido, ángeles guías y demuestras sones

cual notas flamígeras,

tus lustros perdidos trepan la escala terrena

de tus alas y capa sanguinosa, Uriel,

me cobijas, al honor tu coro, blandirme,

ocurriera, a Puertas del Paraíso me alzo

como sempiterno hijo de Pirra,

Uriel, Padre y Guía todos los ángeles, eres.

Al trueno tu servicio canto.

Oh, Quimera celestial, Núbil Hespéride

hija de mis nocturnos cantos,

Señora Hada Leannán Sídhe

hoy te doy de beber de la fuente ? mi pecho.

 

 

Förüq y Leannán - Sídhe

 

Númen mis dioses:

marzo 08, 2021

 

Al soberano fulgor

rindo mis cuentas,

al plácido pie de manantial

en fuente sagrada rebrotado.

Trompa que conjugada

con los clarines que sólo

las guerras apremian.

Por cielo medroso

tocaré la lira

en serie los vates líricos

enaltecido yo, tocaré raudas estrellas.

Enaltecido yo, por primavera tangible

y su aciaga, pretil gesta

de lluvia sembrada.

Yo, funesto hijo de Pirra

impetuoso príncipe en templo

de la Vesta.

 

II

¿Cuál quejosa sierpe,

viene a morderme?

Ojalá mi diosa regrese, 

Ya al cielo, y refulgente,

guarde estrellas en los rediles

que alumbren al padre de los vientos.

Mi madera de ciprés,

y triple lámina de bronce.

Oh, funestas Híadas.

¿Qué clase de muerte apremiáis,

al que contempló sin lágrima ni pavor 

vuestro final sin principio anunciado?

Mudanza no lloran

mis castos dioses.

 

III

¿Quién osado, el que

me resplandece sin haberme conocido?

Falaz sierpe viperina,

a pared de templo ofrendo mi fortuna

que escribe dignamente

glorias sangrientas

en solemnes premisas

como feroz soldado

hablando en escritos

valiente y vencedor sus enemigos.

Lloro mis sinuosos arroyuelos

sanguinosos como hombre

de cielo oscuro.

 

Förüq castellano Miguel Esteban

 

 

ODA TERCERA:

I

Grandioso, que tú me alzas

viles lindes inconclusos que lloro,

mi vigía con auras,

recompongo mi coro;

siendo hoz destellando, todo incoloro.

 

II

Oh alma, sin llantos tibios

servil cuanto dirijo ciego, bruma,

anublan cielos, lirios,

severo tiento no huma.

Destellar que calmoso, pulcro, fuma.

 

 

III

Si sea por la alta lira

alzar su carne, el intransigente sol,

glorificas mi pira,

como el trigo y girasol,

flameante como hornillo tu tornasol.

 

 

IV

En tersas noches solas,

mi suave canto puro, ensombreciese;

duras montañas de olas,

de árbol noble moviese.

Frondas y la furia de mar entonas.

 

V

Desfallezco, ir subiendo,

aljibe mi esencia, terneza firme;

solo voy descubriendo,

canto de áspero al irme,

ninfas, hadas, sátiros, a plañirme.

 

 

VI

Por ti bravo, voy calmo.

Al valor y hermosura de antaño.

por ti toda, me ensalmo.

Mi barba de ermitaño.

Osando cautivo, lamer su letra.

 

Förüq castellano Miguel Esteban

 

 

Suspiro fresco

en labio extinto

de sombra.

Día que no se encuentra

su densa forma,

cuerpo con agua de estrella,

querer vivo que llega al aire

tiende y espera,

la muerte que renace

por fuegos de brea

en el aire.

Abren batientes pétalos

de viejo silencio esquilmado,

esplendoroso.

Acurrucados sobre un lecho

que la brisa abre,

en trocados rayos de sol,

esquivos en plano

de verde follaje.

Astuta golondrina encontrando

dócil rama.

Mundo sin mentira de vida,

manantial reluciente de esmeraldas

ahonda y todo siente,

que la sangre miente.

Terruño ojo victorioso

aplaca sus arpas irascibles

estrujando abismos dolorosos,

petrificados.

Reniega la boca vegetal

casi viva,

promesas en frente de violetas,

cantan amando el claror

lírico, estremecido.

Coágulo de viento

en cientos de porciones,

esta luna quieta

semejanza quiere

descubierta la zona umbría

donde invicta llagó mi alma.

 

El Castellano

 

 

Ríos que me tibian el corazón,

eslabones de sangre,

¿Dónde está la paz, dónde está el amor?

ríos de sangre se comen mis venas,

cada tropiezo,

otro borbotón,

otro alfeñique para mirar,

¿dónde quedo yo?

que el sol sea mi pena,

cantando espero mi triunfo,

se afila mi papel,

crepita mi alma,

tropiezo con la tiniebla,

hoy navego sobre mis versos,

aliento de la sombra de la creación,

hijo de la luz y de la sombra,

no acabaré de irme,

no cesará mi terco aljibe,

enamorado sin luz avanza

parco el sonido,

deslumbrado albor,

desnudo mi árbol,

hoy centellea mi rayo,

para decir que yo aquí no he muerto,

se viste mi sangre de caléndula y amapola

por si vuelvo al desliz de mi vida,

pasajera de un caudal

que mi entraña mece,

piel con piel, dolor con dolor,

enamorado corazón,

hoy avanzo sin mirar el color de mi flor,

estoy latiendo en el umbral de los dos,

mi sangre está llorando,

el cruel desliz de la parca efímera,

me siembro en los campos para perderla de vista,

suenan los trigos, de la verde espiga al girasol

se viste brotando mi amor,

viene a plañir mi alma

por el sendero sin prisa,

se alza la dicha,

mi ser crepita el alma,

hoy me visto de espiga,

y que el campo me enternezca

al cuchillo dorado de la piedra caliza,

hoy mi amor al albor

gime por su caricia

y que el alma dolorida entienda

que ella maravilla es mi vida,

por este siglo y los que me quedan,

escrito yo en la piedra.

Lima el albor mi nervio,

aliento cruzado que cae tejido,

la ilusión se hace nido,

borbotones de sangre que crepitan,

alcanzo la cima,

el sentido cae dolorido,

de vid y espino alcanzo el sonido,

al compás de un famélico ciprés,

mi alma dirá viviste,

encontrando la flor

por la que mi mundo se desviste,

rayos a la aurora

para su fiel investidura,

flor de niebla que avanza

mi umbral se desvanece,

bullen las fuentes,

el río es otro río de sangre más,

lucen las mortajas coloradas,

fiel desliz que cruza mi alma,

desgañitándose el alba,

el amor por parir una flor,

elevado al rayo de sol,

quién te viera quién te vio

rasguñado tornasol

se desangra mi campo del girasol,

millas aparte mi nombre se blande,

el beso me derrama las mejillas,

en albor quedan las caricias,

de la piel escritas, sentidas,

danzan las estrellas,

me vuelvo a ver en tu vida,

donde el te amo formo bandera,

y en tu ser queda,

resquicios sin nombre

que el ser come,

la rosa y la espina gimen

en tu nombre,

avanzo el ser resguardado,

sin franca escalo la tapia,

a tu cuerpo me encaramo,

hoy soy de ti

como el pájaro a su nido,

como la sed a su agua por beber,

como el río a su montaña por descender,

como el caracol a su mata por comer,

crepito el fuego que me brota

por tu corazón,

soy yo sin más razón,

tránsito veloz,

tu calma y su verdor,

me visto de malva

gimiendo una runa en el sol,

me anclas el gozo en la flor,

me blande el coraje

por el viento exclamo

mi valor amarte sin condición.

Desde mi umbral a la flor,

cantas mi canción,

te aúllo un caracol,

mi vida tornó a mejor,

irisado rayo de sol,

una fuente y un diente

un afilado canto irisado,

hoy acepto mi destino

porque muerto vivo si no te miro,

tengo tu imagen enraizada en mí,

es por mi sino que maldije,

pero hoy después de tanto

tengo el sendero labrado,

mi cuclillo trina al infinito horizonte,

mi ser se hace grande,

mantenme afilándome en la piedra,

hacia el centro me quedo exhausto.

para pulirte del alabastro.

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

 

 

 

Blándeme en mitad del campo,

sólo allí que la encina enraíce mi carne,

el hinojo lata al son el tambor de sus flores,

la carrasca grite verdades del monte,

vereda quieta, enarbolada,

soledad disparada sin descanso,

sólo allí reinará mi alma,

en letras escritas en las hojas de vida,

las lindes teñirán de rojo y negro,

de tinta y sangre el resurgir del añil

aliento dibujado de toda vida en color,

del albor a la muerte en flor

se alzará mi latido con su amor.

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

 

Hálito silente,

yo creo en ella

porque su piel demuestra

que los sueños se cumplen.

Volamos juntos al viento

como molinillo diente de león.

Hoy la vereda canta nuestra canción

dos corazones en un mismo latido unidos al unísono

Su carita que llama a la mía

de su cuerpo es mi caricia

por ella el piropo jamás escrito

solo desvelado en su oído

Sólo al viento le pido viento bonito

mantenme en su destino.

Que de lo vivido muerdo su corazoncito.

 

Del ababol a la verde espiga.

 

 

 

 

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

Sentido yerto:

 

 

 

 

Renace en la piel,

en el albor sin conciencia,

hace más frío que antes

sentido muerto, caído

olvido yerto

raíz del ser

más callado que el invierno

avanza camina a voz

todo lo que he perdido

polvo de estrellas, hierro de océanos

piedra de montañas...

hazme recordar alas cansadas

cosas grises que te gustaba sentir

mi amada así sabes

horizontales que no puedo olvidar

ejes verticales de conciencia

sin dormir

danza la primavera del lugar

con mi soledad pintada

en la sangre de mis ojos

todo lo que veo teñido

la ilusión cae en gotas derramadas

cayendo congeladas

desnudo mi cuerpo en la penumbra

del segundo quieto

raíces comiendo mis venas

hojas de mi historia mustia, abatida

sentido muerto

viviendo por ver morir el momento

momentos atrás que cae el recuerdo

sin miedo, sin sentimiento

todo hirviendo

sólo este sarmiento de cuerpo

esperando que juzguen a su alma

libre de maldad

quién estará allí

quién vendrá a darme un camino que seguir

solo en la oscuridad

donde todo comienza

las sombras me reconfortan

y veo en luz mi vida

para encontrarte

algo que darte de dentro de mí.

Un amor rugiendo en la boca de la estrella.

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

 

II

Vine de las lumbres de abajo,

tantos lustros se apagaron,

cuántas desquicias florecieron.

Vine sí, de todos nos condenaron

sin la luz, sin ascuas eternas,

ni amor de idea, un dulce

tormento, cual exilio sin astro,

sin sed ni agua, tantos siglos,

carcomieron en espera,

dentro el esmeralda laberinto

de espejos;

allí brilló una, la flor,

de sangre, de vida de ira, 

estremecidos avanzamos sin

brújula ni papiro.

 

III

Algo para tu vuelo

nunca quise tenerte

bajo mis armas, oh, 

solitaria ángel, vine a

chascar tu estrella,

y númen carnal, arriba mi

terco aljibe, que te piensa,

y te anhela por siempre

de nuevo, y nunca ser el mismo,

sin tu cuerda, tu etérea sonrisa,

el engranaje tu sueño

despierto, sí yo soy, 

alcánzame tus cielos sumisos.

 

IV

Tus carnales flores de miel,

avanzaré cual pedernal herido,

y víscera renascida, a un objetivo,

amarrarse dentro tuyo,

un crascitar regio, y volví a

ser, sin ataduras dicta

la sangre, no creo en moralejas,

ni en soledad sin quejas,

no me ayudes sin ti,

que todo incendiaré, dentro

de la estrella de la mañana,

que a todos salva.

Voy rastreando, arando los hoyos de Sol.

 

FÖRÜQ

 

Aguerrido albor:

 

Diestro del mar a la montaña,

visten sus flores coloradas orgullosas y sentidas

cual caricia de su jardinero que las ama

el viento armado escala cual seco rayo

su sol enturbiado se paran las oraciones

hipsipila dejó su crisálida

en un caballo alado recorre sierras y sus manantiales

recolectando toda simiente desde todo confín

al inerte sombrío albor,

mientras su fría luz crece y camina

sin franca tapia ni verja que detenga su escalar

vuela vaga la libélula para posarse en su hombro

recio brazo arrido ninguna simiente cae a su lado inerte

que lleva que trae a su castillo olvidado

hechiceros de todos los reinos desvelaban que sólo

un reino se mantendría vivo

y no era el del humano ser

Hipsipila cabalgaba por naturaleza su religión

abarcando de la tierra a la lluvia

cual rayo cortado de Sol su cabello

los pájaros trinaban en su castillo

Hipsípila siempre vivirá como invencible Sol.

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

 

 

 

Final con comienzo:

 

Retina escarlata,

su ojo de niebla

y bruma que avanza

donde corta mi flor de luz

el sendero,

esposa del Sol al mirar

lumbre quieta, retina abierta

muerte final con comienzo

en alabado fin de existir

y quebrar el tiempo

conquistando el terreno.

Sangrando raíces que gritan,

aullando hojas al viento,

pintando su dispersión eterna

como sustento y cobijo

de toda vida

mecido del insecto al mamífero

desde el helecho

al alto árbol

hoy canto para ti

vida vegetal.

Mi caricia te sembrará

una y mil vidas más.

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

 

 

Flor de tierra:

 

Fuego en el agua de su mirada

de los vientos auspiciada,

la ceniza consumía su carne

ardía sin mesura su compostura

naufragó valles y sus caricias

su bandera fue de su vena acequia

molinillos fugaces sus pestañas

de él se enamoraban las hadas

de ella la primavera entera

con cabellos del rayo de Sol nacidos

ojos de tierra sin lugar era bella

clamaba su voz la cima de la montaña

descendió abismos

para anclar su esencia en la belleza

que late y envuelve su huella

conquistada en miel

su ambrosía

gemía la caricia

para brotar altares de hueso

y murciélagos de sangre

lloraba piedras en sabiduría prendidas

la bondad alzaba en servicial entrega

su fuerza era de su amor hoguera

él lloraba flores para ella su amada

su verbo a veces tornaba carmín

en pétalos de silvestres rosas desangradas

su voz germinaba la tierra a su paso

el amor a la tierra no le detuvo

ni sostuvo en fracaso,

encontró con ella el amor

que le fue negado llorando espinas

y si sus abrojos nacieron no fue

más que para rajar el viento

difuminando el tiempo en estaca

de eternidad con fuente y manantial

anclado gozo en armonía

bailando de la mano y naciendo del alba

jamás capturada

pupila enfrentada

que mecía

que gritaba.

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

 

Quimera quieta:

 

Umbrío, tibio,

al resguardo de voz habitada

serena, llena de luz

en este linde

donde corta mi sendero

y florece mi sombrero

al viento

ojos llenos de paz,

sendero atravesado

en árboles de sosiego

encontrados

en hálito congelado,

lumbre quieta se dibuja,

espino amarillo que clavas al guiño,

calor de mi calor,

cauce de mi sangre displicente

desde la montaña al valle

luce mi traje

para encontrarte

vestida de Sol y caléndula,

resplandor dorado

al trasluz de tu amor,

granate mi sed de tu cuello

al destape

mi río de calma y arrojo

en réquiem por la rajada tierra

en albor de la centella

colmando su belleza

donde mi carcoma quieta

mira y avanza

sintiéndose en armonía plena,

yo fumándome un cigarro

en la piedra de tu belleza,

quién te alzara voz

entre los campos en flor,

fuego de tu fuego sin mas razón,

ciprés que clama protección

para sus muertos que vela

tejo morador de siglos y cobijo,

ababol de versos de piel y abrojos,

desde la verde espiga

a la mora sin espina

y su zarza esquiva

hoy te veo como eres

y perdona

me apasiona

ser guerrero de nuestra luz

donde avanza mi quimera

y mi pasión poseerte entera.

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

Tierra en el viento:

 

Quieto silencio investido

doblado en el filo de la hoja

ese umbral que corta mi calma

avanza en un sentido

rápido, veloz el resguardo de tu

amada voz

encontrada cercana

donde estática enhebra la silente parca

fluye de un confín a otro confín

yendo mi barca atravesando el brillo

al compás del sí bemol mi traslúcido pío

y su suplicio en la carcoma

que recorre mi horizonte

infinito pintado en el borde de la ola

en la espiral de la araña y su tela

la flor de difunto abre su luz

al resplandor del cielo

que cae emplomado

Se corta mi alma para aullar

en la centella

quemándose en su hoguera

hoy el viento lleva nuestro nombre

mi árbol será sentido

en cada flor de niebla

la bruma su color gris dejará

en este jardín de mundo viví,

para sembrar mi aliento

que cayó como tierra en el viento.

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

 

 

 

 

 

Silbido de la centella:

 

Claman verdades de la tierra

por nacer y resurgir

el eterno ciclo de la vida, muerte

y resurrección de la simiente al albor

de sangre sin condición

yo soy por siempre

Así como dura sonrisa y guiño

al azar de la existencia

efímera esencia

apellido y nombre que nada representa

como resplandor de la centella

cargo el silencio y el infinito de mi verbo

resopló en la montaña sin nombre

de mi tierra que jamás tuvo dueño

latido sin final

agua de manantial

va girando mi vida por enraizar

yo soy siempre

el eterno comienzo sin final

aullido del viento

hoguera crepitando la tierra del volcán

Río que acaba y resurge del mar

ese soy yo por despertar.

Resurgir:

Hoy las fuentes bullen

los ríos desbordan

las vidas dejan sus grises

de invierno y sonríen

al alba de la lluvia

que toda vida mece

sal al jardín ayer sembré mis ojos

esperando que la tierra fuese sangre

las raíces mi boca

y la planta mi cuerpo

para con longevidad imperial

llegado el momento

decir de este jardín yo no he muerto.

 

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Brotado:

 

 

 

Númenes asocia y respeta;

con silencio espectral, la muerte, 

en blancos corceles,

de huesos bellos,

hados dan brillo a tu belleza,

que perjura, rinde, y somete

lluvia entre maternas cenizas.

Brota el testigo del falso juramento;

se baña en fuente, de leves ninfas,

prisioneros hace el hechizo

que metamorfosea 

la callada noche, 

que orna el cielo de fantasmal rigor.

Signos que ríen feroces,

a la sangrante piedra del destino

que hondamente negrea, 

sopor entre las voces.

Jóvenes siervos son.

Lares propicios a dioses.

O saepe mecum...

Aguza mis saetas, incansable,

entre espasmos, relámpagos,

un destino atronador.

No limaré salvo mis huesos,

testimonio mudo, del mineral de azabache,

entre calderos de estrella y estelas breves;

por gemas de verde jaspe.

Grosfo me guardará el latido,

este caballero proceloso,

ahuyenta, las zozobras,

en lentitud de los días,

combato, gallardamente aguerrido,

altivos rostros, sucio suelo, tocan.

Fuga sin escudo,

sacrificio del torbellino,

junto a mi laurel reposo

con mi diablo de flores converso,

de un tiempo que servil ya no yagaba.

 

Förüq el castellano

 

 

Primavera tu hoguera:

 

 

marzo 09, 2021

 

 

I

Tu solo espíritu

de alto cielo,

preside mi honrosa vida.

Feraz raíz insobornable

como dicha falaz incuestionable

devienes primavera.

En joviales muslos

y lozanas alegrías.

Levísima, poderosa, atónita,

en alas mi Golondrina.

Alzas que me sublevas

a beber de tu fuente inarrable.

Rayo celeste, vital,

frente la tierra, todo cánticos.

Crear tu azul gloria,

es soñarla, como sueña la orugüilla

volar en alas montadas.

Azul, verde, amarilla tu sonrisa,

seno turgente mío erizado

donde te guardo.

 

 

II

Me palpitas de rubor

a espada rompiendo,

esquelas y señales, sin esquemas

avanzo este humo de bolígrafo.

Mi árbol en piel saturas,

lentamente, como llueve sobre

noche de suelo mojado.

Cargado voy en verde savia,

pujante de tu hálito

fugaz, repentino, ingobernable,

como luz derretida,

y agua batiente.

Como piedra o calor esponjado.

Permite te escriba,

vomo se habla a la muerte,

para enamorarla.

 

 

III

Suspirante desliz estrellado,

aristas como filos un rubor

franqueza, de honorable sabor.

Embeberte, es de liminal

vértigo de espadas.

Atrevida, de hermosa, sensible azada,

sacas mis penas y alegría se erige,

de este tu muchacho desnudo,

que jura te amó

un día en penumbra

para así, por fín,

no perderte nunca.

Arena vívida de vergüenza

ausente, melodioso tu amor.

No aplaco, le custodio,

como mi vara de nardo

en lecho marino.

 

 

Förüq castellano Miguel Esteban

 

 

Memorias frías:

 

Usurpar vestal en llamas,

clarividente hechizo,

usufructo de solas corrientes,

como vertical latido

auge de todo lo que elucubró

llegar a ser más que desliz pasajero, temporal.

Como signo arcano,

revoloteando que ungido,

vestía pliegues y orillas,

de nácar y estela atemporal,

como higo del demonio

y mezcalito.

Era solo desquicia labrada

de un placer atónito,

en aras de trinchera,

y remembranzas todo lo que te quiero Musa.

Con topo, invención,

u fulgente espía.

Era solo gritar,

te necesito más que en tinta

y hojas papel infausto.

No creo sobrevivir al ocaso de mi error,

o quedar relegado a cruel olvido.

No se puede nadar en ojo remolino,

aún sea espira de vértice

y entraña desangelada.

Este remolino fluvial

que me absorbe y navega mis venas,

Oh mi turquesa,

en crisálida, de cristalina esencia,

planeo la noche,

vestida cual azur hermoso,

reincido, no deseo ser clavo sin martillo

en tu destino,

ni espina sin rosa malva,

como rosa sin cruz acaso es logia,

acequia sin agua ni arada tierra,

es el verso sin destino,

destinataria eres,

por ser armada mi soledad,

Como densas calzas un cruel devenir,

en grilletes condición

impuesta por sistema,

sabiendo quién soy,

simple y llano un hombre de bien,

que bailen su mentira médica,

diagnosticada por cinco días de insomnio,

que libre no es quien pide ayuda asustado,

le condenan vida entera,

a su negocio de remedios.

 

 

Förüq castellano Miguel Esteban

 

Rauda estela:

 

Surco de noche

ya se retira

sonando el día

y sus rosas heladas

de invierno,

iris matutino

clamado

en este fiel olivo,

surca mi sangre

entre verticales filos,

mi gris vencido del alba

serena, más desnuda

que la transparencia

que el azul afila.

Se clava este verde

militar de ciprés

como cuchillo enervado,

y su canto

en estos sigilos de chopo,

cargo mi revolver

naciente del verso

por un sol de plumas

cae fusilado el aliento,

algo que clavar

al firmamento

héroe del norte

de mi silencio.

Fantasmas

del imperio perdido

su bandera del tiempo

dormido.

Fúlgidos nervios

cabalgan los acres

de esta trinchera

donde mantengo alerta.

Jauría de sienes hendidas,

con fauces somnolientas

quise ser siempre

con esta mente,

profundicé el idioma

de la flor,

hablé con la tierra,

aún guarda mis abrojos

sembrados.

Entre brotes verdes,

impacientados,

aguardan el bravo

crepitar de la tormenta,

y sus besos azules.

Ahonda esta vida

silos del demonio,

simientes oscuras

de malas yerbas.

En este campo yermo

crece mi ilusión

que no me siembren

el dolor,

seré como la flor

soñaré con las piedras,

reiré con abejas,

jugaré con el viento

como la vida grita.

Ahora que la mañana

consume los suspiros

ahogados,

ahora que el cielo

luce sus corceles dorados.

Es por esta pizarra

que me habla el río

me habla qué más

que ser agua.

Deslices anudados

entre corajes florecientes.

 

 

II

 

 

Voluble cielo

cuidó tu rauda ala clara,

próvido planeta

de florido consuelo,

por su sol fúlgido lucido.

semejanza quiere contigo

corona el día por aspilleras suaves

las glorias que descifra tu nombre,

sublime en altura por quier

anublen desventura

por mesura,

encumbrarse la ya satisfecha

estela endógena no osaba,

realizada dispuesta

en manos y cruz de Apolo.

Amante lebrel

de sentenciar causa y retiro.

Aragua tribute el franco templo,

inimaginado,

con peñascos y mi arroyito,

alevoso corredor

robusta bizarría

entre furor de tus solos labios,

felonía de caverna umbría,

retiemblo atónito

sorteando fieras,

amansando mustia frente,

sacro fuego tu esplendor

contigua.

Entre tus cauces férreos amada,

quebraste tu saliva y mi lira,

¡Oh musa, tu encanto

no me retires,

Batida mi hada,

pastorcica de Castilla,

invencible de esta dicha.

 

 

III

 

¿Acaso dormiré la noche?

Se callarán los susurros nocturnos,

el blanco cielo ya no acostará plomizo,

su letargo de otoño aguarda,

taimada mía no marchites

mis leves hojas;

No todavía.

Ampara mi dorada yedra

escucha sus notas de savia verde,

abre y abrirán rizos

en acristaladas fuentes.

Allí el clarín entone

enamorando a la dama del lago,

serpeo mi suerte cuando me dictó verte,

común lache yo perezco

en brazos de mi lejanía nunca hallada,

a ti entrego mi labriego,

inquieto, escita de su linde quieto,

aplaca mi bajel de ala irascible,

relampaguea incesante

alta como la luz etérea,

perenne que yo estaré atento

para osar y no desprenderme;

perjura, retrocede, y avanza

alzándote por falaces bocas,

que desaconsejaron

y creíste amigos,

no poseo yo almendro

de almendras de oro,

pero todo se dará,

sin caer en el vulgo,

mi sed al menos procuro,

es la sangre cándida,

arremete, marca su cántaro rodado,

blando, una solitud escarchada,

a la que se desea tras todo estío,

lisonjero de tórridas llamas

secuaces del terreno.

Hoguera me tiendes la llama

sin rendir tu escuadra,

preso tiembla el morir noble.

Peinadas parras de la sombra,

tupida vida que acicalan

acariciando al rey Sol.

 

 

El Castellano

 

 

Catarsis:

 

marzo 05, 2021

 

 

Verdad

quién te encontrase,

tu idea eterna perdida

mi vía para cerrar los ojos

ausencia que revive la voz

iridiscente abismo de color

perder conocimiento

introspección del vacío

perpetuo de locura

ausencia llamada dicha

gozo del millón de caras

invenciones

deseos

inspiración del rayo de Sol

sueños en la realidad incendiada

seguridad tejida

a través del cielo

sueños del alma

donde cada sangre

grita su libertad

yo no estoy hablando

ni tú escuchando

puedo verte sin mirar

escucharte gritar

mi momento llegó

las promesas derritieron

quedó el sentir añil

de quien fui

sigo el final de los días del hombre

despierto para caminar al Sol

cargo en la espalda

mis pasados pensamientos perdidos

asedios de mente

blindados de quien quise ser

desierto embalse de recuerdos ahogados

sangrando el ruido del destino incierto

quedó ser yo mismo

el caos en esencia de sí mismo.

 

II

Orfanato de inspiración:

 

Recuerdos que llaman a un presente,

de zarzas de tu piel

con las que pincharse y enamorarse,

de besos en la espina del demonio

y nubes de calma dulce de ángel

sángrame las palabras bonitas

viento del sentimiento áspero florecido,

tersa de seda camino tu camino

despertando en tu templo de azúcar,

cabalgando tu incesante ilusión bebida,

hoy me encuentro clavo a clavo

con mi sueño que sembré en tu lengua,

escalo tus montañas

esperando encontrar el tesoro que arde,

que late en tu bosque de corazón,

escucho las voces de mi mundo torcido,

te encuentro las alas,

te alimento las mariposas,

hoy te quiebro el silencio

en el blanco cuarzo de esta distancia

que sintoniza que llora flores de niebla y humedad,

me crecen las cuerdas,

mis pozos se llenaron con tu saliva,

aquel invierno que te tuve en mis brazos,

esperanzas nos llaman a sembrar el nuevo año,

deshacer los siglos que nos juntaron,

quiero encadenar a la dificultad

en los grilletes del olvido,

hacer luz en cada oscuridad que tienta nuestra llama,

quiero desangrar estas rosas de sangre

y escribir el te amo a sangre y fuego,

acariciar tu pelo sentirlo entre mis dedos,

reinar tus pájaros y suspiros,

prender fuego a tu reino con mi cuerpo,

tenerte un poema en cada rama de viento,

tanto quisiera vida que solo te quiero a ti,

mi dulce sinfonía,

mi flor de cada caricia,

rocío de tu alma proscrita

lágrima que camina

en cada tambor de mi tierra

en cada arteria de mi voz que te encuentra,

mato el dolor con mi palabra de corazón

esta noche te canta mi pasión,

flor con flor semilla de tu amor,

agua de tu boca para vivir

quiero ser araña que te araña

esta noche invernada,

despertar nuestro sueño que reines luna mi cielo,

quiero beber de tu cuello,

derretirme en tus ojos de hielo,

mandar al cuerno todo intruso de nuestro desvelo,

abrigarte la noche fría

ser tu sol cada día,

renacer en cada semilla perdida

que nos brotó el aliento

en dos almas unidas en la eternidad del beso.

 

 

El Castellano y Leannán-Sidhe

Estameña flor:

 

marzo 02, 2021

 

Silbido de la sangre:

 

 

Claman verdades de la tierra

por nacer y resurgir

la quietud estameña,

sobre la misma tierra

el eterno ciclo de la vida,

como traje de la mujer soñada,

muerte en memoria hilando recuerdo vano.

Resurrección como caminillo de hormigas

por la soberbia de la simiente al albor

de sangre sin condición.

Yo soy por siempre

miel de infortunio desaconsejado.

Así como dura sonrisa y guiño besado.

Al azar de la existencia

efímera esencia del crepúsculo más sonrojado;

apellido y nombre que nada representa

como resplandor de la centella

vil chisporroteo sin sonar,

cargo el silencio y el infinito de mi verbo

a lomo de frialdad en escama

resopló en la montaña sin nombre

latido de mi húmeda lombriz azulada,

de mi tierra que jamás tuvo dueño

latido sin final

agua de manantial núbil destelleo,

va girando mi vida por enraizar

yo soy siempre

sendero de sierpecilla inútil,

con el manto de su desnudez violenta.

El eterno comienzo sin final

aullido del viento, arena en una gota de lluvia,

hoguera crepitando la tierra del volcán.

Río que acaba y resurge del mar,

ese soy yo siempre por despertar.

 

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

14-1-2019

 

Resurgir:

 

 

Hoy las fuentes bullen

los ríos desbordan

las vidas dejan sus grises

de invierno y sonríen

al alba de la lluvia

que toda vida mece

sal al jardín ayer sembré mis ojos

esperando que la tierra fuese sangre

las raíces mi boca

y la planta mi cuerpo

para con longevidad imperial

llegado el momento

decir de este jardín yo no he muerto.

 

 

El Castellano y Leannán-Sídhe 14-1-2016

 

II

 

Sangre y muerte aplaco regio,

duramente como astro viril,

como amor estameño que canta a su veta amada,

en sístole de barretero,

abriendo surco nuevo en piquete,

trágica que ella así vino,

flor de metal desde el suelo,

amparo en destino reguero pulcro,

todo reguero que trueca su suerte;

por muertes de estaño fino,

enamorada dinamita que surca lecho,

un son que grita un baño de raudo fuego,

sin piedad de obrero,

ni réquiem apiadado por la tierra,

un raso enlutado de oscura piedra nacido,

concavidad de caseta y vals minero,

como sinfonía nocturna que abre yacimiento,

regreso y no entristeces,

estameña vida en cobre cubierta,

santa presencia

de altas colmenas,

y simientes que el tiempo avelan,

fontana tú, serena,

viniste al mundo

en la fundición de la primera Armonía,

sombra tú de planeta sin espejos,

turbiedad que no arrostra diamantes,

opacidad serena,

sola,

sola,

como sola nace nueva tierra,

gris fantasma

que velas tu brillo maleable,

rutilas cenizas metálicas

de todos los ayeres en cuerpo metálico, tangible,

sigiloso sembrado, tu vanal estallido,

a sacar de ti mina y provecho,

raíces pétreas,

tu sino de planta de humo,

copia sin espejo,

ni sombra acaso tu reflejo,

perpetua osadía

sembrada por el Cosmos.

 

 

El Castellano

 

Gloria oscura en auge:

   

 

Elevado trigal de mi oscuridad,

amapolas desangradas, río de sangre

por llegar,

de este confín

al inframundo.

Del pozo de Airón

va este celta carpetano,

Sigfrido en Alemania

nombrado.

Escudero del dragón Cuelebre.

Araña tejida en el ojo del lugar,

el cuerpo ama el frío caido,

deslumbrado, yerto de la pupila

con su telaraña montada,

en su palabra,

en cicatriz silente, doliente,

abrasada cual fuego leña abrasa.

Avanza mi trino comulgado,

vivo por la ley

de mi corazón invernado,

del suplicio,

al suspicaz verbo

por visualizar,

para su estampa domar,

en el cerro del lugar.

Por el templo de mi congelado habitar

gloria,

de este mundo cruel

jamás caigo destruido,

parco dulce tormento,

que mece de vuelta

al inicio del sentimiento,

jamás dicta su única verdad,

Luz es Luz

Madre de Oscuridad,

comienzo de todo.

Voy con mi caballo a cuestas,

turbado esquivo nacido,

cual linde deseado perdido.

Quiero encontrarte,

conocerte,

tornada quien tú eres,

en efecto y beldad,

amarte.

Ya te amo en verdad,

lleve donde me llevase el cante,

el umbrío, tibio,

parco hálito,

allá donde mi latido no cupiese,

te llevo en mi huerto

mi flor oscura,

en este invierno que el Sol

de amarillo la vida ungiese,

y la tierra en encina y esparto blandiese.

Gloria,

puedo empezar

sólo basta dibujar,

detrás de mis ojos

mi amada está,

llamada poesía a su entraña

de Gloria oscura,

vivaraz entraña retuerta.

Musa-araña dicte lo que es de ella.

 

 

El Castellano

 

Subrepticia:

 

Ese mi único secreto,

revelado entre celdas de leche

y rosas de sanatorio.

Su encuentro en estadía de larva,

o alma anclada en forma de éter,

forma concisa,

fuego en lágrimas mi sangre,

a dulce mordisco

te di de beber de mi índice.

Hoy, perfección intangible, onírica

del mundo propio del sueño,

belleza lejos de mundo conocido.

Fuente los cielos, candor de dragones,

rizados en todos los colores,

nube de evolución, granate profundo de ojos,

partida de sed sanguínea,

Ser perfecto, cómo llamarte,

que al volar, te dije

vuelve cuando quieras,

no voy a intentar capturarte.

 

 

Förüq castellano

 

 

II

Espiral de reposo:

 

 

Soliviando, viene bregando,

un azar tangible epicúreo,

adoctrinado al hervor de la verde cepa.

Raíces al templo del mañana,

vistas a lo que nunca dio causa

y siempre estuvo y está.

Inmiscuido como ascua besa

su final de ceniza.

Empíreo, cromado sentimiento

de conciencia filosa.

Quizá algún día vuelvas,

Subrepticia hermosa,

quizá más crecida

tras alimentarte de los cielos,

y su bruma del gris encorajinado

y su zinc y su plomo.

Puedes escuchar los sones.

Se afila el clamor

entre trompetas

de todos los ángeles.

 

 

Förüq castellano

 

III

Atisbo de nácar:

 

 

Noche de colores enervados

de rienda alzada como vetusta estela

coloreada por oscuridad sempiterna

que todo atisbo envuelve.

Es el son sanguíneo del sigilo

alzo, que dirijo sus resplandores

consecutivos, es un latido de tierra,

repicar de los fusiles,

y sus hocicos al horizonte cantando

un inmiscuir de la brea

y su pólvora encendida.

El dormitar de faroles

y su réplica de luz intransigente

vuelve al pozo sin poso,

es mi sola alegría descorchada,

entre la caricia de mi guardia.

Mi cielo en repiqueteo de colores

que difuminan la densa oscuridad

de la noche.

 

 

Förüq castellano

 

 

Sigilo de solitud:

 

Por el tercer orden de las cosas,

avanzo mi solitud extensa

el infierno de la araña custodia,

el destello nacido de la tiniebla

susurro en eco de cicutas sangrantes

es el estambre de la flor llamada muerte,

un sueño eternal

en las lindes del descampado

que atraviesan las almas

al transmigrar,

eterno hálito inmemorial,

un telar entre escarchas azules,

y vides de lúgubre ambrosía

cantada por Dante,

y el grajo negro de Apolo,

surca los párpados yertos,

descubramos hálitos flamígeros

en sinfonía yerma de corazones espinados,

y zarzas en umbral sigiloso.

Puertas al reino de los condenados,

suenan los sones, suenan los clamores

de brea y tinta exaltados,

era una noche lúgubre,

las pestañas no bailaban en los ojos fríos.

Era una neblina cegadora

que abría un fuego tras la oscuridad,

unos ángeles blindados

tras la puerta helada un enero,

unidades de la creación,

vida hermosa,

sueño hermoso

reflecta maravilla,

mundo negro en el que me encontré.

Hijos de la tormenta en la noche oscura,

a ti noche oscura canto.

A ti noche oscura te escribo.

¿Por qué no me das el sueño que tanto ansío?

Paso noches enteras de insomnio escribiendo poemas hasta

enloquecer, llevo ya cinco días sin dormir y veo que se van

mermando mis facultades mentales y escribo frases sin sentido,

garabatos en hojas de papel.

Me asomo a la ventana y contemplo las sombras de la noche como fantasmas,

deambulando sin rumbo.

Mientras apuro la botella esperando matar esos fantasmas de

mi cabeza que suenan como delirios con sus voces.

Me estoy volviendo loco.

Solo veo sombras y figuras que se dibujan en tu oscuridad como

demonios.

Sólo los gatos y lechuzas salen a cazar como los murciélagos.

A ti noche lúgubre y oscura te escribo que bajo tu protección de tu oscuridad

ven salir los ladrones y asesinos a hacer sus acometidos

de muerte y delito de acero y sangre.

A ti noche lúgubre y oscura te escribo.

Tú que no entiendes de genocidios ni de muerte ni de fosas

comunes selladas con cal y tierra ni de fusilamientos.

Tú solo ciegas la luz del sol y solo el fuego y los fusiles iluminan

tu oscuridad.

 

 

EL CASTELLANO

 

 

Soliviando, viene bregando,

un azar tangible epicúreo,

adoctrinado al hervor de la verde cepa.

Raíces al templo del mañana,

vistas a lo que nunca dio causa

y siempre estuvo y está.

Inmiscuido como ascua besa

su final de ceniza.

Empíreo, cromado sentimiento

de conciencia filosa.

Quizá algún día vuelvas,

Subrepticia hermosa,

quizá más crecida

tras alimentarte de los cielos,

y su bruma del gris encorajinado

y su zinc y su plomo.

Puedes escuchar los sones.

Se afila el clamor

entre trompetas

de todos los ángeles.

 

 

Förüq castellano

 

 

 

 

Preludio de la certera posesión:

 

 

Mi alma anclada en gozo,

de que tú seas su ilusión verdadera,

quimera de piel y amable entrega,

soy tuyo hasta el tiempo

que me verá desvanecer a tu lado

naufragando mi barco,

hoy te visto de amaranto,

perfumada de rosa esquiva tu mirada,

para encender mi candil y su verso,

a ti estoy sujeto como el inicio del tiempo,

que jamás me verá desvanecer de tu puerto,

hoy avanzas mi canto,

para pintar de tu color su verso,

que ya no se retuerce ni retorcerá

muerto el beso,

queda servirte mi flor de hueso,

despierto

despierto mi reino vuelto el nuestro,

resumiendo el latido por ti confeso,

para resplandecer,

y que viva siempre nuestra luciérnaga de amor,

iluminando el abismo y su garra,

para ser yo quien te ama

mi Leana.

Quien te vistió el cielo

de todas las flores mi amada.

 

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

 

 

Yo soy siempre:

 

 

Todo queda bajo el esfumino de mi grillo,

colgando pensamientos en tejados,

al compás de una cigarra,

piel con piel flor con flor

elevado resquicio de tu amor,

sueños atrás volaba mi alma ingrata,

nervios posibles y su cama,

sí soy yo sí eres tú,

qué pasa ahora,

instante de cerrar mis ojos,

por comenzar la historia de mi vida,

y sus siglos de dura existencia carcomida

al disparo de la ilusión y su mentira

donde los demonios llaman y me quieren,

deslizada la tela de araña

mi vida es lo que me queda,

soy Dios de mí mismo ahora,

el demonio me cuelga la espera

mitad luz mitad sombra es mi ahora,

mantenme lejos del nunca,

yo soy por siempre,

ojos renegados de este humor vivo,

gatos maullando a la luna en el tejado,

imposibles galanes,

cuando yo me caso con lobaluna de antaño,

animal feroz corre por mis carnes,

solitario ángel armado para el enemigo,

este es mi sino,

tejos crepitando su savia en albor

asidos a su quietud imperfecta

que el tiempo no determina final,

vida trenzada en albor siniestro mi ida

soy weche, soy fuerza, por y para siempre,

el verso me teje,

tinta mi sangre, pluma mi garra,

por acampar la estrella y su cama

hoy por qué no mantenme fuera de la mentira del fin del universo,

porque yo soy mi universo particular,

humor desdoblado asesino del tiempo,

mi mano acabando con el aliento imperfecto,

soy el imán de hombre que te atrae a mí de nuevo,

soy la ecuación perfecta que asesina tu velo,

toda mi realidad se construye de mi mano,

para acabar elevando al tercer cielo y noveno abismo mi canto

entonado en cal y arena como caracola de mar serena,

es tiempo hoy de morir por las ilusiones fugaces prometidas

y su tela aterciopelada, vestida de nácar,

hoy es finl de mi espera,

es el comienzo de mi poder,

mírame estoy rasguñando mi piel a placer,

está quedando solo mi sangre vestida de hiel,

hoy como ayer a tu lado estaré para asesinar la quietud

y su asolada desilusión,

hoy por ti mañana será nuestro eterno comienzo,

para extender nuestras alas al cielo,

todo comienzo exhala su final de su mano izquierda,

elevado amor que me cae por el párpado,

y en mi vena que aguardo para estallar amor al viento

este amor que por ti siento.

tornada mi sangre la verdad de mi aliento,

en difusión magnánima del sentimiento preso,

muerta mi araña

mi corazón es lo que queda.

 

 

El Castellano

 

 

 

 

 

 

 

FULGENTE FUENTE:

 

 

Te busqué detrás de la estrella

más brillante del azul eterno,

En el suspiro de amor

que corre y descansa.

entre la inmensidad

de un parpadeo.

Entre la obscuridad que alcanzó

a ver la belleza que te envuelve,

adentrándome dentro

para reposar siendo

una sombra más,

y te encontré en mi sueño

más cálido, en el cielo encerrado

que liberé, en la noche

que la luna baña tu cuerpo,

y en la noche que mi amor

corrió por tu cuerpo,

y te amé aunque fuese un día

en la penumbra

para así no olvidarte nunca.

Manantial fulgente de inspiración

es tu mirada tierna sin compasión.

matices de esmeraldas tu

pupila enfrentada con mi pupila.

La golondrinera el aroma de tu piel

frágil y esquiva,

con sus cipreses y tejos

el color de tus cabellos,

con sus amapolas amarillas la actualidad

de tu color de pelo Lhiannan Shee.

que corre, que escapa y vuelve

el cosquilleo,

tu boca con mi boca bebiendo

del mismo agua y manantial del deseo.

tu piel con mi piel avanzando

el fuego del sentimiento.

 

PRECIPITACIÓN DE MIS OJOS:

  

 

 

Ojos trazados para todo lo que tú ves

negados a mirar, del laberinto ausentes

prohibidos, coartados de la mirada detrás suya

no soy yo, no eres tú

después del hecho despierto

perpendicular a todo rostro que amanece

y arrasa mi ser en estupor

en silencios por conquistar de perdidas mentes

incapaces de reconocerse, de adaptar su momento

y residencia mental a lo perfecto brillando cobijado

qué paso con lo que soñé y el segundo cambió

aguardé congelado en el seno de la luz y alma

sobre todo, lo que vino, y vendrá,

hablo con la piedra del mirar

no hay rosas sin espinas,

ni rosa sin cruz por florecer

en todo ser humano,

como la flor quiere la abeja

la logia me quiere despierto

informe forma de vivir siempre

conociendo que ya estoy muerto

sin sentido morir de nuevo

volver, ilusiones, esperanzas,

pasado de un mundo hecho

me siento vivo respiro mi aliento

estoy vivo muerto para la sociedad que jamás me verá

siguiendo sus superficialidades que tienen de verdades

todo cambio redención,

de toda elegía del ser

fuerza que me mantiene quemando mares

de gentes asumidas en superficies planas

de falsedades hipócritas de reconocerse

mundo mío del acero, días para los días

de la creencia de que puedo exprimir la perfección

que mi cuerpo guarda

así en inspiración no duerma ni esté cansado

seguro en el arraso de la soledad

un día tengo su medicina

para volverlo sueño del acto plasmado y realizado

puedo escapar por mis ojos

tráeme tu mano te alcanzo una estrella

sonido dirigido a mi

consecuencias del grito sobrevivido

todas las cosas que creo pasan ahora

y pueden cambiar

bebiendo paz y fumando destellos pensados

desde que vine a vivir,

claro me ves de existencia

amando al Sol

dame tiempo seré llama sufriéndote

por tu típica existencia impulsiva de tus deseos

enormes imperios me quieren inmersos

en sus planas filosofías y creencias de sentidos inertes

escapo con el sueño

soy el sentido del sin miedo

calor helado del cielo,

fulgentemente ostentado

en tu caricia del sin nombre rayo de sol

lágrima de lluvia cae de nuevo

prende el suelo en vida

bebiendo todo lo que has sufrido sin sentido

forma de los ángeles buscando la felicidad

de los dioses que cobijamos dentro

ese dentro es ausencia del tiempo inventado

planos de existencia de lo más simple a lo más bello.

Te acecho desde que vengo.

 

 

El Castellano a 10-03-2015

 

Surco fantasmal:

 

Te vi detrás de la estrella más brillante

del azul nocturno eterno.

En el suspiro de amor que corre y descansa

entre la inmensidad de un parpadeo.

Entre la oscuridad que alcanzó a ver

la belleza que envuelve tus piernas.

Adentrándome para reposar contigo,

siendo una sombra más,

pero especial para ti.

Te encontré en mi sueño más cálido,

en el cielo encerrado que liberé.

En la noche que la luna baña tu cuerpo,

y en la noche que mi amor corrió por tus senos.

Y te amé, aunque fuese un día en la penumbra,

para así, por fin, no olvidarte nunca.

Es solo la vida en mis ojos donde un día

se mide por las veces que te imagino a mi compañía.

y una noche la vida de mi corazón sin sueños.

No importa que no te tenga,

no importa que no te vea, porque te siento,

y te siento más allá de donde acaba el firmamento,

en todo lo bello, en mi nostalgia y en mi recuerdo.

Donde me di cuenta que el sentimiento descansa,

no muere, como la flor sale en primavera.

No importa que no te tenga.

Porque después del invierno volverás a florecer,

te ame y a mi pesar y a mi conciencia te liberé,

pero con el saber que si vuelves será para quedarte.

Porque te amo a pesar de tus humores y tus huidas

porque a mí, no me engañas, yo soy para ti,

y muero si no me cuidas. Porque te entregué mi corazón,

por lo que somos y por lo que seremos, nos queremos.

No vivo viendo tierra vivo para sembrar en ella,

y tu amor prefiero sembrarlo a diario,

la luna de guía marcando a tu presencia cada poema y cada letra.

 

El castellano

 

 

  

El observador:

 

A esa flor que es flor en mitad de invierno,

parte de raíz profunda guardando, enterrando lamentos,

de nube densa emplomada,

en floración perpetua

abriendo a un ocaso desde el alba,

afán superior en fresco oscuro, umbrío patio,

un cielo tangible en vals terreno,

todo llevado por una primavera ficticia,

en profanado silencioso, vano vilano,

un cruelo alzado,

la pluma escurre sigilosa,

como mariposa nocturna,

blanca grisácea como agitar

de un ala cansada,

mi zorzal es único

y no espera en precaución al milano señor.

Ninguna rosa ha engañado

la perfidia de suelo terreno,

trampa esquiva del bermellón en pétalo

de rosa humilde canina,

silvestres aguas de gancho azul,

andar mío amargo por su vereda enajenada,

corazón de ceniza inmiscuido,

arriar mi harapo de sentimiento,

no tengo sombra,

ni me hace falta,

acaso fue bastante.

Rasgar anhelos

y vicisitudes atadas a ilusiones.

Una flor descendió de los cielos castellanos,

fé escurridiza,

sobriedad bajo sol humilde de marzo,

desdén altivo

como hundir la esperanza en una parca sonrisa,

girón de viento o paso definitivo,

temor recio de observar a los dioses

tras aparente muerte.

 

El Castellano a 09-03-2019

 

SANGRE BEBIDA, INVOCACIÓN:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Alto, solo quiero pasajera, tu tristeza,

sólo como costumbre cómoda,

busto tuyo de cuello en columna,

invocación de las hayas,

y tu vientre,

calma furtiva de Sol dormido,

viva raíz para un Sol renacido,

raíz nuestra entre tierras donde muslos habitan,

troncos como soledades en hojas,

bailando suspiros,

y gemidos de un viento,

ya no cobija el sentir gusanos,

solamente, tus caracoles de labios,

como hierba húmeda,

bajo tus frondas y faldas,

de nítido follaje.

Ojos atisban ensoñados,

hacen ríos y orillas

de azules caléndulas.

Escarnio de tus labios violetas,

numen y montículo,

mi sed de hoguera,

oh, piedra solar,

de muerte embebida,

dardo amoroso,

mi temblor de valles,

abriendo tu vestigio abisal,

como gruta insoslayable,

tu cielo encerrado,

mentir un reguero de números,

y brindar con el enemigo,

ay, clamor de herida estéril,

vive como el río nace,

y azulados brillos despuntan,

alba y ocaso,

flores, guijarros, gemas, y pétalos,

hojas en llamas,

crepitan que junto a mí existes.

 

 

 

 

Förüq castellano Miguel Esteban a 2021

 

 

II 

11-12-2023

Aposentado, en dulce ribazo

cargo mi infinito

esperando mi disparo argento

cargo mi verso,

su olvido en vena

es el blanco

sobre ella

la divina inexorable,

mujer de sigilos cual ecos,

de azur vestido

entre mieles

y un almíbar un recuerdo voraz

luceros claman entre la noche

una caricia entre labios

y gatos fugaces

entre tejados colindantes,

un zarpazo exclamé

silencio coagulaba ya mi paso,

desdén de pocos

o algunos semi-hombres,

somos los senderos la noche,

sus sombras vestigiosas

el punto y la coma

el destino me arde ahora.

 

 

 

III

Colgado de un cable de telégrafo,

danzaba el alarido despierto,

una hora afilada,

sobre calmo sigilo,

de redundancia abisal,

fase y etapa mi sueño despierto,

miré donde todo crecía,

me golpeó en la nariz

una desquicia incuestionable,

era hora de sembrar diablos de flores

y podar los hinojos solares;

quise traer algo peculiar

sobre mi hoja danzara la cábala,

y los símbolos iluminaran,

apetito de razón anquilosada,

una marcha al averno,

y Mundo de mamarrachos

sin ella no se pinta todo azabache,

traigo la antorcha mi Dana

mi Dama,

sobre un laurel

escribo laureado,

dentro el viento me trajo,

acabaré con el mundo de abrojos,

si la Parca

no te trae a mis ojos de nuevo,

habrán de perdonarme

miedos, y corajes valientes

que si vuelvo a nacer

a ella mi alma

le beso el amanecer.

Y a su gemido acaeceré.

 

 

Förüq y Leannán-Sídhe

 

 

 

MISIÓN:

 

 

 

 

 

 Justo la Tierra,

mi trabajo,

una honra lustros no abarcan,

la jornada,

la travesía dentro mi tierra,

las respuestas ocultas

a herradores,

herrumbres,

y oradores,

mi batalla no acaba,

algo través la senda,

mi dama oculta entre la grama,

no hay comienzo sin final,

no hay destino sin rayo, relámpago,

caras del prisma,

ver, vencer y morir,

felicidad que carga

a mis espaldas

muros de falacias,

falsas ideosincrasias,

númenes como tormentos,

alistados

a servir gozo,

sin victoria

ni alas un amor tangible,

real, atónito,

inseparable,

incuestionable,

Señora Hada me cubres

estaca de imposible,

yodoformo cual injuria un mundo

sin beneficio no entiende,

el paraíso mi mente,

no hay celdas, ni barrotes de cal y sosiego,

la paz no se inventó de no hacer nada,

vine de las lumbres de abajo,

donde todo sonaba igual,

cerca mi constelación,

desnacer ocurriera,

mi lucero me atraviesa,

es hoy día su divina concepción yo soy,

oh Lvgvs,

Mercurio te vuelvo a sembrar mi Rito,

a la Vanguardia avanzo

día consumado,

resoplo agravios y señales,

navíos y huracanes,

es mi camino,

dispuesto

uno,

alienta en dos,

avanza y vence

el tridente.

Eres sangre fluyente.

 

 

El castellano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TOMO II   SIMIENTE SOLAR

 

SIMIENTE SOLAR

 

 

 

 

 

 

 

AUTOR:

MIGUEL ESTEBAN MARTÍNEZ GARCÍA

LUGAR: Cabanillas del Campo GUADALAJARA España

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CANTOS DE TIERRA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cantos de tierra:

I

Solitario bogo,

aterido soplo de la montaña,

pastor de tus astros,

torres de nidos de tu saliva,

perfilada tu sombra me acompasa,

mi sayal remiendo

entre sedas

de moreras de ensueño,

olvidos me trepan por enredaderas,

tarde en la tarde mi esperanza vive,

si soñase volaría a tu vera.

Sol este de oro

ciñe mi álamo negro

y su esmeralda araña,

cumbre te nombra

en la saeta mi oscura golondrina azabache,

traerte conmigo siempre

eternidad risueña, melosa

sangre de mis dioses.

Señora tú de silencios

y sepulcrales vértigos,

no amansa mi fosa

la dulce azada de metal soporífera,

carne y cuerpo

mi rigidez de pluma,

lírico trasnochar.

Claro cristal entre paisajes,

ceniza de recuerdo

es ella, recuerda,

aire desnudo fama de estrella

inviolada,

mi musa bella,

un azar flamígero

que no pido ni alumbro,

no espera

ni las aguas de tiempo inmenso,

jamás complacen.

ay día, rosario terco,

deja ya la gloria,

grandeza en amor

se llamó belleza,

lastimada mi carne desvelada.

Gusano soy

que hila su capullo,

tejiendo desde sentir interior,

mi vida en serenatas blancas

levantaré,

su fronda,

inabarcable vergel primoroso,

cuenta mi linaje

alas ignoradas de mi pecho.

no podrán tapar en vida

mi silencio que aflora.

 

 

El castellano

II

 

Terca mi sangre,

tiempo del frío río

inmenso, todo dado en espinas

su rivera,

por ciega neblina bajo

con tabaco precoz,

pienso,

todo he soñado

para el letal lecho del olvido.

Mi temor sorprendido

alega que no existe;

vida o belleza,

ala o metal cansado,

gloria de grandeza, ¿Dónde?

mi tabaco de neblina

ahonda, penetra y surca

la esmaltada silueta de tu figura,

por mi caricia ruda

y el agua afligida,

admirarte yo cual fugaz garuma,

anisado vive el cielo,

nuestra blanca estrella

mineral candente

refulge su luz desnuda,

por vespertino son

de todo lo que tiembla

como abanico de mi pluma.

 

 

El castellano

III

 

El principio estaba en la colina.

Un hecho,

claridad de brea encendida,

o, transparencia de pez de cristal.

Timón enfurecido

que tormenta iracunda tizna,

cuervo en el alma

mi ser alzo, prendo,

mi idea luce

cual hollín de azabache tuviera,

gragea mi voz un crascitar

de mi señor Baco,

persona de garabato nombro a sombra latiente,

acaso opacidad de materia cuidase,

sacrificador mi tiento.

Soneteada su parda sepultura.

falte mi ley, sonará la albilla.

Diablo aguador mi buen luciente;

cordobán, recuerdo de soleta,

no me faltará maceta,

parnaso que le cae asaetado,

cisnes negros,

de apolo,

cuidados como vellón descendía su grajo.

Musario monte yo he sembrado.

yo, pensamiento y porfía guardo,

me los retiemble

el sol lucido,

ninguno estribe

mi mesura,

señora, valerme quiera,

ni peligroso

el tiempo bárbaro se me pareciera.

 

 

Förüq

IV

 

Insondable, la luz

de tu impalpable seña,

guiño áureo al latido,

insubordinado, labrado

en madero de este hierro,

ya dejó de ser infamia tornasola

en ascua de piel borrosa.

Ensueño alado te alzo

mi musa en estridencia recta,

develada, reveladora senda

dictas que afliges voluptuosa

cuan cerilla arrostra mi alma,

rebulle tu sueño alado

de golondrina azabache,

no perturba mi paso

tu luminoso azar encorajinado,

en sones del capataz del brillo primero.

Arde no se colma mi vaso,

al cantoral

fraguo férreo lazo,

indivisible alianza, comunión

de ambos argentos astros,

como entrelazan alba y ocaso,

pura seda mi correr

de atleta precipitado,

arrostró

mi piedra espectral,

tu brisa ya nunca más fría.

alumbró mi sien

el fractal de frágil leño.

Y desveló que todo es y fue

más que un sueño.

enmudecida siembra tu garganta

lamo la tierra boca a tramo,

tu raíz salvaje me toca,

como verde planta a tu corazón invoca,

silvestre y musical nuestra rosa azul canta,

henchido de tu voz voy

mi doncella escarlata.

 

 

El castellano

V

 

Oración a la misa del alba,

revuela una golondrina,

esquiva los ramajes

amenizados del fresno,

abre monótona brisa

una caricia de tierra

por el misario cerro,

carrascas afilan allí

sus flores de piedra

para dar sus bellotas,

ya escondida la luna de seda,

aumenta un zorzal su trino,

sube entre rayos de sol

la espuma de un desnudo álamo,

a su raíz un precoz mamón

sonríe al iris de nueva luz,

un grillo chirría su nota

en melancolía por nuevo cierzo,

la encina secular

no pierde atisbo de rigor

en follaje,

como nervudo verde

que no llora,

la retama grita al esparto

que su amarillo impera,

plegaria entre verdades del monte

un nuevo esplendor

canta la paz sepulcral del campo,

como luminaria entre río reverdecido

en tapiz de terruño arado,

aria dolida en arrebol

de sollozo verde,

lento abre su retoño la tierra.

Entre vid de nueva espera.

 

 

El castellano

 

VI

Quiero mantener

mi suerte segura,

como hondas imágenes

en frío lacustre.

Agua de labriego sordo.

eco en árbol de sigiloso azar.

Hombre al menos

en terrazgo seguro

al pie de bandoneón,

clavando cigarra

a su escarcha afligida,

manos trabajen

la melodía

a tu voz morena.

primor en viento

de mi sepulcral prestancia,

tierra o ceniza

eternal mármol turbado

de vida atada a tu vida

y perseverante esencia.

árbol de luz y acento,

revuelo a tu son

el mundo no trasplante.

Dulces sueños

sones flamígeros te aguarden

en su seno.

suelo en miel

de nota obscura,

guerra, oh gran momento,

rizar mis ascuas al viento,

hoja que tu filial enmarca,

verdecido mamón yesca,

invadido por substancia

de tu irisada voz en letra fraguada.

Resonancia de altivos lares,

fecundos...

Llevo verdecida mi sangre,

asaltando el trigo mis ojos,

palabra con sonido

eterna herida

Resuena que sigo en ti

como aromo de flor

y curva pitanza corva,

redimido a la abeja

el avispero ya no zigzaguea,

abre cariño tu senda,

nácar dispuesto y frágil

al candor de mi cóncava vena.

Para cosechar mi pena, mi cruz

y mi condena.

 

El castellano

 VII

 

Llaneza mi pulcra eternidad,

violácea en mi cabeza,

río era mi ardimiento de espíritu,

en cantos diáfano;

sin voz ni hálito mortal,

estancia mece y alza

sobre estas olas de mar en tierra

y perdurable simiente.

Suelo alzado del vano milano,

sangre que hiendes mis latidos férreos,

agreste consonancia de lares

y esponjados lacustres,

como rito de cristales prendido,

de ababol mi prestancia

y la llama mi hoguera eterna,

mi labriego no más ciego ni sordo,

mis manos trabajen la tersa melodía,

ungido surco de espiga y barrizal,

canto por tierra darte nombre,

que mi filial escancias,

amor, de viento obscuro y guiño como secuencia

primordial, tu sed no escapo, ni la verde parra

gime a tu prado su sombra,

amante vuelvo sin barba, sin vergüenza,

de llanto repaso, 

la sola luna en ascua

y su seda de luz morena,

oh, playa y su rivera,

cuántos helechos visten mi trazo,

de una patria sin cabalgar,

cuánta palabra mísera y con sonido,

ser hombre en rebeldía terrena,

alzando flores de difunto,

y lumbres aeternas,

mi morir de ángel ni pronuncio,

conmovido cruje mi esqueleto,

alma de llaga henchida,

acaso otro sueño valía,

tempo y flecha de ágil luna,

vine sin niebla por todo lo que quería.

Destierro cuándo,

como mi jacinto, a tu lado me blando.

 

 

El Castellano a 28-10-2022

 

 

 

VIII

 

Cristal de aire:

 

Acreciento, voy menguando,

la diosa estela naciendo,

al paso ferviente de tu sola voz,

como un caracol,

en agua destilada, candente

acrisolado esplendor,

cristal de gotas sólidas,

y mi verbo fulge valiente,

cadena sin mi nombre,

otro borbotón sangre fluyente,

que crascita, entona

viví, amé morí y te deseé,

un yo te desvestí

y lamí tu caracola de letra

despacio y rápido

a mi helor

embebí tu éter expansivo,

un cristal que sublima en aire,

amor de zarza a espina,

caracola resistente,

mi pequeña ángel

hiriente , vespertina a fragor

ojos boscajes, tus notas infernales,

cual buque emergiendo

sin océano solo tierra

inextricable para osarte,

d' este abismo llamado verbo,

me visto de capataz tu aliento,

coagula mi aire

noventa y nueve porciones tu nácar por mí

creado,

en novecientas ascuas,

tu vapor y el mío de estrella

que flagran tu sendero de luz,

enamorado tu piel ensoñada atisbo,

cuál no dio fuelle a tus alas,

cuál no te hizo de mi placer herramienta,

mi amada voz,

acompañante

hacen nueve formas,

nueve pilares de Averno,

nueve cerrojillos de hielo,

mi condena y solución para poder conocer

lo que amo, amé y siempre amaré,

en novecientas nueve hojas

que encierra

tu corazón en mi agua´

siniestro caracol

con mi desvelo en hoz.

Inocente no soy,

ni ángel,

ni vendido,

ni por éxito mendigo,

el que no me acepte es su problema,

yo sé quién soy.

Miles dei lumen,

Förüq Miles dei lumen versus littera fagro methafora creavi blandus laetitia exspectare sed ardit.

Guerrero de luz,

en verso arde,

ardiendo metáfora,

crea caricia,

expectante de la sed que arde,

novecientas noventa y nueve hojas

esconden tu asido ramillete

que esconde tu cristal de viento,

hoy es por mí

que empecino

que soy culpable

de alzar mi cenit

en cúspide inefable,

de esencia que no llora,

dicta, que sólo es tu voz .

Pureza en vena dispuesta.

Una asonancia predilecta,

pude servir,

me quedé en tu frazada

del juego

que como todo juego

sólo abre

sólo despliega la opción.

a perder venciendo,

tu voz sólo eso,

musaraña cristalina,

de nácar y espejo quebrado

con mi cruz a lomos avanzo.

 

 

El Castellano

 

IX

TINTA

Transito de la perenne espina,

a la fugaz rosa, y su fantasma azul,

gloria su grandeza dónde;

clavado en la mirada,

labré los aires vino mi verso

como este amor rugió,

y se engendró dentro,

del mundo ignorado, atento.

Cárcel de imagen,

metáfora tal vez,

escudriñar ofrenda pudiese,

cual amparo d` esta rienda,

mi sangre sedienta clama

en el supremo canto,

su garganta, lengua de flor,

y eco de luna semper,

las mentiras sentidas no eran erróneas,

el pobre arte, valorado fue,

duende arcano, que siempre apremia,

y en justicia arrebata,

el amor mejor, y el ascua dolor,

cava hondo y profundo,

quebranto, en pío amanecido,

tantas noches de alba en lo infinito yo te he esperado,

que ahora dejar de hacerlo es impensado,

hay alma florezca, de néctar y sangre, un sortilegio,

como saltarín te picaría,

verso de escudo,

o llama de fuego, y grito mudo,

canta,

este mundo ignorado,

canta la profecía arcana,

amor es respuesta amor es clave,

es llave sempiterna,

el poder de una luz flagrante

y que todo llena,

razón para creer,

oh flor secreta, te llamara,

canta por la belleza perpetua,

hasta purísima estrella,

la noche obscura velada,

sin aguas inocentes,

te añoro más que a la virtud,

ignota, no enseñada,

de tus ojos prendida,

astuta,

canta mi pequeña, oscura ángel, 

que mi verso hoy,

no sea ni libre ni blanco,

sea nuestro para siempre...

 

 

Förüq castellano Miguel Esteban

 

Niebla sonora:

 

Cielo no me juzgues,

pero sí me gustas,

y mil desánimos me invaden,

como amar una utopía,

enamorarse de una nube.

Que surca el azul celeste,

de propia vida.

Apagar fuego echando más leña,

ver una quimera de piel;

en imposible caudal

Ambrosíaco,

ver la luz sin tener ojos,

enamorarse de una lagartija

de mi jardín y esperar

que me hable cada día...

Pisar un abrojo

y saborear dulce,

como imaginar la miel

de tu cuerpo.

Escuchar la niebla del sonido.

Es todo lo que siento,

vals de nirvana

si mi doncella mi boca

adentra su boca,

sí de trece veleros

trece estrellas de luceros

que es el amor

que te proceso

me ayudarías

a amarte

¿hasta mi honda sepultura?

llamas de amarte profundas en tus ojos

un tiempo

de locura en la vida

llamas de amor

me sirvan llamas de amor

me soplan llamas de amor en tus brazos

te ardo

llamas de amor

avisa llegues bien a destino

profundo en tus ojos

llamas de amor.

 

förüq el castellano

 

 

Los pequeños detalles:

 

 

 

Una nube de tranquilidad me cobija mientras observo el paisaje. El caserón vuelve a relucir con el cuchillo dorado de la piedra caliza, que resiste el embiste del viento y las lluvias; la lagartija tomando el sol está, tuerce la cabeza y cierra un ojito, aprovechando los últimos rayos de sol; el escarabajo de tierra camina lento con sus fuertes patas, tropieza y vuelca quedándose varios minutos intentando ponerse derecho; mientras, se despierta uno de los dos grandes murciélagos, que aquella cámara de la gran casa rústica, ocupaban.

Amapolas y amarillos de espinos, con el verdor de los pinos.

Vides para cuidar y cultivar, un pequeño jardín con caseta para las gallinas; frambuesas y arándanos, en un pequeño huerto al lado de la puerta, un pequeño estanque de azulejos en el aljibe, donde nadan tres carpas y un barbo, oscurece y el joven rapaz, de cernícalo primilla, del palomero oscuro de la casa, se lanza a por un pequeño ratón de campo, que andaba merodeando, buscando algún resto de harina o de grano.

Con los primeros rayos de sol, la mariposa de bellos colores azulados, dando sus aleatorios vuelos en busca de flores de lavanda, es atrapada por el pequeño mochuelo, que salta del agujero de aquella antigua encina.

Avanza el día con el volar de un salto de un saltamontes, al criquear de un grillo cebollero bajo el frescor de su madriguera, bajo una atocha de esparto, ya dorada, a mis pasos bordeando las vides, detengo mi visión en un diente de león que paseaba una doncella escarlata, o mariquita; buscando pulgones que comer, voy hasta el roquedal con una trilladora oxidada, que vio mucho oficio, se descubre un bello lagarto ocelado, que asustadizo rehúye mis pasos, un alacrán camina lento su despiste, sin alerta, por la piedra, y una araña lobo lycosa lycosa, le lanza fulminante mordedura sin defensa del aguijonazo del alacrán, todo sigue su curso instintivo, de silvestre ecosistema, donde ni la culebra bastarda se molesta en bufarme, ávida busca nuevo escondrijo; todo sigue la supremacía del devenir de las estaciones, y genética de condiciones, que todo animalito sigue sin recelo.

 

El castellano

 

Relente:

 

 

 

 

 

 

 

En este linde se construyó mi pecho habitado,

se escaló la colmena de labios grises,

por la escarapela fluía veloz el sosiego

de mi vida quieta,

por romances oscuros caminaban mis nervios,

una ruptura de estrella

tumbaba la compuerta de la belleza,

para sembrar allí latidos etéreos,

recto escalafón dorado al beso

y tu cuello me nace doliente

fulgente fuente enternece mi suerte,

yo hablé con mi amor que no existe

y aturdida me contestó la voz,

era como un eco sordo en alta voz

resquebrajando un patio de perdices

y altiva sonaba por las cumbres

jugando y riendo con lobos

sí esos que habitan mis ojos,

aullando y espantando los dolores

en mi sien,

mis dolores que se querían

como hermosas flores desnudándose

en altas espinas profundas,

allí sólo caminaba mi rosa, toda

siento deciros que yo soy del viento

y el viento es mío

en estiaje gris pálido cruza mi relente

del cielo su lluvia,

con impetuosa fama,

sacude la tierra y su flor bella clara ,

dejándome ser como el rocío primero,

en recorrer tus labios,

quiero habitarte en canción

que haga surcos de mí

en tu alma verdadera.

 

 

 

 

El Castellano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dicho azur:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sed de luz:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CUANDO MUERE LA LUZ:

 

I

Recuerdo el arcoiris

traía la nube tras la tormenta,

la ruptura de la compuerta

traía mi iris;

y la ascensión,

cuando la noche cansada,

ascendía la luna de espejos.

 

Nunca quise dolerla,

dioses por qué se fue

al apenas respirar

el fuego la mañana,

en los hoyos del Sol

me alzo, oh dioses

traer a mi Luna,

traer a mi Mar y mi Musa.

 

II

Recuerdo de un sigilo

sin mi nombre,

venas del cielo, oh, arrasen,

surcos iridiscentes, otros lugares,

que yo amé antes,

mostrarme los leones,

los carros alados

de Babilón,

que Babilonia, entera retemblará,

osadía, injuria, y

alzaré sones y trompas

tronarán hasta

llegado el final,

volver a comenzar dictado,

pero mejor, 

yo soy el León.

 

 

 

III

Recuerdo cuando muere la Luz

que baja y retumba

el amor, vence los lechos

y juega travieso con trinos

y pájaros dormidos.

Repiqueteo maestro,

concuerdo que cuando se

vence la luz, astros

despiertan, Luna alza

su sábana, miles fantasmas

planean sueños y mortales,

se pinta la Eburnea Puerta

y el sueño Abisal.

 

 

IV

Recuerdo su nombre y el mío,

ya queda esfumino,

avancé la sola lumbre,

centelleé interminable

como azur trueno ingobernable,

no me llamaron hereje,

el iluso, puede,

hoy alzo a su eclipse

que mi mundo ya cae

y desvanece

desde mi sendero, no esperé

nueva ruta ni que su relente

me blandiese una señal

y dioses, desvaneció sin

despedida valiente, quizá

un volveré.

 

 

 

V

Oh divina suerte

que de su barrizal me envuelve.

 

Un trino, un crascitar difunto,

me envía,

que sin ella

sólo reina un Sol negro,

apagado y muerto.

 

Luceros caen del cielo

y luciérnagas se recogen,

la vida hermosea dentro,

de una cueva llamada Tierra.

 

Hoy no murió, por hombre,

mi ilusión,

que juro, 

renacerá cual Luz hermosa

de pluma este Ave Fénix.

 

 

 

Förüq y Leannán-Sídhe

 

 

HOJA DE MAR:

 

 

Hoja del mar

entre verde sargazo,

y algas amarillas,

leves que el sol dora

a primeras aguas tu costa,

desnudez lisa,

afilada, saliente,

que tu caracola escucha,

inocencia niña

que por tus huellas juega,

aire templado,

brisa de acantilado,

rompiente que cruza la suerte,

entre un risco,

y el litoral

enciendo mi atarralla,

hago hoyos de arena

y entierro mis fuéllegas,

atravieso mi dulce sombra,

me sumerjo

y doy el largo, trazo, y estrecho,

echo mi anzuelo,

por tu arena sumergida

de mujer noble

esquiva,

imperecedera,

traigo la espada

usted mi dama el pez,

sumérjase,

la vida nació,

sí para condenarse

yo iré como en principio fue, y es,

por ti,

larga sombra me cubre,

larga sombra me horada,

largueza sombría me abarca,

erigí faro

sobre mi cumbre

y horizonte mi carne,

de barcaza alzo mi mano secreta

por remero,

timón y vela

por tu intempestivo,

viento mordaz,

alzadas estrellas

y luna creciente

cual bandera posee

y silba garumas grises

y gaviotas de nieve,

alcé soga y avivé hélice,

rumbo voy a naufragar

en tu océano valiente,

intransigente,

arrido como vela

a popa anclada,

pero una cuestión,

mi mar no es mar cualquiera

es un mar de tierra

la cepa mi faro,

la garuma un mirlo,

la gaviota de nieve,

una golondrina temprana,

la barcaza mi cuerpo,

que escala cerros,

y recorre acres en travesía,

la niña es tu belleza Escarlata,

larga sombra me retiembla

es mi dicha, mi alegría,

me posee como sangre a vena y arteria.

 

 

 

Förüq y Leannán-Sídhe

 

 

 

CONJURO SEDIENTO:

 

Envío mi pulcro conjuro

seguro, sin éxito

necesito tu sangre,

arriada va mi oscura premisa

detrás del día

dentro de la sombra para mirar,

dama graja

no te escondas

yo soy el cuervo,

tu sabor,

tu destino,

ágil demarcación sedienta,

tu vivirás el siempre

yo sin desquicia,

furtiva hoguera dentro la luz,

dentro el alma,

hijo de la noche

me amamanta la estrella,

criatura,

de leve conciencia,

ven a mí

te espero desde antes empezar a vivir,

alzo el nombre

Ocitanul habla,

de tu última espina,

que no bailará sola tu rosa,

un vals de tinieblas,

auge vespertino,

incierto, de león,

y fiereza que no te rujo gratis,

empaña la sangre en mi sien,

es un día vestido de brea,

volví a nacer,

cercano,

próximo,

al eterno dilema,

y mi alacrán camina,

mirada dónde mece,

dónde apunta,

si el jardín deshojado se baña.

Piel asordinada, turquesa

y rubí en vena avanzo,

verte, entenderte, leerte,

mi mano muerta me habla,

reino yerto avance,

que sin la Reina,

victoria sabe a humo,

respira mi azabache mortal,

si no vienes me carcome la señal,

ni ilusión, ni escribir blandiera ya,

te necesito

en hechizo,

sortilegio,

beldad,

conjuro,

Despliega

o quedará

un epitafio florido,

que ponga

yo amé,

pero antes vencí

a Oscuridad.

No se vence la tiniebla,

se ama,

Nec vincere Lunamar, et amat.

Déjame morir contigo amor.

 

 

 

 

Förüq y Leannán-Sídhe

 

 

 

 

LA PALABRA:

 

I

Los colores, el gris,

la bruma, el fuego,

la simiente,

el gato negro;

un hablar para disfrutar,

el verde, las palabras,

los susurros, la ilusión,

el silente, el fuerte, la construcción,

imaginar, todo arde, vileza, silencio,

cadencia, fluyente invierno,

llega prominente, los suspiros,

el color, el gris, el fuego,

el fumar la sangre en el ojo,

escalas a un cielo nítido,

el gozo es el azur en los ojos,

niebla vence alegre, la cuerda,

la desquicia terruña,

las mentiras, el sueño vuelve,

de nuevo, Musa inactiva, el arma.

 

 

 

 

II

Fuego vence, el fumar,

el daño, el ruido, el miedo,

es un tipo de hombre, se baña

en Fuente Ambrosía, perpétua,

el intransigente Milesiano,

oh, Lugh, Lugus, Loki,

oh Mercurio en alza,

vuelva la milicia,

el sonido, el color, el susurro,

en oído, el rayo, trueno, relámpago,

vine sondeando, aguas mercuriales,

no me iré sin activar,

tu color,

el gris, el ruido,

la marca, el designio, la oscura

venda, ramillete, la señal,

el lugar, el camino, 

el pedernal florido, un sino.

 

 

 

 

 

III

Abandera, el signo, vuelve a comenzar,

un son, un repiqueteo,

un hombre ingobernable,

un vigía centauro,

el centelleo, la pulcra sonrisa

la terneza esquiva, elogio

en madre tiniebla, elogio oscuro,

traspuestos de abajo, arriba,

pensamientos retumban,

dos nombres, dos apellidos,

vine por ti como hielo ardiente,

no me iré sin vislumbrarte,

un son, los colores, la danza,

un mirlo músico, un almendro místico,

un gato negro, el club, la sierpe,

romper silencio, de mito legendario,

todo se resume en un tú y yo,

dos palabras, hacen tres,

la Musica, diabla.

 

 

 

Förüq y Leannán-Sídhe

 

 

 

 

EJE VIVIR:

 

 Eje,

saco las alas,

rompo la conciencia filosa,

espacio derredor acaricio,

hueso tras hueso,

aún no me reí de la muerte,

y el que ríe último,

piensa más lento,

son tras sones, 

esmerilo este sino.

Condenado, abacorado,

líneas de conciencia por surcar,

al filo y vertiente de la navaja,

reflexiono mi momento,

a solas sobre pura vida,

grama de una grama

como alfiler de tres cabezas,

lobo sin fauces

que era lobo,

dolor mío,

jamás en renta pude darte espalda,

sí ojos y frente mías,

un solo en armónica y clavicordio,

era mi desquicia jamás versada,

pensaba alto de un ángel,

pude sentir su visión sobre nubes,

y mampuestos febriles

un abono de Nitrato de Chile,

mi parra su intelecto parecía redondo,

jamás grave o liso,

escarchas grises atrás,

amé, amo y sigo en ello,

una Musa cristalina mineral candente,

que si puede hasta se saca las letras

para anclarse a mi vera,

discerniente,

de hadas, y hechizos,

como sórdidos pergaminos

indelebles, tratados

en jardín umbrío,

sobre la comunión oscura

sus argentos astros,

que son Santos,

periplo osar lisonjera caricia,

cuando sólo ella lo es y era,

concilios yertos sobre sí mismos,

eco de un sueño

cayendo en su corazón,

gimiendo en la oscuridad,

por ella, para ella qué no osaría,

era de una creencia,

que reverbera sola sombra,

tú cantas

al eco de un sueño,

mi ser está rebrillando

tu obscuridad,

llamas a lo alto, me llamas,

barcos zarpan su gloria

de un nuevo comienzo,

lágrimas son brea,

sobre mares eternos

de latido yerro y letra,

Valhalla me ama,

oh eterno comienzo sin final,

romo acero mi disparo;

mi sentir,

reluciré aspas

y agravios del destino flamígero,

nueve llaves,

hazme libre.

Sé eternidad de fusta,

fuente y pecho en hierro

montado.

 

 

Förüq y Leannán-Sídhe 

 

 

 

ALIANZA:

 

 

Te miro y veo,

cerca, muy cerca,

a lo próximo dictan mis falanges y mis manos,

cada noche un sabor,

eres tú fluyendo la tentación,

osadía esquilmada,

y dulce sabor,

cada letra me tienes un sabor,

hazme libre Luna de una,

libera mi sabor en y para ti,

creéme dentro la piel,

y tu sangre sea mi afluente,

nada borres,

sólo escribe en mi camino

esta noche es y será tuya,

sin vacío ni pálpito descortés, 

camino los aposentos,

los condenados, no tenemos miedo,

ven sálvame 

llévame a una hoguera mejor,

cuando cabalgo por ti a través

la solitud aguarda la noche,

un millón de centellas tersas en mis ojos,

quise tu sangre,

hoy quiero tu vida,

baila, que bailaré Musa tu agua,

sin parpadeo azur

ni mirar otra fuente,

vivos colores me acogen,

regio firme,

recto ante tus cauces liberados,

cada sabor un millar de nervios alistados,

un placer preso

en cúspide y alma recipiente,

espíritu mío que cierne,

hay victoria sí cuando pueda besarte,

suplicios al este

tus senos un monte,

travesía a tu acorde,

hoy vislumbré que vivo y moriré

Valiente,

con causa y hoja y flor en aljibe,

que por terco llevo desde 2009 sin abandonarte,

cuando creer

es más valedero que saber

creo en ti Musa Escarlata Mineral Candente,

Musa Cristalina, mi sangre.

 

Förüq y Leannán-Sídhe

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 DUERO MI VENA:

 

 

 

 

 

 

 

Duero:

 

Grita mi estupor y cuchillos

hieren volteando

una boca que la onda mece

flameando.

Se duerme la costilla

en el altiplano enjutado

de hayas y fresnos

recuerda su geología

únicamente saboreada

por el soñar de los picos,

virginal cuna del Duero

con tus curvas en rotonda

de castizas fuentes y abrevaderos,

dulce azada de agua

que bascula el sentir

de la enamorada palabra,

por cimas tu voz se hace meseta

haciendo el amor

con los pájaros dormidos,

templo y morada

de la cepa que a ti te alcanza,

agua furtiva corre por tu era

y reposa en tu infinita onda,

que se riza, que se insinúa

en vaporizadas Torres de belleza,

que en tu alma anidan,

sortilegio de rosa y clavel

cenit del dolmen tallado,

quién a ti en la vastedad del ser

en su pecho te lleva prendido

el fuego en fanal hoguera

en anchos panales de tus abejas.

Cuentan de la vida del chopo

tus diez mil espumas,

que por sierras

tu rúbrica dejas,

navegante con alas azules

el terreno que jamás te vence,

secretos de amantes

tus aguas llevan

haciendo bullir el inframundo

de los amores y sus galas mayores,

agitas con sangre terrena;

el candil que abre en espiga,

anudando en tu cintura

tu idioma olvidado

pasando años fugaces por tu campo,

rodeando en ortiga

el triguero espárrago,

girando de la vid tu capazo

y sus manos,

haciendo de tu Vera

un Dionisio que al tiempo fermenta

tus besos de tierra.

El Castellano

 

II

Flor de agua eres,

en memoria mía,

tú río Duero,

bello como un laúd fluyente,

trovadas tus andanzas con las que juegas

y meces.

resuena tu aroma en cansadas curvas,

coronara mi sien tus tardes de fuentes,

oh, hervidero natural,

de amores y trinos como ángeles,

tu orilla adoraba, que era tímida y dorada,

alzabas hojas sin pesares,

arrojabas yerbas al terreno,

blandiendo tu frescura,

melancolía niña que no te abrazaba,

a tu magnitud canto,

transparente y pura,

emblema de agua y lanza

de vino y su cepa.

Tú mi amor desconocido,

por donde empiezas,

y por dónde acabas,

arpa oscura

parece la piedra que hundes,

tu cáliz de poder y de comunión gentil,

de fauna ancestral lloró y llora

la Hispania milenaria.

Oh, tu libertad de prisión en silvestre rienda,

Tapiz y poción de colores,

espejo eres Duero de Luna,

porvenir de vejez y su espada azul.

Arrebol y reguero tú de Sol,

olor de flores escuchando 

la vida de tu cantar.

 

 

El castellano Miguel Esteban Martínez García a 03-12-2021

 

III

Voy a tu hallazgo,

desnacer ocurriera,

bajé tus riveras, cerros

y bocas espumantes.

Tu boca era predilecta,

flor de agua insurrecta,

Caminé recto tus ajuares.

allá donde el vivo más, no puede,

arribado en tu carne

como vetusta flecha,

tu raíz era y es mi patria,

mi fuente niña,

compases que pueblan

del grano tus silos oscuros,

marcharé tus repechos ingobernables,

oh, Duero escucha mi canto,

no ataranta mi marcha,

saber que no se ganó la guerra

si mantienen asediada la capital,

oh rayos espadas

abre seno de tormentas,

oh, Candamvis,

respiro tus ecos de senderos perdidos,

no fui tu hierba ni tu bajío,

sí parcela de reino,

caracolea este mi amor,

duro, bravo y soluble,

tus curvas agitas cual mujer fecunda,

del risco a tu almena de agua y espuma,

mi carta quedó en barco de tela,

tus jilgueros me acompasan,

maravillosa obra no creada,

quién no te vistiese en virtudes,

alentándome vienes,

no apures tu paso, vena de cielo,

herida del terreno,

con el que juegas, ríes y envuelves,

como vestido de la mujer soñada,

oh, Duero,

oh, tu porfía de huerto de almas,

ven a mis jardines de luna,

envuelve noches sedosas,

de tu idioma oculto,

y galas mayores,

que no ven los amores.

Me crie de sombra y valle,

magistral espada me otorgas.

 

 

El castellano Miguel Esteban Martínez García a 10-06-2022

 

 

Candente secuencia:

 

Animus meminisse horret, luctuque refugit.

Mi mente se estremece y retrocede. Plinio.

 

Lóbrega quietud escarlata,

eternal lustre oxidado,

eterno sueño

esquivando meloso asilo

de todo desgraciado.

Mi voz, angelical beleño

casi yerto,

pavoroso azar cuelgo.

Un averno cruzo

de quien yo era,

arreo sempiterno me rige,

hórrida lucha descarnada,

lucirá opaca

severa luna.

Mi ciprés fúnebre aplaca,

claman los ecos

frente ojos

musitando furores

al viento desceñido.

Todo lo que gritando calla,

se precipita

como lo que el generoso esfuerzo,

pudo sembrar;

afila esta turba

mi empedernido rostro.

Ultraje

que el desgraciado

expira sus fuegos.

Flor en miel de vida,

bronces de alas.

Magnánima se eleva tu suerte

labrada,

medroso mi latido

ya no huye,

cerviz eleva digna cadena

indómita.

Feroz risa por treguas

de brillantes ruginosos aceros.

¡Oh musa!, que por sombras felices

resuena mi dicha,

inulta eres

diriges fugaces los gemidos,

por melosos lares,

Turia y Duero

bélicos de nudosas lanzas,

desentierra ya

mi cuchilla férrea

de cuantos campos en Castilla

yo amo.

 

 

 

El Castellano a 11-08-2018

 

Vine por tu orilla,

deshojando ababoles,

oh tu pitanza corva,

en el haya que te siento

 

río superior

tu tierra sin dueño,

tu ribera de olmos amantes

y álamos secuaces

 

entre su nieve y espuma sedosa

fuelle de agua eres,

fuego azur

sólo tú

de universo bailando en tu espejo,

hilvanas de la sed su lleneza,

tu color es mi pasión

de amarte, y sentirte son tras son,

 

cuentan de tu nido,

las dos castillas,

idiomas olvidados,

te sonríen,

eres el vals de jaras,

y carrascas afiladas,

 

el endrino, y pino carrasco

te velan defienden

y acarician,

tus curvas 

de cal y canto me aseguras,

 

jamás podré entero conocerte,

oh mi cristal fluyente

de espejos,

de azul imantado,

vienes susurrando

 

acoges tu perdigón viajero,

entre encinas

y aroma de robles

y sus cernícalos,

vine de ti soslayado,

por vertientes me tienes,

turquesa líquida,

haz refulgente de sola idea,

 

mis huellas te besan,

curvas en rotonda

tus fulgores dejas,

entre vastedad

y fiereza 

álzate río Duero

sube a tu desnacer,

entre tus pinos caracolearé mi suerte,

que mi ademán es verte

 

porque soy de ti,

como eres

magistral obra brotada

oh, río Duero,

de fuego en agua

e inmortal acequia de Airón.

 

 

 

Druida Rama Roja

 

 

IX

Sucesivo me siembras,

oh tu vereda carmín  sanguinosa,

vine de tu cepa de abajo,

Duero, rugiendo alto,

me vestí de caléndula

y solar hinojo,

avancé sendas de tu Infinito

Parnaso,

dame tu voz te ruego,

gran río amado,

venal es mi caricia 

que te encuentra

de alto nido y cernícalo hermano,

vine apostando alto,

de la roca a tu risco aposentado,

virginal tu cuna 

magistral tu obra de enésimo centenario,

valerme quiera

en tu cristal de espejos,

al traslúcido de tus píos

me cuelgo,

serena la noche no puede romper tu espejo,

inviolado, hasta la parquedad risueña

todo esparto.

Oh gema de obra otorgada,

miles centauros te alaban,

en tu patio de almas

reposo a seguir avanzando,

cumbre y rúbrica

todo fuego líquido te derrama,

oh plubia de tus amores,

lluvia ignota me riega

de mirarte

de besarte,

de admirarte

Turia de compostura.

Otra milesiana arte,

me nace que sin ti escapo 

a desdicharme,

ojo de arzur

indómito,

reflejo del númen,

ambrosía es beberte,

de rocío imantado,

de pestaña fluyente,

te presento mi ramita

de barquilla

todo sea desnacer

y volver a ser tú,

agua,

inmortal elemento,

capaz otorgar vida nueva,

y devastación 

llama a resurgir de tu palpitar

eterno,

a ti te honre mi cantar,

a ti te alabe mi razón,

compararte no puedo,

belleza te dio nombre,

oh Río Duero.

Mi duelo quiere enamorarte.

 

 

 

 

Esteban er castellano

 

 

 INSOMNIO DE AMOR

 

I

Mi soledad sin descansar

soledad de ángel sin alas.

Ojos menudos de este cuerpo.

Ni cierran a la noche

ni miran otras albas;

de lados, y resquicios, helados,

se miran entre ellos,

fieles de la gloria perdida,

entre lágrimas fugaces

su vil fortaleza

allá donde se alejan tranquilos

sueños y simientes

fardos, un mar de tierra

recolectada, 

sueños de trece tractores

y una ciega cosecha,

entre la tierra por labrar.

 

II

Miro un norte de metales

y peñascos bordean

las piedras y aperos

de labranza,

no se cierran estos ojos

de noche, ni miran otros

lares de peñas y sobornos,

oh, mi dulce sueño huído 

donde se alejan tranquilos

miedos y sueños

como fértiles erales,

y sombras densas de parral,

navego esta tierra.

Espigas, dulces testigos

mi alma herida.

 

III

Miro otros lados

de orugas, y esparto

entre la niebla, pinos,

caracolean el bajo cerro

y sotovento, entre fiero

acre de vides entre escarchas

grises, mis ilusiones,

limpias, imperecederas.

Tierra, insomnio eres

de amor, 

simientes escuderas

y ajos de esperas

entre patatal anhelante

una noguera.

Entre perales.

 

IV

Soto verdecido de almendros

allí,  un manzano creció,

limpio y duro cual melón,

mordiente, mis ojos me velan

un monte, y un melocotón,

crují esta sangre de hoja

como vil sandía.

Despliego estas cartas

de mi corazón;

el insomnio del agricultor sin azadón,

del jinete sin corcel,

el insomnio del bohemio

sin poema, y sin naturaleza yerta.

 

V

Sin tierra y sin tractor

un tiempo herido sin apero,

un seco sabor.

Mar de tierras heladas

dura sangre, dura savia,

y sin flor ni temor;

viendo el conejo,

pasearse por el campo cultivado,

maltratado por el tiempo

y la vida,

la pena ocre brota

cual raíz empedernida,

oh, de noche seca y umbría

contemplo mi cuerpo desnudo en penumbra.

 

VI

Pasa mis nervios,

con gozoso frío el arco,

de lunático violín,

criqueando, un sí bemol

transparente, de lucido pio,

entre perdices

y sus perdigones viajeros,

sus fantasmas cantaban

con delirios de agonía

mi sinfonía,

hiriendo hasta el ansia

mía, sentado en mi trilla,

no veía, ni vergeles

ni oro en fardos, 

oh tierra, los duros somos

de ti, como el resto ceniza es.

 

VII

Va mi surco hendido

que divide un confín

de otro confín, y pregunto,

por qué no brotas

toda simiente antes

se la coma el importuno

pajarillo piador,

voy camino, miro el albor,

es puro mi amor,

cual rambla desemboca

en terco aljibe mi honda

ilusión,

estoy quemando mi adiós

porque te volveré

a sembrar de simiente,

mi parco amor.

 

 

Förüq y Leannán-Sídhe

 

VIII

Voces de muerte cesaron;

sólo un resplandor en el cielo se vio

como rastrojos se consumen

quemando mi corazón

savia brota por mis venas

como fuego de alma y amor

me brota, noche lúgubre y de vendimia

qué penas tienes que te llevas mi

simiente, nublas mi pensamiento,

que florece, contemplo mi

cuerpo desnudo en la penumbra

y se pasea un grillo por mi

mente, pasando con gozoso arco,

el frío de lunático violín

entre coro de fantasmales surcos.

 

 

IX

Hiriendo hasta el ansia mía

y terco aljibe mi cuerpo,

tus labios como pétalos de rosa

canina;

oh, larga travesía hacia

confines de tu vida y almazara,

bodega de tu boca, amor

de noche, o noche que diste grado

a mi temple,

de silo, y siembra, de azada,

y tierra prometida,

cuánto no daría yo por tu sonrisa

entre el nácar de mi viña

y el barbecho de secano,

te amo como las flores al campo,

un pájaro a su árbol,

los peces al agua y mi vida eres.

 

 

 

El Inocente Förüq a 16-09-2023

 

 

 

 

 

 

Canto, poema a Chile

 

Humilde campesino castellano, no nací en tierras de fuego chilenas, ni trabajé ni labré mi sendero en vuestra entraña, no pude viajar ultramares, a conocer vuestra sangre, ni porte ni yunque alzáis.

Pretensión mía sólo es cantaros, como se canta a una luna nueva siembra,

desde Pablo Neruda a Lucila Godoy Gabriela Mistral,

no pude blandirme en vuestras cordilleras,

ni germinar del surco vuestros volcanes,

bajé por lira vuestra semblanza, con aire e ímpetu de Miseno,

mi fausto deseo,

caminé repechos y borrascas, heladas patriarcales,

sendas inextricables bajo sol de julio,

iba yo adentrando helechos,

alzaba baldíos como númenes florestas,

mi huerta que el sentido erizaba, hielos jamás tuve en sangres.

Tres venas, tres razones amar, amarte, protegerte,

ni aroma tuve, ni tuve color,

yo viví solo, solo como vive la flor,

así como ella, hizo mi guardia,

la llamé mujer inolvidable,

al penitente mi tumba,

alzo un cobijo seguro,

ven, ven conmigo,

estoy desnaciendo seguro,

no volveré ojos ni cascajos,

quizá viento de norte, polen y aroma

a costa gallega,

hierro y cobre de meseta y campiña castellana,

puede no sea chinchilla, ni vuestro ciervo,

pero admiro virtud y facha,

giro y semejanza,

oh mis cerros, y flora suaves,

sólo si no os tengo yo tengo pena,

este lebrel me lleva en carrera,

tras liebre y cerviz,

mi valle flamea,

y no es tierra yerta,

oh Chile sea llama,

sea semilla, simiente que toda calma arrebata,

desde hoy como mañana alzo espada

y cáliz.

 

Förüq castellano Miguel Esteban Martínez García

 

 

 

II

Conozco la tierra,

y mi sangre es la piedra,

que plañe hasta el vil silencio lisonjero,

todo fue clavar mi simiente al infierno,

no conozco vuestras salvajes cordilleras,

pero me ungen sienes bellas de letras florales

en tela de araña mi España.

Oro noble, es el líquido brota de poza, pilón y aljibe terco,

la esencia la vida bajo terrones

y siluetas caminantes en alma serena

digna al ímpetu de sosiego,

no quiero cantar al cielo sus estrellas

debido ni de nadie ni son nuestra,

sembré mi aldaba

y sollozo de bueyes,

en trilla y labriego sordo,

coseché mis dolores,

yo nací aferrado al tallo y molino mi frente,

fulgor de mi ara,

crepitar del arado,

y la resplandeciente siega,

oro trigo,

no caeré en sogas,

ni candados,

yo beso mi tierra y elogio la vuestra,

que me lleve ella pero no bese

nunca mis pasos,

que son de aire

y grito de Alba,

relamo mi clamor,

tramo a pecho,

boca a senda de colorín,

y nube dulce de mirada fija,

en eral penitente,

y libre del seguro su muerte,

ráfagas de un aullido mordaz traigo en vellos,

no quiero perduraros,

ni ser fragua en vuestro ser,

pero mi gloria es citaros

y soñar elevar vuestros cuatreros pasos,

lejos de mi hogar

pero vosotros jamás lejos de mi soñar.

 

 

Esteban castellano

 

 

III

Planté mi dicha,

aunque no la veía,

gocé la fiesta como nueve de mi estatura,

escuché a mi niño loco,

entre cerros y sierras trepando,

canto o te canto Hispania

tus salones dorados de espigas,

hijitos en grano de mi panida trigo,

ella,

sí mi doncella bella escarlata

se siente, se aflora os pertenece,

como aspa a molinillo su simiente,

altivez de señora,

y alma niña,

yo huertero de azores y señales,

capataz del brillo extinguido,

oh alba sin ser llamada concédete a tu rocío de flor,

lindeza cuan flor de Hércules otorgándose.

También creí ciega mi suerte,

apuré sus mieles,

ó concordia,

cual trisquel y brújula serena,

vine a manar en vuestra cordillera,

de cerros y visos

traigo mi traje,

de mares y tierras

no traigo el tiempo,

sí de designios

y candores morenos,

el jefe de mis dioses

te hizo Musa Chilena.

Cuenta, que mi piel no es lisonjera,

de antigua madre castellana,

y navaja de forja mi padre,

coge en mano mis semillas

porque sembraré siempre tu armonía.

 

 

Förüq castellano MIGUEL ESTEBAN MARTÍNEZ GARCÍA a 21-01-2023

EXIMIA FLOR DE CENIZA

 

Eximio:

 

ilustre, excelente, notable, magnífico, eminente, destacado, insigne, relevante, sobresaliente, superior

 

afamado  - cimero - ilustre - insigne

 

EXIMIA FLOR DE CENIZA:

 

Limitada siembra, de los que venimos de la urna de arcilla;

o flor de tierra, añiles fervientes inmiscuye,

de salmo en raíces, mi una dicha,

mundo en partición de yacijas terrenas,

piedra y luz es azotea en España tela de araña,

redimido compás de los que no son de mi estirpe,

o íntimo metal soy descendiente de mi Sol.

Luz adjunta mi musa, derramó en virtud,

A sincera vista; discurso de su alma.

como poliedro en la solana que muda crisálida,

vamos marchamos hacia la ausencia repleta,

o al ánimo para siempre,

mi localidad en luna de oro,

bañada en sempiterno campo lírico,

defiendo al ídolo castellano de su encina,

o infierno de paraíso terreno,

flor del monte eximio de entre las ánimas,

brillantez de corona perpleja luciente,

como arribar del barco esencial que trae alimento

a todo espíritu que yaga en su padre tiempo,

lírica naciente de sus pétalos de ceniza,

alimaña enraizada con espiral armada,

llave del portón de madre tiniebla.

Pan y estrella de mi panida olvidada,

palpar vigoroso de orador inmiscuyendo,

certera sentencia relegada,

como cosecha de mi huerto de propia campiña,

anuncio que llegó la primavera

de este soldado,

abrió su primera flor de Hércules,

en patio de la araña

abriendo borbotones que alineaban suspiros

de la tierra germinada, en ciclo de muerte y resurrección

del planeta o estrella apagada,

mi dulce miseria,

la llamé eximia flor de ceniza en pétalos de carmesí persona.

primavera del hombre vivo-muerto,

camino a su ínsula radiante.

Alegoría desdichada soy;

de Sol que desnudo canta,

para un mundo de cabezas de grama en dossier,

y cebollinos que caminan,

resistencia particular del otro fuego azul,

tomo un anís en la  posada del sueño,

que soñé visitaba Valparaíso.

Donde están los cardos,

anido allá los sones de alma,

y se abre y trasciende el campo de poesía,

con poemas augurales.

De gotas puras,

o lágrimas apodadas sin poder precipitar,

como sembrar de voz el aire

y ver que llora lluvia la virgen de la cueva.

 

Förüq Castellano

 

Abeja de tu arpa silenciosa:

 

Ardorosa retina,

en frente un sol tímido

de centelleante rocío permisivo,

alborada con viento furtivo

de nueva alborada forjada;

pupila en abanico cual veleta,

pura rosa entre mis cristales,

de cal y sosiego,

borbotón espantado

en brea encendida.

Ver florecer tu silueta enamorada,

herida de absoluto diamante.

Desdicha en astro palpitante

entre sus piernas gemelas,

congela este desliz inmiscuido

que quiso ser dentro de tu ser,

adelante mi lozana castellana,

de albor intocable,

y sonrisa numinosa,

ardor en pecho amante

que sienten apretadas las mariposas de tierra

de mi carne;

llagado mi deseo

de cruel infortunio desaconsejado,

no retiro y no alzo mi osadía

en cuchilla de quimera entre mis manos.

aljófares destrenzan almíbares

en escalas de hielo,

con mis fauces entre sus labios,

oh sonrojada nota,

instante de negro cielo, y negro día,

voy rumbo su carmesí terciopelo,

luna no cae ni su azúcar ni sus flores de café.

Agarro tu tempestad,

afiebrado, frío gané el pulso del olvido,

rompí sus esquemas,

y no viví terror que te fueras y no volvieras,

abeja yo que vuela su fatiga animosa,

de plañir nueva siembra,

estridente mi porfía,

escondía la umbría,

sombra fugaz entre mi frente.

Entre que avance

su dimensión del pez muerto,

y su desnudez violenta

sin atisbo de nácar ni alta ojera enfundada.

Espiga en los cuarteles terrenos,

de mi vestida primavera primordial.

 

 

Förüq Castellano 

 

  

Indemne acontecido:

 

Salir ileso

de tu hechizo que metamorfosea,

prendido de tu arcano fuego,

horadando todos mis resquicios tenues,

lúgubres;

destellando por más de ti.

Tu obscuridad me está llamando,

de nuevo sin mi otro, sin mí, él mismo,

inundar de luz tu abismo,

con la lluvia de mi Sol;

candor en raíz que precipita,

mi arpa luce su vástago simiente,

que del albor a mi albo traje,

nadie negará que yo te ame,

sea como fuere, y el destino mande.

Semblante distendido,

enajenado mi lobo ártico.

Danzo, danzo como espectro ante la luz

beso mi suelo de nuevo.

Florecen mis ganas de beberte

y dejar rastro de flores.

En combustión, que cede y retrocede

con besos en la madrugada escueta.

Guardo retales y tus halos

flamígeros al tacto.

Espero mi fábula

de grillo en jaula.

Déjame ser yo esta noche,

que de Mercurio haré islote.

Dormiré su profunda ojera,

desnaciéndote, surcaré mares

de pecho en boca,

hasta anidar náufrago de tus impases.

Diamantinos, absolutos,

perplejos, conjugados,

vespertinos, incendiados,

acompasadas hendiduras

traspuestas al solo cóncavo,

de la cresta de tu mirada.

Buenas obras se le pide

a tu soldado.

Colmaré tu atrio

hasta resplandecer

tu una dicha, amante.

 

Förüq Castellano

 

 

La esencia:

 

Hueso, eje:

Mercurio Ninfas ardoroso mi sueño,

desceñida, Apolo, campiña Liris, río silencioso,

liberta, parco asiduo adorador de los dioses,

imbuido en recia doctrina,

Júpiter Estigia diosa púrpura.

 

La esencia:

 

Mercurio

tus barbas zigzaguean

el plomo de nobles relámpagos

metales irisados en fundido tacto.

padre dios del brillo primero

sin descendencia,

oh, tu filo insondable,

por el que visualizo

ardua Musa de tu rivera fecunda,

ardoroso mi sueño,

eres tú quien lo desempeña

y otorga.

Desceñido vals

de mil antorchas

a Apolo lanzo

mi baquio seguro,

candente de mi ser, estela,

campiña lucen

los pechos de mi diosa amada Venus,

con su río silencioso

hace mella en el Liris, mi esencia,

Liberta mi oscura Ninfa,

musa que proceso rito y culto,

parco, asiduo,

adorador en hondo terreno

mis dioses del averno,

que beso para tocar el cielo,

como es arriba, es abajo canto;

imbuido en recta filosa doctrina

de venas razones

amar la oscuridad

sin condiciones,

por Júpiter, no hay guerra

finalizada sin comenzar,

tengo duro, limpio abismo con portón

abierto de inspiratoria doncella escarlata,

llamada volver a comenzar,

diosa púrpura sólo ella mi musa.

 

 

Förüq Castellano

 

 

Silencio en tu hielo de ojos:

 

Sonatina extensa, yerta,

envellonada; flagro que venzo

un son cobrizo,

del metal noble,

sin margen, ni acerbo, ni curva,

un solo de quebradiza arpa lira,

mi ser no delira, te ama,

con ropa tu intelecto,

en flores de tu vestido solariego,

traspuesta tú,

por los sucesos difuntos ave negra nocturnal prestancia,

voy hacia la décimo octava estrella

que son dos nueves en llamas.

Sin franca, tapia, ni verja,

es un Sol inmiscuido

de onda ojera de luna argenta;

es mi sino,

carrusel, infranqueable de espinosas,

aspas de lucientes,

y su luz que ciega,

es un cantar al crisol de reina musa,

es un heliotropo sondear;

buscando a Leannán-Sídhe,

por concavidades de su hogar,

por astrales límites de su unión

sujeta sangre,

de mi erizada savia.

 

Förüq

 

 

 

 

GOLONDRINA  SOLAR:

 

Ciego de sangre ávida

mi corazón, ya acoge ventiscas

truenos y salamandras ?? de fuego ?? 

resplandece una Fuente somera

de luz entre Oscuridad

rebrillante de lágrima negra

aterciopelada, 

un sin fin de dulces tormentos

regodeaban su espera centaurea. 

era un río de plata

y tornasoles valederos que valientes, 

Fulge mi regente Mercurio

Dios de dioses. 

Lucía entre alba y ocaso

un claro oscuro matinal, 

terneza revolcaba en mi sien florida. 

Un diciembre atrida, 

que dejaba torbellino y centellas

como un mordisco de cobre solar tratara

Póstuma contienda que no acaba. 

 

Förüq castellano Miguel Esteban Martínez García a 25/12/2023

 

 

Luna de hielo:

 

Luna hoy venerable diciembre

te canto;

germino yo mismo

en tierra de nadie,

mi Sol tu Sol

me dice que expone

que muerta tu araña

eres tú quien queda,

humilde humánimal,

pregunta que dónde

queda tu latitud,

que cuándo derrite osadía

de fundir ambos sueños,

sin desquicia avanzo,

que trabajo sobre la música plañidera,

osadía, principio sin final,

oh marcharé,

entre mi soberbia,

entre cerro y Úbeda,

entre ramaje dulce

y caos de idea,

una vez más

por fin, 

a vencer,

dame halo,

dame señal,

no querrás volver atrás,

Luna mi reina morena,

vestida de nieve

me deslumbras

un diciembre de rey tuerto,

el camino a verte,

conocerte,

y mi flor en mano besarte en la tuya,

última espina

sangra mi rosa de caballero,

mañana dioses dirán,

no yo de mi designio en espada

y reloj de pared,

laberinto de esmeralda espejo,

al vítreo tras luz afino,

que te busco,

entre sones y pesquisas. 

 

Te busco mas te escondes por las turquesas

ramas de mi soledad,

quién te tuviera

con mis ganas

juro, por difunto,

por coraje

que nadie,

mi canto desgarrado,

artificcie luzzae,

lucero de obscuridad,

cuándo tu salvación,

imprime digna condena

que yo por descendiente

último de Mercurio,

no habrá cuerda se pueda afilar

asfixie a este vampiro,

que yace vivo por tu pulcra

Eternidad.

 

 

Förüq y Leannán-Sídhe

 

   

 

 

 

PROSA:

 

I

Escribirte pueda mi latido sordo, en altitud, un hecho, una virtud, destello vislumbrado,, alarido en fase y etapa, estela indefinida cual centella breve que se propaga, quise tanto tu voz, que hoy vida, no me viene grande ser tu pleito descendiente, de larga sombra y sendas irisa el marcado horizonte, el bueno no cae dos veces indemne, voy a través el bosque inextricable, origen en derredor famélico es el miedo que no conozco, temerario quien no lanza, no apuesta, no gana, atreverse es la sola pesquisa, medir quede del prudente posibilidad, 

 

Escribirte pueda

mi latido sordo,

en altitud,

un hecho,

una virtud,

destello vislumbrado,,

alarido en fase

y etapa,

estela indefinida

cual centella breve

que se propaga,

quise tanto tu voz,

que hoy vida,

no me viene grande

ser tu pleito descendiente,

de larga sombra

y sendas irisa

el marcado horizonte,

el bueno no cae dos veces

indemne,

voy a través el bosque inextricable,

origen en derredor

famélico es el miedo

que no conozco,

temerario

quien no lanza,

no apuesta, no gana,

atreverse es la sola pesquisa,

medir quede del prudente

posibilidad.

 

II

Un suelo me avanza la víscera, altura fue volver a empezar, de historia núbil, interminable, donde la maravilla eres tú mi Musa arquitecta, puede mi castillo no sea de papel, sí de besos torno mi charco sangre, vine del cerro se desplazaba, arrasando quietudes escarlata, un son, un gemido veloz, canción de lobos eran mis ilusiones, se querían como dos voces, eran dos muelles como la vida presiona y saltan edificios precoces, cercas y farolas erguidas, yerta heridora mi voz entre escalas, era tiempo suficiente Obscuridad yacía con hambre.

 

Un suelo me avanza la víscera,

altura fue volver a empezar,

de historia núbil,

interminable,

donde la maravilla eres tú

mi Musa arquitecta,

puede mi castillo

no sea de papel,

sí de besos

torno mi charco sangre,

vine del cerro

se desplazaba,

arrasando quietudes escarlata,

un son, un gemido veloz,

canción de lobos

eran mis ilusiones,

se querían como dos voces,

eran dos muelles

como la vida presiona

y saltan edificios precoces,

cercas y farolas erguidas,

yerta heridora

mi voz

entre escalas,

era tiempo suficiente

Obscuridad yacía

con hambre.

 

III

Querer, quererte muerta la araña, es el verso sinfónico una bandera, una promesa, Hidromiel parece mi cigarro de tabaco insurgente fuego seco vaporoso,abrí muralla, no espero ni aplauso, ni yerta desquicia en mí alojada, eco joven de soledad que amilana, no puedes herirme, toca mi alma dentro tuya, estoy tratando de amarte, vestido de sueño, nos atrapa a los dos, oh de traje invisible, traté de apoderarte escapaste por enredadera, trepando blanco silo de luna y vertían halos de luna imperecedera, tu escalar ágil brotabas blanca savia entre aquel silo alto y gris azur tan alto como la luna.

 

Querer, quererte

muerta la araña,

es el verso sinfónico

una bandera,

una promesa,

Hidromiel parece mi cigarro

de tabaco insurgente

fuego seco vaporoso,

abrí muralla,

no espero ni aplauso,

ni yerta desquicia

en mí alojada,

eco joven de soledad

que amilana,

no puedes herirme,

toca mi alma dentro tuya,

estoy tratando de amarte,

vestido de sueño,

nos atrapa a los dos,

oh de traje invisible,

traté de apoderarte

escapaste por enredadera,

trepando blanco silo de luna

y vertían halos de luna

imperecedera,

tu escalar ágil

brotabas blanca savia

entre aquel silo alto

y gris azur

tan alto como

la luna.

 

 

Förüq Miguel Esteban Martínez García y Leannán-Sídhe

 

 

 

 

 

EL IMPERIO DEL VAMPIRO:

 

Compraba  de manera

el silencio del alarido,

a precio solemne vespertino,

el derecho a un vivir

eterno sin vistas a un pasado,

que fluye y no cesa,

duro precio

en condena resurgida,

ella recibia mi fuerza

de inexpugnable magia

me sacrifiqué

sabía que ya estaba muerto,

y no fue trampa el duro precio,

del sol rojo su cuello,

más allá del viento violeta

avancé,

ruego a todo quien vive,

jamás me arrebate el áspero violín,

ni su cuerda de amor

que hiendo y me hiende

labrando destino,

como azar indeleble,

de vena son y colmillo,

somos los bebedores de sangre,

aquí estoy de vida completa

vida extraña sin bloque de miedo,

rito de ser

mortal inmortal,

amigo de sombras nocturnas,

y ruegos entre escarchas azules,

devoción de todo cual convierto,

sed inmortal de estela tangible

quienes lean mi elegía

cuando aquí yazca silente,

será nada más

vuestra ensoñación,

enero que paseaba campos

entre suelo mojado,

que lentamente lloraba

chirivía de chispeo fugaz y leve,

como terciopelo,

blandía la pisada,

todos amamos,

y lirios y violetas nos cegaron,

entre ocres y cerros,

el divino laurel,

crecía flamígero, invicto,

un aura entre escalera de voz

entre espliego en un jarrón,

sin latido me avanza el párpado fijo,

hora en la noche sin encender el astro,

piso mi pie desnudo de nuevo día

ahora ya mi luz creciente sempiterna,

devuélveme a la vida amor,

sí para volver a morir contigo,

sé mi luna de molinos,

enigma toda invisible arteria,

hay ganas, hermosa, bronca, deliciosa

esta sed de sangre,

que avanza,

mece y envuelve,

como enardecida siembra ancestral,

no te pretendo,

eres vil objetivo

d' este colmillo parejo,

dentro la catedral de espejos

no hay salida,

sí un laberinto esmeralda,

te oígo y no dices,

de lirio en luna yacente,

y azar muda

que me busca,

llorada tu nieve

de tierna cara.

 

 

 

 

Förüq Miguel Esteban Martínez García

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Poema a una Musa Ignota:

 

Cantarte pueda de febril idea,

oh tu blanca sábana

cual nieve medrosa,

encendida de rumorosos

ojos turgentes ígneos

cual lava recién brotada,

soportando tu cuerpo

como puente de rústica madera

cubierta el suave musgo inútil,

levantas mi áspera

emoción vívida danzarina,

como mi desnudez gastada vuela y te atrapa,

del azabache sereno arde

tu cabello de realeza asordinada,

bajo tu nieve mis cartas arden,

sepultan quicios de lúgubre hendidura,

hace muchos años,

creí sintiendo a una oscuridad,

latía y cada azur letra envolvía,

era como una Tierra Prometida

inexorable,

como amar carta 

sin conocer presa,

me alcé como santo sobre mi caballo,

a las puertas su fortaleza,

allí no servían ya

corazas, ni tules, ni guirnaldas.

Un relámpago me quebró el pecho,

alcé mi espada,

y amé la Tierra

amé lo que nunca fue de nadie,

sembré mi coraje,

sembré mi valía,

y hoy desnudo en penumbra,

espero me brote su flor

de mi pecho aguerrido,

cabalgaré

cabalgaré acres,

huesos, todas huestes difuntas,

el río llorará en gotas

todos los colores

las álgidas flores desangradas,

una hoja de navaja

afilará mi canto

hasta la hora que conozca

a Musa Ignota

que amé como siempre amaré

por y para siempre

que empieza nuestra condena

de oir la lluvia

caer en nuestros ojos.

 

 

Miguel Esteban Martínez García

 

 

 

AVIDEZ ALZADA:

 

 

La vida es un camino que camina

a la fría ciudad de los olvidos

Río que vierte el agua de los días  ya vividos

en el mar amarillo de la muerte.

 

En esta hora triste,

como cubierta por el ala de un pájaro herido

Déjame que te abrace, ¡Oh dulce vida!

para que mis tristes recuerdos

 

Antonia García Cuesta, mi madre.

 

 

Hieran el mar azabache su pena,

embeban mis lombrices azules, desbordando el aire

que amansa y no retrocede, lleno del sanguinoso designio,

mi alegría marchaba, como azur golondrina helada de hierro.

 

 

A expensas lo surcado, flotaba mi pena

ya de tierra zarzamora, entre surco de barbecho herido

aplacaba un diablo de flores, su veneno en savia

un extranjero loco penitente, vendía ecos de alguna imagen capturada

 

Vida te canto, sin zozobra ni amarilla caléndula,

oh cuan en mí hiciste y me tejiste,

fiel de aguaceros interminables,

tus flamas a lo alto,

 

 

vine a ser de ti, ángelico origen de pulcra flor en bondad,

mar omnisciente pura sangre, en mí juega y acoge,

ser de, por, y para la tierra

ser ruginoso que en ti nace, surge y aprieta, oh, sendero de alma.

 

 

 

 

MIGUEL ESTEBAN MARTÍNEZ GARCÍA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PRÓVIDO SURCA:

 

Hay fronteras en el mundo,

no hay fronteras en el papel,

tengo besos en el tintero,

tengo sangre en mis manos,

mi vena es mi bolígrafo,

cabalgo mares,

descubro raíces,

no importa cuánto te quiera,

no podré volar sin ti,

tengo alma en mi tinta,

cabalga amor

hoy latiré mi verso,

algo que decirte,

un pequeño susurro silencioso

para tu vida,

tengo ascuas en la letra,

hoy flama serás Musa,

el destino sordo destrenzaré

la soga colgará esta pena yerta

yerta de jamás poder

cabalgar contigo,

llamas valerosas me acogen,

fiel d`este sentido vívido,

displicente,

amar, amarte, amarse in radice

veritas est,

belleza, es, que eres,

al reino onírico canto,

en un pulso, en una noche,

señor niebla me baila,

un hálito silente,

tengo corajes y sueños predilectos,

hoy te alzo disparo argento,

granate fuego diestro,

desquicia late insomne,

un repiqueteo maestro

y volví a empezarte,

Señora hada baja imploro,

se ha roto y sangra mi laberinto esmeralda,

quise traerte mi noche,

brotó un manantio de sombras irisadas,

eres Musa , sentido mío,

herramienta,

eco sintonía

un camino,

heridas de ángel,

un sendero a mi salvación,

estrella helada mi mañana,

tengo versos en mi tintero,

este mi bolígrafo humeante

quiere fundirse,

ser designio,

primoroso vuelo,

alarido de cópula,

en fase y etapa,

danzo en un cable de telégrafo,

misión plañe que arde,

sin ti queda limbo y condena,

vuelve

avanzo dando palos de ciego,

aquí en pie,

Muerto vivo,

cual poema de alma

quedaré,

y juro a mis castos dioses

que Musa te volveré a leer

sea en esta vida

o en otra la existencia,

abandono la memoria,

abandono el pasado,

cruzo la línea sedienta,

cabalga cariño,

sin ti no puedo sembrar

mi alma ni sangre yerta

quiero fundirme contigo

quiero ser Néctar en ti,

y tú seas dulce almíbar de vivencia.

Hasta entonar el final

de los tiempos.

 

 

 

Autor: Miguel Esteban Martínez García

Lugar: La Campiña, Mirador del Henares, Cabanillas del Campo, Guadalajara,

España

 

en enero 14, 2024

 

 

CANTO PÉTREO:

 

Siento el poder del Sol ? ardiente

dentro del círculo de piedra

muerdo la sangre de tu beso flamante

justo aquí que mi sangre bebe

la piedra y agua que se vuelve tierra

deshaciendo y creando

memoria esculpida,

recuerdos de mi nueva vida me entran

danzo en oscuridad esta Luna ?? nueva

que sonríe y quiebra su alta

ojera en guiño, por los azares

disueltos, embebo el fuego esta

noche invernal, afilo el canto

que gimes silente, entre el ascua

bajo un noble ciprés, estoy esperando

se abra el portón de Tierra,

y todos mis muertos vuelvan a

vivir siempre.

 

 

MIGUEL ESTEBAN MARTÍNEZ GARCÍA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Semilla Estelar 3339 el Inocente:

 

 

 Tablero de existencia:

 

 

 

Despertar de conciencia cumplimentado:

 

 

 

Tono 10

 

5 fuerza

 

Onda Armónica TRansversal

 

Oráculo Pulsar

 

Castillo verde

 

Firma galáctica el Inocente

 

Fecha Calendario

 

26/7/1989

 

 

 

Fecha Sincronario

 

NS.1.2.1.1

 

KIN 244

 

SEMILLA PLANETARIA AMARILLA

 

ARQUETIPO GALÁCTICO - EL INOCENTE

 

 

 

AFIRMACIÓN DIARIA

 

 

 

Yo perfecciono con el fin de focalizar

 

Produciendo la conciencia

 

Sello la entrada del florecimiento

 

Con el tono planetario de la manifestación

 

Me guía el poder de la libre voluntad

 

 

 

Otro día más.

 

Otro día menos.

 

Horas, minutos, segundos

 

pasan.

 

Decisiones, esperanzas, vidas truncadas.

 

 

 

Gentes luchando por cambiar el hastío.

 

Luchando por cambiar la rutina.

 

Peónes de este juego de ajedrez.

 

Sólo avanzan en un sentido,

 

alimentándose de lo que encuentran en su camino

 

que avanza sin retroceder hasta llegar al final del tablero.

 

Unos ansían convertirse al llegar ahí en otras fichas más poderosas,

 

para seguir comiendo a otras gentes.

 

pero otros acaban siendo comidos por la torre, la que juzga sus vidas.

 

 

 

Flor de luz en este linde donde corta mi sendero.

 

Vidas paralelas que avanzan, entre cruzándose cuando duerme el sol.

 

Fiel reflejo de mi amor que te doy en sueños.

 

Intermitentes sentimientos como ánimos en ánimas inanimadas.

 

Flores amarillas de espinos creciendo en este desierto embalse de recuerdos regados con amor.

 

Labios que sangran palabras de vino.

 

Pulmones que respiran cigarrillos en un cielo enterrado.

 

Manantial subterráneo donde quedé encerrado.

 

Gritos por eco, pensamientos retumbantes en mi cabeza, reflectantes de mi existencia.

 

Quisiera escapar de este pozo quisiera que tú me rescataras.

 

Que tu me ayudaras y me besaras pero eso no depende de mi porque ya me amas con toda el alma.

 

Semanas pasan y el olvido me va matando con su crúel instrumento, a golpes de silencio me voy consumiendo, sin sentir tu aliento,

 

te espero fumándome lo que queda de mi cerebro.

 

Bebiéndome lo que me queda de hígado y comiendo todas las flores que te regalo en letras.

 

 

 

Contando mis recuerdos para volver a amarte,

 

me pierdo en tus detalles y vuelvo a desearte.

 

¿Cómo estar triste? si siempre te tengo presente.

 

¿Cómo ser débil? si tu amor me hizo ser fuerte.

 

 

 

Es el ocaso del tiempo que me dispara,

 

derrotas y victorias en este campo de batalla.

 

Una sonrisa y un beso recogió mi alma

 

junto con un te quiero sincero esa fue tu arma.

 

 

 

Mi pensamiento vi volar junto a ti

 

desde el momento en que te conocí.

 

Con mis besos y caricias tu cuerpo recorrí.

 

Mi pasión mantenerte viva dentro de mi.

 

 

 

Contigo en mi vida, se encendió el fuego del deseo

 

y de deseo en deseo encontré mi anhelo,

 

el insomnio de este vivo sentimiento

 

no perderte nunca para soñar despierto.

 

 

 

Y a si cada día volver a amarte y desearte.

 

 

 

Tus besos riegan los rosales de mi corazón,

 

lo llenan en flor, alimentan esta ilusión.

 

En tu mirada deseos como los míos,

 

fieles reflejos de cómo somos,

 

de lo que queremos.

 

Momentos que vivimos,

 

recuerdos inolvidables llaman a un presente,

 

a una historia que separados no tendría sentido,

 

sólo sería un injusto desenlace para todo lo que hemos luchado.

 

Y luchado en contra de la dificultad, de las dudas, del futuro.

 

Y que ahora no me lo imagino si no es para compartirlo contigo.

 

 

 

La noche con su aura de misticismo

 

nos conducía hacia las puertas del deseo y la pasión

 

como algo inevitable, como algo que tenía que pasar.

 

la preciosidad de todos los factores

 

que envolvían aquel lugar fue como

 

si hubiese estado todo preparado para nosotros dos.

 

La luz de la luna y de las estrellas incitaba

 

con su velo de romanticismo a dejarse llevar,

 

a solo escuchar lo que queríamos de verdad.*

 

Nada importaba, solo tú y yo y aquel momento.

 

Solos tú y yo en ese instante mágico.

 

Solos tú y yo sin importar lo anterior,

 

intercambiando amor.

 

Tenía la sensación de poder alzar la mano y tocar las estrellas*

 

y alcanzarlas para ti.

 

Tus ojitos brillantes, el fuego de tus caricias pidiendo más.

 

Yo robando a la noche cada minuto.

 

Galopando en mi corcel, saboreando tus labios sabor de miel,*

 

mi cabeza queriendo detener ese instante para siempre,

 

la cámara de fotos de mis ojos capturando todos los detalles.

 

 

 

Te necesitaba, mas ya no aguantaba esta soledad*

 

y me llenaste de nuevo de ti con tu cariño sincero.

 

Y te volví a sentir coraje y seguridad para luchar por lo que quiero de verdad.

 

Volvió la felicidad a mi ser, volví a ser.

 

Tan importante es el ser, tan importante es el estar.

 

Lucharé y sé cómo ser ya que ya fui y no hay barrera que no pueda superar

 

y el deseo que pedí esa noche a aquella estrella se cumplirá y me recordarás.

 

Porque te voy a dar momentos y recuerdos que nunca olvidarás.

 

 

 

Déjame ser quien guarde tus besos,

 

quien comparta tus alegrías,

 

el que cree horizontes contigo,

 

el que al cerrar tus ojitos veas.

 

Déjame cumplir todos tus deseos

 

como anhelos de que otra realidad es posible,

 

hacerte feliz es lo que pide mi alma,

 

No quiero que te vayas sólo que veas

 

que sin ti no soy,

 

que sin ti no quiero ser,

 

que sin ti,

 

sin ti no podría vivir.

 

Me duele el pecho sólo de pensar en no volverte a ver,mi alma.

 

Enamorarte lo pide mi corazón,

 

capturarte en mi retina mis ojos,

 

No puedo, ni quiero olvidarte porque te necesito,

 

y no me puedo imaginar una vida sin ti aunque no lo creas

 

Pero se alegra mi alma sólo de verte sonreír.

 

Porque existes en mi mundo.

 

Porque eres mi mundo.

 

 

 

Vida en color de tormentas de arena,

 

polvo de almas errantes jinetes del tiempo,

 

ocasos de un tiempo de alba en lo infinito.

 

 

 

Qué cosa mejor, que tu te quiero;

 

El suave duelo del te espero,

 

el desespero y me desespero

 

en el suspiro del cielo.

 

 

 

Si el querer quiso y el poder no pudo

 

nada se opondrá,

 

todo se verá y quedará,

 

nada se irá en la azada;

 

 

 

Se cavan surcos de mí en tu alma

 

nunca para desgarrarla ni dolerla.

 

 

 

Viento azul de este cielo nocturno

 

quien viera tus ojos siguiendo mi marchar

 

solo sombras en mi camino para buscarte

 

sentimientos que recobran fuerza

 

no te vayas de mi lado

 

sentido de luz compañera

 

vuelve

 

como lluvia roja de besos carmín de tus labios

 

como cielo encerrado de tus ojos

 

cielo que liberado nunca me abandonará

 

cielo desconocido cielo sin domar

 

fiel compañera de día y de noche

 

fuego como yo solo avanzando en un sentido

 

yo contemplando el abismo

 

nunca cayendo ya que tengo apoyo firme

 

tú mi apoyo

 

mi motivo para soñar alto para vivir intenso

 

meloso tormento de todos los matices

 

para sentirme cuerdo en un mundo de locos,

 

pero quien soy yo sin tu calor de palabras

 

sin tus sentimientos sinceros que me enamoran

 

que ilusiona y paraliza

 

la vida de este pomposo corazón que te habla

 

ansía todo lo que salga del tuyo

 

porque este ya comienza a sangrar.

 

Ya te dio su lado.

 

Solo es para disfrutarlo en vida

 

no vivo esperando tierra

 

lloro viviendo amarte

 

para soñarte vida para morirte placer

 

quien da más solo tiempo todo llegará o se ira

 

naipes del tarot helado

 

en la hoguera de cartas flameantes al viento

 

en este oscuro firmamento

 

del azul sediento teñido de espadas

 

como pasión nunca matar cariño

 

solo aumentarlo cada día.

 

 

 

Vida para morir en tus ojos,

 

amor para odiar lo malo de esta vida que destruye

 

y se come por dentro mi noble corazón

 

sólo un segundo de ansiedad tiempo que corre marcha atrás

 

un miedo aflora:

 

como perder tu mirada fijada en mi con cariño sincero

 

como el peor castigo,

 

condena inimaginable que solo pensarlo solo pensarlo de observarlo

 

un pozo de miedos y pensamientos negativos aflora en mi irracionalidad.

 

Caes en él y te levantas en minutos pero el miedo avanza;

 

te paraliza,

 

te domina,

 

como equilibrio de fuerzas para vivirte intensamente;

 

para soñarte.

 

Solo el deseo de conservarme en tu deseo sublime de ilusión;

 

Un sueño como deseo,

 

compartir nuestros caminos ganará, ganará

 

para esta vida.

 

felicidad eterna; más allá de estas funciones vitales mías

 

está la posesión de tu alma,

 

tu recuerdo,

 

tu esencia capturada por cada sentido despierto cuando te miro,

 

cuando te leo,

 

cuando te pienso,

 

cuando te siento,

 

cuando te deseo;

 

Allí está mi felicidad.

 

Allí estás tú.

 

 

 

Voy allí y te encuentro dormida, al final del bosque,

 

te encuentro soñando, con otros días de amores profundos.

 

Como el azul del cielo que a tu lado te hacía brillar,

 

mi caricia hace una pequeña sonrisa en tu rostro,

 

mientras acercas tus labios para besar los míos,

 

y fundimos nuestra vida bajo aquellos árboles.

 

Vistas de un amor eterno que devolvería vida, para quitar su despertar de melancolía.

 

El lobo vigilaba su guarida allí su mano le sacó, para ver el mundo.

 

No quiso volver a su cobijo, las palabras dulces y tiernas,

 

guiaban mi alma a viajar, uniendo su ser volaba hasta regresar.

 

Te necesito más allá de este sentido que grita por tenerte,

 

te necesito más que el fuego a la madera, gritó mi vida por tenerte,

 

y a la vez te siento, en cada golpe de viento y reflejo.

 

Me encuentras, y tu recuerdo reciente me besa, mientras no puedo evitar recrearme en el deseo y corresponderte.

 

 

 

Para esta vida mía, la estremece,

 

la atrae a su lado como algo inevitable,

 

En tus ojos quiero perderme.

 

Para encontrarme con el momento inolvidable.

 

 

 

Sentido despierto cuando te veo,

 

imparable en mi vocabulario el piropeo,

 

como el entrañable y dulce deseo,

 

te veo tan cerca y a la vez tan lejos.

 

 

 

Escojo tu sendero, yo como tu destello en el secreto,

 

voy con el manto de tu compañía, allí donde se oculta el día.

 

Allí donde nuestro calor se refugia.

 

Allí donde mi alma no cesa la lucha para ganar tu dicha.

 

 

 

Con los miedos guardados en un rincón,

 

el sueño solitario no me abandonó,

 

con su antigua ilusión envejeció, su imagen viva guardó.

 

De él decían que solo quería comprender al amor;

 

 

 

Del verso a la canción, así hablaba el corazón,

 

Tras una flor la conoció y le preguntó:

 

¿Qué eres amor?

 

No, solo nací del rayo de sol.

 

 

 

Intrigante sensación.

 

Nadie te posee, pero todos quieren encontrarte.

 

Hoy fui más allá y te besé, y así en mi interior tenerte.

 

Como un paréntesis del destino, su recuerdo siempre quedó.

 

 

 

Tu amor es lo sagrado a lo que aspiro,

 

tu dulce complemento entrando en mi vida,

 

el día para tener los besos de tu firmamento,

 

noche para regar las rosas de tu alma.

 

 

 

Cumplir mi deseo, me esfuerzo en mantener tu aprecio.

 

Tu mirada con mis ojos recorrer,

 

ver contigo el amanecer.

 

Arropar tu cariño con cada detalle.

 

 

 

Sostener en cada noche tu sueño en mi pecho.

 

Ilusión como íntimo tesoro de dulzura,

 

vivir cruzando nuestro existir.

 

 

 

Navegando en el horizonte de mi destino,

 

buscando tu sonrisa en cada amanecer,

 

velando el tiempo de cada anochecer.

 

Llamándote en silencio con cada recuerdo,

 

volviendo siempre al comienzo del sentimiento,

 

dejándome llevar por el dulce tormento,

 

conteniendo las palabras en el viento.

 

Ya quiere caer el lamento, dejar libre el intento,

 

verte llegar, el silencio deshacerlo.

 

Saborear tu piel bajo las sábanas,

 

la miel de tus labios tener,

 

hacer tus piernas estremecer.

 

Endulzar el momento con una caricia,

 

compartir día a día, abrazándote en la noche,

 

sólo con tu amor ya no sería pobre,

 

solo tu te quiero se eleva en mi cielo,

 

mi dulce sustento que quiero.

 

Mi corazón quiere navegar hoy por tu interior,

 

sentir cada flor que forma tu piel,

 

tener tu aroma como velo que embriaga.

 

Quiero quitarte la ropa, besarte, que me sientas dentro,

 

recorrerte en cada caricia, hacerte sentir, oírte gemir.

 

Quiero mi despertar para verte llegar.

 

 

 

Amanece y tu silueta recorre sus últimos instantes en mi sueño,

 

tenerte cerca cada noche y en mi interior los días,

 

ser tu compañía,

 

 

 

Halagarte con mis letras, entregarme como te entregas.

Cuantos besos soñados y mil abrazos no dados,

 

noches para esperar, vida para alcanzarte.

 

Y sentirte, mi motivo para enamorarme,

 

el momento de tener tu esencia más allá de donde acaba el sentido.

 

 

 

 

 

Miguel Esteban Martínez García

 

 

 

 Manantial fulgente de inspiración

tu mirada tierna sin compasión.

 

Matices de esmeraldas tu

 

pupila enfrentada con mi pupila.

 

La golondrinera el aroma

 

de tu piel frágil y esquiva,

 

con sus amapolas amarillas

 

el color de tu pelo.

 

Un piropo, el suspiro de mi amor.

 

Que corre, que escapa y vuelve,

 

el cosquilleo.

 

Tu boca con mi boca bebiendo

 

del mismo agua del deseo.

 

Tu piel con mi piel avivando el fuego

 

del sentimiento.

 

II

 

Resplandor de auroras en los recovecos

 

donde se refugian mis ilusiones en mi pensamiento.

 

Tu tez conoció mis manos,

 

y mis manos te modelaron

 

para su recuerdo.

 

Eterna batalla a la noche cuando noto

 

tu ausencia, la noche que galopa y

 

yo con palabras sufridas de nuestra vida sentida.

 

Ahora hay felicidad entregada,

 

con besos escritos

 

y roce de nuestros cuerpos.

 

Me enamoré de la vida, y nada me falta,

 

porque todo me llena.

 

Te volviste a pasear por mis sueños,

 

y en sueños nos reconciliamos.

 

Vuelve a mí el dulce Tormento, para

 

vivir soñando con tu corazón,

 

y amarte soñando despierto.

 

 

 

 

 

III

 

Si el cielo se cierra

 

miraré tus ojos,

 

mi corazón te dirá,

 

que seguiré a tu vera.

 

Si mis ojos se cierran,

 

quiero tenerte cerca,

 

para coger tu mano,

 

y  sentir que no eres un sueño que perdí.

 

Si despierto te vivo,

 

soñando te sigo amando,

 

cogiendo cada estrella en una letra

 

para ti, tú la más bella

 

y  el firmamento se cierra sin tu mirada tierna.

 

Mi deseo y mi motivo para acariciarte.

 

Pasarán Lunas pasarán Soles y el sueño,

 

volverá, con cada latido tuyo.

 

No te dejo una flor te dejo las semillas,

 

los frutos d' este amor.

 

Porque en mi jardín sembraste belleza y bondad.

 

Porque me llenas de verdad

 

puedo describirte como mi vida giró a mejor

 

con tu sonrisa clavada en mi mirar

 

y el calor de cada letra tuya sentida

 

te quiero de verdad.

 

 

 

 

 

Buer Förüq

 

 

 

Gran luz,

sórdido plano, tu mirar,

amarillo brillo de tu amor,

como fuego en sangre amamanta

tu belleza, en rectitud de balanza

luz de tu esencia,

brillo en tersura de espada,

sangre de fuego diestro

en tus venas cauce de alma

de vida en color,

mas atada a tu tierra,

solitaria de impronta serena

de tus páramos,

amapola amarilla

de montaña, cumbre de filo

en solitario nervio eléctrico,

reina hada

del bosque de las sombras,

en tu despertar mi luz quisiera llevar;

iluminas espíritus olvidados

como cosechadas esencias,

del corazón más profundo

del bosque umbrío surcas.

Mas tu hermana sangrienta

roseta de penitente

nace

debatiendo qué color

vestirá su flor de ocaso;

violeta de reflejo

de luna sempiterna,

manchada de sombras

vestales una ternura insurrecta

de amor a la noche,

o rojo sanguinoso

cual granate hechizado

de corazón de sangre

podado en piedra bella

congelado...

Sea cual sea

su manto en revelación,

no olvida;

vestirse de todos los colores

con el negro más opaco como

tinta azabache sobre papel

más puro,

de recuerdo al fin

y el resurgir, como el inicio

sin final ni comienzo

llamaron continuidad,

al despliegue del pétalo amado.

Aún sabiéndote

amante de la soledad,

nuestra compañera,

también creces en familia,

de sangre marcada

por acequias que llevan

tu número y orden,

tu insignia

recordando

que quisiste tener corazón

y te ataron a la tierra, oh, mi Hada;

hasta en tierra muerta

creces,

para aliviar tu pena

poco necesitas,

tu belleza alivia tu alma,

del viento obtienes

tus caricias,

de insectos los besos,

y del tiempo

el sustento para tus semillas

de tus urnas,

ciegas nacen,

ciegas caen a la tierra,

en la noche de lluvia.

Un día de primavera

a una

se le ocurre el sueño de despertar,

pronto sus hermanas

le siguen,

en belleza de la vida

ves nacer y morir,

espíritu de reina

tu balanza carnal,

tu entraña amapola,

nadie te odia,

muchos te aman,

bendices la casa si tú, gran luz,

floreces amarilla

en la rocalla.

Mas si tu bendición

es ser blanca y morada

das el sueño

de la más bella hada.

Si naces roja y negra

das tranquilidad y alegría

al espíritu

que en guerra se encuentra,

si eres roja

como el carmín del deseo

tienes el amor

del camino

que cruzan las almas,

como tu eternidad

en la tierra

a la que te ligas

y esclavizas.

Quién te daría ese nombre

de amor,

quién te nombraría

desde la antigüedad

planta de la alegría,

quién conoce tus secretos,

sólo quien se funde

con tu sangre,

quien ve tu alegría

en la primavera,

que te cobija,

quien ama la vida,

reina flor

te ve en la tierra

y amada musa tu belleza,

quién te conociera,

quién te conociera.

 

 

 

 

 

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

 

 

 

 

ALMA EN LIBRETA:

 

 Manantial fulgente de inspiación

tu mirada tierna sin compasión.

Matices de esmeraldas tu

pupila enfrentada con mi pupila.

La golondrinera el aroma

de tu piel frágil y esquiva,

con sus amapolas amarillas

el color de tu pelo.

Un piropo, el suspiro de mi amor.

Que corre, que escapa y vuelve,

el cosquilleo.

Tu boca con mi boca bebiendo

del mismo agua del deseo.

Tu piel con mi piel avivando el fuego

del sentimiento.

 

II

Resplandor de auroras en los recovecos

donde se refugian mis ilusiones en mi pensamiento.

Tu tez conoció mis manos,

y mis manos te modelaron

para su recuerdo.

Eterna batalla a la noche cuando noto

tu ausencia, la noche que galopa y

yo con palabras sufridas de nuestra vida sentida.

Ahora hay felicidad entregada,

con besos escritos

y roce de nuestros cuerpos.

Me enamoré de la vida, y nada me falta,

porque todo me llena.

Te volviste a pasear por mis sueños,

y en sueños nos reconciliamos.

Vuelve a mí el dulce Tormento, para

vivir soñando con tu corazón,

y amarte soñando despierto.

 

III

Si el cielo se cierra

miraré tus ojos,

mi corazón te dirá,

que seguiré a tu vera.

Si mis ojos se cierran,

quiero tenerte cerca,

para coger tu mano,

y  sentir que no eres un sueño que perdí.

Si despierto te vivo,

soñando te sigo amando,

cogiendo cada estrella en una letra

para ti, tú la más bella

y  el firmamento se cierra sin tu mirada tierna.

Mi deseo y mi motivo para acariciarte.

Pasarán Lunas pasarán Soles y el sueño,

volverá, con cada latido tuyo.

No te dejo una flor te dejo las semillas,

los frutos d' este amor.

Porque en mi jardín sembraste belleza y bondad.

Porque me llenas de verdad

puedo describirte como mi vida giró a mejor

con tu sonrisa clavada en mi mirar

y el calor de cada letra tuya sentida

te quiero de verdad.

 

Förüq

 

Gran luz,

sórdido plano, tu mirar,

amarillo brillo de tu amor,

como fuego en sangre amamanta

tu belleza, en rectitud de balanza

luz de tu esencia,

brillo en tersura de espada,

sangre de fuego diestro

en tus venas cauce de alma

de vida en color,

mas atada a tu tierra,

solitaria de impronta serena

de tus páramos,

amapola amarilla

de montaña, cumbre de filo

en solitario nervio eléctrico,

reina hada

del bosque de las sombras,

en tu despertar mi luz quisiera llevar;

iluminas espíritus olvidados

como cosechadas esencias,

del corazón más profundo

del bosque umbrío surcas.

Mas tu hermana sangrienta

roseta de penitente

nace

debatiendo qué color

vestirá su flor de ocaso;

violeta de reflejo

de luna sempiterna,

manchada de sombras

vestales una ternura insurrecta

de amor a la noche,

o rojo sanguinoso

cual granate hechizado

de corazón de sangre

podado en piedra bella

congelado...

Sea cual sea

su manto en revelación,

no olvida;

vestirse de todos los colores

con el negro más opaco como

tinta azabache sobre papel

más puro,

de recuerdo al fin

y el resurgir, como el inicio

sin final ni comienzo

llamaron continuidad,

al despliegue del pétalo amado.

Aún sabiéndote

amante de la soledad,

nuestra compañera,

también creces en familia,

de sangre marcada

por acequias que llevan

tu número y orden,

tu insignia

recordando

que quisiste tener corazón

y te ataron a la tierra, oh, mi Hada;

hasta en tierra muerta

creces,

para aliviar tu pena

poco necesitas,

tu belleza alivia tu alma,

del viento obtienes

tus caricias,

de insectos los besos,

y del tiempo

el sustento para tus semillas

de tus urnas,

ciegas nacen,

ciegas caen a la tierra,

en la noche de lluvia.

Un día de primavera

a una

se le ocurre el sueño de despertar,

pronto sus hermanas

le siguen,

en belleza de la vida

ves nacer y morir,

espíritu de reina

tu balanza carnal,

tu entraña amapola,

nadie te odia,

muchos te aman,

bendices la casa si tú, gran luz,

floreces amarilla

en la rocalla.

Mas si tu bendición

es ser blanca y morada

das el sueño

de la más bella hada.

Si naces roja y negra

das tranquilidad y alegría

al espíritu

que en guerra se encuentra,

si eres roja

como el carmín del deseo

tienes el amor

del camino

que cruzan las almas,

como tu eternidad

en la tierra

a la que te ligas

y esclavizas.

Quién te daría ese nombre

de amor,

quién te nombraría

desde la antigüedad

planta de la alegría,

quién conoce tus secretos,

sólo quien se funde

con tu sangre,

quien ve tu alegría

en la primavera,

que te cobija,

quien ama la vida,

reina flor

te ve en la tierra

y amada musa tu belleza,

quién te conociera,

quién te conociera.

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

 

SENDERO BRILLADOR:

 

Quise honestidad,

como se quiere a un sol de Julio,

el día mi nacimiento,

tuve pulcritud

en aspas purísimas,

lo que la verdad cantaba,

un Sol de hierro nos alumbre,

y arda inseguridades

como temores existen,

no hace falta preguntar,

sólo afirmar

que yo te quiero cuidar,

incluso en los días más oscuros,

en esos que no veas peligro,

ni de ti misma;

vine afirmando por cielos de arriba,

todo cuanto yo creo

todo cuanto puedo ofrecer

sin salir malherido.

Era como un inmiscuir recto,

sin molinos gigantes castellanos,

quizá con weches, de los soldados la tierra,

avancé cordilleras,

avancé sierras y sus valles espumantes,

todo lo que vine a descubrir

que hay posguerra inefable,

pasar a segunda fase la lucha

porque vivo,

y te esperé desde que llevo estos ojos verdes,

de gato y lucero que te sigue

hasta encontrarte,

vine buscando el azabache,

vine buscando unos ojos madera de ciprés,

y no desfalleceré ni vivo ni muerto,

hasta optar iluminar su sonrisa

señorita.

 

Förüq

 

II

Cada día miro el espejo,

todo lo que dejo atrás,

miro el peligro,

miro el ocaso intangible,

mis sentimientos como una piedra,

hoy en sus ojos,

mañana los dioses dirán

ella que espera mi silencio

como néctar ambarino,

yo con un poder,

el poder una sola voz,

todo bañado mi silencio

que hoy morderán sus labios,

mis palabras en su mano,

brujo dime cuál poder capaz,

cuál energía quiebra mi honestidad,

sólo una palabra

AMOR,

cuando papeles me quiebran una lágrima,

sí vuelta consecutiva,

mi alma está hablando,

hoy llegada la hora arderá la desquicia.

Si estoy carcomido,

de entraña a coraza en hierro montada,

protégeme de la sombra

mi alma es muerte,

no osa comparación,

he intentado acompañarte

y sabes qué, que lo seguiré haciendo

porque quiero preguntarte si deseas ser mi Musa.

cada vez te he mostrado mis sentimientos,

azares de fantasía risueña,

amadas palabras que hablan entre ellas,

como mi creencia sin ti se hace chica,

una tierra rota,

donde mi libertad al verte se suicida,

puedo avanzar sobre el miedo,

lo cierto me enseñaron a luchar por lo que quiero,

en asunto concreto

has perdido la guerra,

ganó el miedo a ser feliz,

soy feliz

hay que recapitular y rendir cuentas,

sendero brillador

es llegar a tu corazón.

 

er lobo bohemio Förüq Esteban

 

 

FLOR RAÍZ MI CORAZÓN:

 

En este manifiesto,

se expone e incluye

 

todo en su continente, u raíz de mi amor,

 

 

en el cual se contiene todo lo que pude asimilar

 

a lo divino y concepción de la escritura mi Musa o raíz salvaje,

 

desde mi morar en Castilla su Campiña Mirador del Henares

 

río de la localidad donde nascí.

 

 

Oh bosque de jardín brillante donde yago,

asolando verdades,

nunca infranqueables,

sol de solares que ilumina,

danza a mi costado

 

y espaldares,

viento del Norte que lleva,

su aquilón valiente

 

Oh padre los vientos, mi padre,

mi amor, duro endeble maleable,

vine y no me iré

 

sin tejerme Principito

 

valiente, brillante,

de alta Merced y luna una,

 

ese amor mío bravo, ardiente,

moldura y facha bajo yunque y celeste caracola,

vine también andando soleares de Méjico,

su hoguera y cuna,

designio de dioses y auténticas pasiones,

desde la tierra vengo

 

cosiendo sentires de bronce,

y voces milenarias su lengua,

rico no fuere

 

si mis ojos no tuvieran su conocimiento,

imberbe de lustros,

y quiméricos ángeles mortales,

mi divisar desde efemérides

su sangre de letra

que rompió condena

 

y jamás fue tristeza,

si no la leo sentir no puedo,

costumbre no es

 

pertinaz constancia

 

abrir mares y océanos

 

para dedicarle unos suaves versos silenciosos,

bosque de umbrío jardín,

es buscar su alma,

me ampare y devele,

somos los designados,

fiel designio austero

 

de que la vida se pasa mejor en compañía,

redentor sería si cambiase ápice de mi noble sentir,

vocablos como únicas flores que acogen,

un mundo en rubor

 

cruzar las décadas animándola,

que no merece un guiño

la dama Escarlata,

merece un beso de ojos,

cual década hará de mi lectura

continua desde 2008,

me enseñaron a luchar por lo que quiero,

fe, hecho, y condena

de que en ella soy libre.

 

 

AWEN celta (inspiración) a 13-02-2023

 

BITÁCORA DESTELLO SOLAR

 

 

INSOMNIO DE AMOR 2008:

 

I

Mi soledad sin descansar

soledad de ángel sin alas.

Ojos menudos de este cuerpo.

Ni cierran a la noche

ni miran otras albas;

de lados, y resquicios, helados,

se miran entre ellos,

fieles de la gloria perdida,

entre lágrimas fugaces

su vil fortaleza

allá donde se alejan tranquilos

sueños y simientes

fardos, un mar de tierra

recolectada,

sueños de trece tractores

y una ciega cosecha,

entre la tierra por labrar.

 

II

Miro un norte de metales

y peñascos bordean

las piedras y aperos

de labranza,

no se cierran estos ojos

de noche, ni miran otros

lares de peñas y sobornos,

oh, mi dulce sueño huído

donde se alejan tranquilos

miedos y sueños

como fértiles erales,

y sombras densas de parral,

navego esta tierra.

Espigas, dulces testigos

mi alma herida.

 

III

Miro otros lados

de orugas, y esparto

entre la niebla, pinos,

caracolean el bajo cerro

y sotovento, entre fiero

acre de vides entre escarchas

grises, mis ilusiones,

limpias, imperecederas.

Tierra, insomnio eres

de amor,

simientes escuderas

y ajos de esperas

entre patatal anhelante

una noguera.

Entre perales.

 

IV

Soto verdecido de almendros

allí,  un manzano creció,

limpio y duro cual melón,

mordiente, mis ojos me velan

un monte, y un melocotón,

crují esta sangre de hoja

como vil sandía.

Despliego estas cartas

de mi corazón;

el insomnio del agricultor sin azadón,

del jinete sin corcel,

el insomnio del bohemio

sin poema, y sin naturaleza yerta.

 

V

Sin tierra y sin tractor

un tiempo herido sin apero,

un seco sabor.

Mar de tierras heladas

dura sangre, dura savia,

y sin flor ni temor;

viendo el conejo,

pasearse por el campo cultivado,

maltratado por el tiempo

y la vida,

la pena ocre brota

cual raíz empedernida,

oh, de noche seca y umbría

contemplo mi cuerpo desnudo en penumbra.

 

VI

Pasa mis nervios,

con gozoso frío el arco,

de lunático violín,

criqueando, un sí bemol

transparente, de lucido pio,

entre perdices

y sus perdigones viajeros,

sus fantasmas cantaban

con delirios de agonía

mi sinfonía,

hiriendo hasta el ansia

mía, sentado en mi trilla,

no veía, ni vergeles

ni oro en fardos,

oh tierra, los duros somos

de ti, como el resto ceniza es.

 

VII

Va mi surco hendido

que divide un confín

de otro confín, y pregunto,

por qué no brotas

toda simiente antes

se la coma el importuno

pajarillo piador,

voy camino, miro el albor,

es puro mi amor,

cual rambla desemboca

en terco aljibe mi honda

ilusión,

estoy quemando mi adiós

porque te volveré

a sembrar de simiente,

mi parco amor.

 

Förüq y Leannán-Sídhe

 

FINAL

 

 

 

SIMIENTE LUNAR

 

 

  2016-2018

 

 

 

 

Lhiannan shee, musa mi Leannán-Sídhe, te canto:

 

 

 

ANTOLOGÍA

 

SIMIENTE LUNAR

 

III TOMOS

 

 

 

 

 

 

AUTOR

 

MIGUEL ESTEBAN MARTÍNEZ GARCÍA

 

TOMO I  -POR MI HADA DE MAYO

 

 

Trenzada mi hiel

elaborando el verso de encanto

a tu boquita de amaranto,

vestida de hojas vienes

y meces mi amor

a tu entraña

acalorado, enraizado

de tu corazón embelesado

por tu boca

el piropo jamás escrito

hoy el río de las gotas en almas a su paso

reverbera mi canto.

 

Digno azul estrellado

sin bruma que pierda tu encanto

Lhiannan Shee como te gusta que te llame

cuando hablas con mi mente,

inspiración cercana o lejana

según seas mirada Leannán- Sídhe

hoy te debo cada poema

de mi piel quimera

llegando a mil trescientos cuarenta escritos

y que el tiempo habla,

ya el diccionario queda escueto,

el vocabulario nuestro

ya exprimido en verso;

Tu amapola de mi pecho canta

que sin ti no hay dicha ni escrito

 como te gusta robar el lenguaje

de la chica que me ama

como embrujo

que me alegra el pensamiento

cuando hablo contigo,

si eres súcubo como te nombran malas fuentes

a mí me amas y me dices que jamás me abandonarás

con lo que el aliento de este duende contigo fundido

jamás cesará, te he soñado y te amo señora hada,

hasta he ido de vacaciones a la isla de tu hogar.

Escriba sin tiempo, inmortal me vuelvo,

tanto te debo que se ponga envidioso el ajeno

que invencible soy, inspiración que hoy desvelo

de tu boquita fuego de ternura y amor,

poeta del viento vivo y afortunado

esperando su siguiente existencia

para estar contigo mi hada

cura de mi soledad sin descanso

desde los albores de mi escritura

siendo el verso más antiguo que la prosa

yo Leannán tu escriba vivo, te miro y digo

que te amo y yo, te admiro

siempre a tu lado estaré

y no hay mayor dicha, felicidad, amor,

que tú mi hadita vivas enraizándome el corazón

y que cuando te necesito me hablas con ternura

siendo mi calor,

te amo compañera de mi latido jamás desvanecido,

contigo te ofrezco mi alma

si sólo contigo estará por los siglos.

Te amo.

 

Nota:

Inspirado el escrito por primera Musa elemental señora hada todo abismo y hada de las profundidades Leannán-Sídhe. Hada musa vampiro. Así descrita. Aviso sigue presente y no está cerrada su historia conmigo. CONTINUARÁ.

 

 

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

 

Avanzas mi campo de amor

en un sentido, el mío,

la lanza justa llegará sin igual.

Volveremos a reinar,

mi rosa de hierro,

mi luna sin despertar

ya van dos lunas muertas

no serás la tercera

corazón mío del mundo.

Leannán-Sídhe de mi morar

elevado tu cantar,

vuélame el signo de flor

eterna sin igual

mi caléndula o esposa del Sol

eres tú mi preciosa

te regalo más solo en foto,

estarás a mi lado hasta la oscuridad

que los párpados estáticos dejará,

quién te viera en tu reino

sólo este servidor sin igual,

vengo que voy, yo, para allá,

mantén el fuego que yo encendí

vivo, vivo como mi lema siempre

de tus hojas al cielo va un reflejo,

cura y salvación de la soledad,

más amada y no despierta

do sus alimañas de un presente atado

sin hálito, o respiro como serpiente dragón

encontré mi sinrazón mi sino,

de la ausente muerte, mi esposa,

piadosa de ser mi señora,

muerta de sed, parca ausente,

que tú no mandaste.

 

Leannán-Sídhe

 

Red de tu red, atarraya

de mis peces.

Me llama en la noche,

me acaricia su recuerdo,

viene altiva en cada sueño,

con sus caricias desvanecerse quiere,

y renacer en la oscuridad

del ocaso eterno.

Comprendiendo y llevando dolor.

Yo, sin comprender su aparición.

pero recreando su alma viajera.

Sueños serán pero cada día

la siento más.

En la belleza de imaginar

la complazco con la sencilla palabra

de amor a su alma sin cuerpo.

Que me acompaña

desde que sufro por el querer.

 

Leannán-Sídhe

 

Si el cielo se cierra

miraré tus ojos,

mi corazón te dirá

que seguiré a tu vera.

Si mis ojos se cierran

quiero tenerte cerca,

y sentir que no eres sueño que perdí.

Si despierto te vivo,

soñando te sigo amando,

cogiendo cada estrella en una letra

para ti,

tú la más bella

y el firmamento se cierra

sin tu mirada tierna,

mi deseo y motivo para acariciarte

pasarán lunas pasarán soles

y el sueño volverá con cada latido tuyo,

mi espíritu protector.

No te dejo una flor

te dejo la eternidad del Sol,

puedes saborear como mi vida giró a mejor,

viendo la volta de mi sentir,

como mi jardín brota en albor.

 

Leannan Sidhe y Förüq

 

En tu ojos veo mi paraíso latiendo,

me pierdo en tu piel

miel de dioses

juntos de la mano

cruzamos el bosque encantado,

en tu belleza hada mía,

se encuentra la bondad

y ternura

donde vuela este sentimiento

buscando el placer extasiado

y el piropo de flores rodeado,

en tu corazón

veo mi universo de amor,

donde la armonía

se vuelve melodía

por ser tú mi medio latido,

juntos juntos, juntos,

hasta el amanecer

que cada día nos arropará,

de amor fulgente

como el lucero

que a este sucede,

la luna nos envuelve,

el viento nos mece,

y esta caricia por ti estremece.

Como en un principio

el final depende del principio,

y como ayer unidos en el querer,

a ti siempre te amaré,

renuevo el verso

que sucede al beso,

esta mi luz te sirvo.

Si te veo en todo lo bello

es porque eres bella

amada mía,

si en mi interior

siempre estás presente,

es de sentir como tú sientes

en mi mente giras evanescente,

tú en mi vida

guiándome el camino

a una felicidad,

que siempre pedí,

entre deseo y ruego,

llegaste tú,

y lo que siempre soñé, y deseé,

un día,

en ti lo descubrí

mi maravilla.

 

Leannan-Sidhe

 

 

Piel con piel,

arde un deseo,

en el inicio del sentimiento,

tu voz surca mis venas;

como tu amor riega mi entraña,

bella bella tu mirar es mi morada,

quiero verme reflejado en tus ojos

día tras día

como dulce hálito de vida

e ilusión que brilla,

mi alma te abraza

y te canta cada noche

bajo tu almohada,

siente mi caricia

en esta noche otoñada,

sueño tras sueño

tuve este amor eterno,

nuestras manos

moldearon el recuerdo,

despojo la esencia de lo simple

y me lleno de nuestro amor

de dos

un milagro y una bendición,

en un solo corazón compuesto,

hada mía, te ofrezco este cielo,

porque solo tú,

lo cuidas con esmero,

fuerza tú, de este el mío velero,

surcando tu río de ternura,

anhelada, y conquistada,

dando calma,

a mi lago de esperanza.

Salvación tú de este guerrero

de tu corazón,

amante de tu pasión,

veo a través de tu interior

allí me diste hogar y templo,

vuelvo al inicio del sentimiento

alimentaste tú este fuego

pintaste en color este cielo

de rojo volviste la luna

que iluminaba mi cielo,

hoy te debo tanto

que encuentro el verso

sin buscarlo.

 

Leannan-Sidhe

 

 

 

El sueño solitario

nunca me abandonó,

y llegaste a mí

como la flor en primavera,

en una llama bailamos

a la luna añil

de los días más hermosos que sentí,

hoy formas mi esencia

como de amor se sostiene

el corazón del enamorado,

hoy dentro te siento

como dulzura

invadiendo mi cuerpo,

hoy veo más allá

de lo que se ve,

y contigo hasta mi fin

me verá la nueva vida.

A tu lado eterno

pues te encontré

y tu mano nunca soltaré,

querer puro

cuando en tus ojos me miro,

corazón desvelado

cuando te siento dentro de mí,

vida de un hombre

de ti siempre enamorado,

vida para abrazarme a ti

cada noche para el placer servirte,

para arrullada dormidita

tenerte leyendo yo

mis poemas en tu orejita,

para dejar morder al instante

y el agua de tus labios tener,

para acariciar la rosa

y sentir que las rosas caminan

por verte a ti tan preciosa,

hasta sentir mi lengua

el caminar de una babosa

dentro de los pétalos de tu boca,

mis manos recorrerán

todos tus parajes de nuevo

hasta derretir el hielo,

y no hay cielo para cobijar

esto que yo por ti siento,

mi hada no sueltes

jamás mi alma.

 

Leannan-Sidhe

 

Mi sangre dulce dama,

campana de campanilla te suena

ipomea en la plenitud de la bruma

esta pasión me truena,

dónde verás el nuevo amanecer

mi hada vestida de hojas

en la letanía de mi verso

y alto beso eterno

puedes vestir el tiempo

de horizonte sediento

en mi mano está nuestro deseo

de volver al momento,

mi cura de soledad

en clamor mi verdad,

de resquicio

donde vierten mis ilusiones,

en verso vuelvo a mi comienzo,

ese que me tienes preso

de tu flor en mi corazón,

flores cantaban en nuestro sueño

niebla de humedad

mas yo recogiendo semillas

de aquellas secas

mas una iluminada, al agacharme,

vi tu verdad, de cuerpo agonizante,

ayúdame gritaste, mas

el repetitivo:

-´´Yo la única dama de noche´´

desde estos años que han pasado

voy a tu súplica.

 

Leannán-Sídhe

 

Oh flor iluminada en la noche,

valle de niebla y árboles rodeando,

lo más bello, que alcancé a soñar,

mi Lhiannán, aquel valle de tu hogar.

Tierra eterna sin fugar.

Mi anhelado viaje de vuelta allá

lo más bello que he visto junto con más,

de Escocia, y actual, británica Isle of Manx,

te amo sin soñar, nos ayudamos, mutuamente;

pero si vuelvo podré saber exactamente,

lo que necesitabas, mi amante del duende.

Mi súplica avenida;

quien hizo, que cayera de pie,

te adoro, y eso es poco,

venga a mí, tu inspiración lejana, de este mundo,

en la eternidad, de esta existencia, blanca cierva,

mi señora fada, siempre estás.

Glorificando mi caminar,

auspiciando, mi soñar.

Te imagino, cuando viva contigo;

ya este cuerpo yerto,

pero el alma, que ama lo oculto

todo por descubrir, dentro,

existencias que pasé,

vidas por venir,

más la actual pulir.

 

Leannán-Sídhe

 

Lucho de nuevo, contra cada uno,

y este uno, nada por dejar atrás,

la una y treinta, cuando te siento, de verdad.

Tu escudero sin igual, mi escudera, sin igual.

nada me da igual, todo infinito,

de miel de dioses,

bajo tu túmulo,

espíritu protector, tu apellido, mi dama;

así salvaste a tu amado,

viva tu caricia,

viva tu pericia,

luz de mi luz,

emoción, llanto de verte, danzando, a mi son,

el nuevo, día resurgirá en tu pestaña decidida,

en mi cueva do pintar, la esencia del arte,

lo que habita, detrás de los sentidos,

nunca me has abandonado,

ni me abandonarás,

así cada noche:

-Buenas noches hadita

y me respondes:

-Buenas noches, Miguel mi principito.

 

Lhiannan Shee

 

El Castellano

III

 

Señora hada:

Me afilo, en el borde de la hoja,

el sentimiento y su cuchillo,

para blandir el sonido de un grillo,

avanza no se detiene es mi vida mirando alto,

al compás de tu compañía vuelas

hada mía la sinfonía

para tornar la caricia,

mi vida va quedando bajo tu manto de nuevo,

vistes la amanecida dicha

para cumplir mi premisa,

esa que sólo tú bajo tus alas

me salvaste del borde de la cornisa,

si estoy vivo es por tu latido dentro del mío,

fiel suplicio envuelto

en flores de difunto naciendo de mi pecho,

justo tú justo tú y yo,

creciendo, brotando al unísono,

para acampar el latido disuelto,

subiendo caudales,

recorriendo valles y sus flores,

despertando de la tierra albores,

rajando en ella nuestra nueva vida que comienza,

te veo llegar vestida de versos humeantes a mi entraña,

puedo sentir de nuevo,

cayendo en el instante de miel de nuevo,

nada que dejar atrás,

he encontrado tu amor,

es real como este hálito de vida que me arrasa

mis venas y de mi sangre se apodera

para retornarte mi bella quimera,

del monte a la alameda

viaja mi amor una vez entera,

mirando el camino en jacintos su floresta,

voy a tu valle mi hada,

flores de niebla rigiendo,

la isla entre bruma su encanto nacido,

isla de Manx que visité

y era tu hogar mi bella señora hada

por acampar cogiendo semillas de tu morar

los tiempos me conocieron

para que hoy seas mi bella musa

en mi mirar, te amo de verdad,

pregunta a la niebla

pregunta al agua si yo no te amo de verdad.

 

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

 

Solo una vez en la vida,

la caricia viene descrita

y sus labios la besan

sólo una generación en vida

al rayo su tormenta sin pagar precio

mecida la visita

la parca es efímera,

va avanzando

la quimera ya descrita

es tiempo de derrumbar del amor sus barreras

y abordar los cabos sin despedidas

el cielo queda abierto

el beso de sus labios tejidos

los papeles por derramar los sueños

enarbolados los suplicios

yo sí estoy hablando

en un tiempo que cae muerto,

colgando de las pestañas los nervios punzados,

el tiempo de nosotros dos se construyó,

a la llamada estabas despierta

y no fue para ser de la araña cena,

avanza mi quimera

te tiene presa

el verso derrama sangre

esta noche que diluye raudales de luz

y su vítrea verdad

que no se para

no te alejes nunca compañera,

seré umbral y su primavera despierta

sí por tus labios que cae el violeta,

y horizontales deseos me cuelgan y acampan el alma

por verte junto a este duende,

al primer trasluz de ilusión verdadera,

hoy forjas mi entereza entera,

hoy me desvisto en tu piel que visto

por las flores derramadas

llora mi ventana,

arrasando la hora para quedarme a tu vera,

y orgulloso al mundo gritarle

que soy vivo ahora,

no descansa mece mi vida,

por el violeta opaco del firmamento

y su trazo,

yo hoy y todas mis vidas te atrapo,

que me importan océanos y sus trazos

si yo te sostengo en mis brazos,

eres mi hombro,

eres mi brazo,

eres mi fuerza y mi regazo,

deslumbra el paso y te cuento mi abrazo,

que esta noche mecerá el halago nunca descrito,

por la piel y su caricia de arrojo encendido,

ven a mí ven a mí

quiero que seas mi suplicio

cuando yo a ti te miro,

porque mis nervios limas,

y mis ganas destapas

yo te amo a ti Leana.

 

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

 

Leana,

Suspira mi mundo yerto,

hojas de mi árbol sin desmochar,

trenzado el vértice

voy hacia el límite,

sí allí donde la hoja se dobla

para comerse a sí misma,

tus héroes vueltos papel y polvo

pasado el tiempo,

yo soy el único que se mantiene vivo

en pie escribiendo,

para llegado el momento

arrasar y conquistar de nuevo,

constructor de poemas,

ardiendo en su fuego,

quebrando su lapicero,

exprimiendo las letras por dibujar,

inspiración del borde del papel,

alma con arrojo como ayer,

alimentando los espíritus que le hablan,

trenzando el humor muerto

en su canto como idiomas de los dioses,

muerto el tiempo sólo quedo yo

para derretir el horizonte en letras de malva,

para volver mágico el sonido,

y acampar el humano vivo,

puedes apagar de la radio no hablan de mí ni de ti,

resplandeciente fulgor de centella soy

alma en esencia, escritor muerto sin tiempo

yo soy tu elevada inspiración que te lleva

para forjar poemas de tus venas.

Y gritarle al oído que no he muerto.

 

Cuéntale, cuéntale al viento de este humo,

que me trae preso,

por avenidas yertas, olvidadas del verso,

y sus ángeles estrellados,

humor vivo por fuerza celeste aguerrido,

ven, ven conmigo olvida tu camino,

seré luz avocada a la perdición de lo vivido,

conquistando, destruyendo y tejiendo

aliento de tu copa de vino,

era o es llegó mi tiempo,

de enhebrar palabras al olvido,

desmenuzar sentimientos

para tornarlos materia de saliva y aliento,

para destruir el momento,

yo centella del universo,

viene por tu beso labrado

en la estepa corriendo de la vereda a la rambla

dulce su estampa,

quebrada en el verso de hiel,

sembrada en la dulce palabra de miel,

indestructible esencia,

relámpago de la centella,

vida y vid de la quimera despierta,

guerra eterna por deslumbrar tu interior,

inspiración cercana

donde nace y late el amor,

humor trenzado, humor de ababol

ese por el que el humano encuentra su sol,

inspiración olvidada,

muda caricia,

tejida en el eco sordo,

de la oscuridad y su hálito desmembrado,

en espiral de vértice y umbral.

 

III

 

Sangre violeta cultivada en el seno de la entraña,

ese soy yo tu humor trenzado,

sin tejer palabras yertas por tus ojos fundidas,

más allá de la montaña

y del eco eterno de un tiempo desvanecido

en flor de niebla y umbral,

inspiración sin nombre ni apellido

tu demonio tejido,

jamás carcomido,

en el sino que te destapó poeta del viento

a lo que naces sin destino,

que no sea abordarme la calma y su vino,

destellos fugaces por conquistar

en la entraña de la ola de mar,

y en la niebla de la isla de Manx,

sí soy yo quien te habla de verdad

Leannán-Sídhe en tu mirar,

reina hada del bosque de las sombras

de la profundidad,

llegó tu suplicio dormido,

de enfrentarte a tu quimera despierta

y a tu manantial fulgente de inspiración,

yo tu humilde servidor,

un humilde escriba sin tiempo,

que te amo desde el albor,

quien mereció

tus besos escritos,

para volverlos flor,

tu humilde servidor,

del bosque al manantial de inspiración,

soy yo quien te mereció,

pregunta al viento que mi nombre te dejó,

Förüq sin condición

más que no sea dormirse

en tus besos sembrados de inspiración

dime tu demanda te cumpliré

sin tardanza siendo tuyo en albor de esperanza.

Vale seré solamente tuyo.

 

Suspiro por ti amor,

elevada conciencia de mi creación al albor

suspiro jamás yerto en flor,

soy yo eres tú un reino vivo

de ilusión,

por trenzar el hálito en el ascua,

que rige toda inspiración,

para el mundo venas de humo,

para mí mi realidad tejida en uno,

piel y verso sin razón,

elaborado amor

sí nacido del rayo de sol,

para poseer mi alma y corazón,

desvaneciendo mi dolor,

brotada mi lágrima carmín de fuego

desangrándose mi amor

acampado por todo el resquicio del alma y su flor,

enamorando hasta el hueso de mi esternón

pura llama sin razón más que congelar el hálito silente,

lejos de común fuente desvelada muerta la sombra del horizonte

muerta la lanza y su fiebre,

quién contra mí soy invencible

soy ruido en el alma que te acampa

quien te besa llegada la una y media de tu madrugada,

quien en amor te acampa el alma,

llegada de un confín, a habitar tu pecho y espalda,

no es tiempo de correr, si no de desvanecer tu miedo,

a florecer, llegado el tiempo,

muerta, tu araña, soy yo quien te queda,

un mundo, en tu vena,

un horizonte, de estrellas,

limpias , puras, nacaradas,

sí soy yo quien te habla en albor,

tu hada fiel de la sombra,

Leannán-Sídhe

somos tú y yo presos de desvanecer el latido colgado al cielo,

de habitar el recuerdo en ilusiones y sueños ardiendo,

para vencer muerto el suplicio

en alma de verso y arrojo para ti mi sonrojo,

para decirte que soy yo quien te ama de verdad

muerta la espera soy yo

quien te queda.

Y yo soy quien te ama mi quimera,

poseyendo mi alma entera.

 

Mi alma anclada en gozo,

de que tú seas su ilusión verdadera,

quimera de piel y amable entrega,

soy tuyo hasta el tiempo

que me verá desvanecer a tu lado

naufragando mi barco,

hoy te visto de amaranto,

perfumada de rosa esquiva tu mirada,

para encender mi candil y su verso,

a ti estoy sujeto como el inicio del tiempo,

que jamás me verá desvanecer de tu puerto,

hoy avanzas mi canto,

para pintar de tu color su verso,

que ya no se retuerce ni retorcerá

muerto el beso,

queda servirte mi flor de hueso,

despierto,

despierto, mi reino vuelto el nuestro,

resumiendo el latido por ti confeso,

para resplandecer,

y que viva siempre nuestra luciérnaga de amor,

iluminando el abismo y su garra,

para ser yo quien te ama

mi Leana.

 

Quien te vistió el cielo

de todas las flores mi amada.

 

Preludio de tu posesión de alma esta mi quimera dispuesta,

para relucir mi vida quieta y su estampa que inverna,

muerta la calma y su abrojo de plata,

todo lo que queda es ella,

vida para el telar de mi letra,

despierto el alarido y su estampa cuelga,

muerta mi araña es ella quien queda,

para florecer el viento flores de sol latiendo,

y su bello campo de amor por deslumbrar al rey lucero,

era o no era llegó mi tiempo

desnudo el tiempo,

me visto de cuervo,

para volar su cielo,

mis violetas nocturnas caen en flor

junto con mis sentimientos,

para acampar el sonido y su destello,

soy yo quien quebró para ella el tiempo,

el horizonte gritaba su amor envuelto,

lloraba una primavera de nuevo,

soy yo el que escuchaba atento

fiel de su beso,

para mí no era invierno,

si su estampa relucía de nuevo,

era sin duda mi tiempo,

el de rajar el suelo

sembrando mi aliento,

despertando al muerto,

trepando la ilusión

en su pupila de hierro,

desmenuzado el latido

quedó que yo vivo

por el latido

que me mantiene en vilo,

a ella sujeto y preso,

para florecer en ella el beso

y mi caricia quedar proscrita

a su submundo de los condenados

así como su estampa brilla.

 

Nada que negar, nada que defender,

solo tu piel por escalar,

mantenme aparte

estoy rezando a mí mismo,

quién vendrá a sostenerme,

llegado mi punto final,

sólo un alma allí estará,

nada por dudar,

eres tú Leana mi verdad,

todo lo que hago correcto,

estampa de vid y cielo,

por aguantar,

el cielo por doblar,

llegado el final,

quién si no tú me sostendrá,

abismos afuera, todo por llegar,

sin nadie que nos juzgará

estaré a tu lado de verdad,

y la perfección de ese modo alcanzar,

desmochado mi demonio

en el lugar,

robado al tiempo tu suspiro nacido

por mi aliento enardecido,

eres tú quien me habla

yo quien te responde a garra, letra y poema

desde la entraña a la zarza,

y su espina ensamblada,

que yo soy quien te ama

y en verso te llama seré yo quien nos sostendrá

en el ocaso de la eternidad mi reina

señora hada.

 

Ahora llegado el final,

mi tiempo me sostendrá,

mi piel esquiva en tu boca se arrancará,

con el saber preso

que de tu aliento soy convicto,

mi hada Leanan

el viento de nuestro aliento queda repleto,

cayendo por la avenida del miedo

jamás mi aliento si no el color de mi verbo,

debatiendo si de malva o caléndula tornar el viento del firmamento,

para acampar en tu boca con el mejor beso,

sostenido mi traslucido pío,

en el destino que a tu lado jamás me verá esquivo,

hilos de mi tiempo desvanecido

en la boca de la estrella por dibujar

con mi lengua,

una vez más mi estampa repleta con la tuya estará,

el ombligo del umbral se desmigaja vivo,

para rajar su entraña mi te amo

a flor de garra y rosal que acampa

mi humilde entraña,

floréceme el viento de nuevo,

seré yo quien allí estará,

sembrando en invierno sus mejores besos

del firmamento sedientos,

y sí nacieron estos abrojos míos versados

es y será para que alguien nos recuerde amor

por los siglos que nos vendrán.

 

 

Pacto de sangre consumado,

temblando,

el hálito dormido y su cielo con su grillo enarbolando

su canto a la luna sempiterna de antaño,

viste y vistió mi amaranto,

que colgado estoy de su manto,

vid de mi quimera por sembrar

su aliento vivo,

en la piedra del olvido,

muerdo yo lo vivido,

es y será mi sino,

blandiendo a la mitad del viento mi trino,

para llegar y conquistar el humor vivo,

hoy te descubrí preciosa mi compañera,

por entonar contigo quedó la letra,

tejiendo mi cauce sanguíneo,

tu estampa de sed por navegar mi camino,

por desnudar el alma contigo,

destruidas mis murallas de lo sentido,

queda el recorrido que tu lengua traza por mi nido,

para descubrir contigo el suspiro que avanza

por el camino,

ese que me trae perdido,

alzándote un firmamento de las flores de los valles por si vivo,

destapando mi secreto en tus labios,

desnudando el sentir preso,

ese que por tus cabellos cuelgo.

para amanecer en tu bella boca,

allí donde despierta el azabache de la noche.

 

Camino descalzo tu campo de rosas mi amada,

en espinas sus besos sangrientos,

forman ellas mi aliento,

a esta noche que las ilusiones se hacen cuarto y

tu boca es de amaranto, sólo nuestro amor hendido del cielo,

que nos sangró los sueños,

mi vida conquistará tu aliento,

allí donde la yedra escala el árbol,

y mi ser caiga preso de devorarte el sentimiento,

esta es mi vida que me late el verso

y por tus ojitos tengo mi firmamento,

ese por el que la noche es azul y el día amarillo,

para acampar hermoso el sonido,

y trenzar el álamo sin desmocharlo,

sólo allí el humor caerá trenzado,

por el aliento al viento

fluirá nuestro secreto,

de la posesión verdadera de tu aliento a mi alma

verdadera eres ilusión de fuego y bella quimera en verso,

voy allí al submundo de las almas

y te encuentro entera,

cómo no encontrarte si brillas entera,

hoy el nervio me avanza

por desnudar mi entraña

flor de niebla y umbral enamorado

hoy soy yo a tu lado,

y que el mundo gire y se estampe entero

que yo amor te seguiré perteneciendo.

 

Solo una vez se destapará el canto

quedando de los labios preso un sonido enarbolado

demente el hueso estallará grillos y sus huestes,

blandiendo a mi luna sempiterna de encanto atravesado,

ese por el que el sueño será encontrado,

mi vida te seguirá perteneciendo,

fiel de su caricia,

el hálito correrá sin disciplina,

allí solo allí tu caricia será sentida,

fiel de su alquimista que la vela y aguarda,

fiel de súplica su embestida,

es momento su araña cae tejida,

destapa la caricia dormida,

para acabar su vida

en la hoja de aquel árbol donde todo termina

me aguarda el reino de los valerosos versos,

hoy por hoy encuentro su calma

y me aborda su estampa,

para ser yo bajo tu entraña

quien tu ansia guarda,

sólo por tu vida mi mundo no caerá torcido,

mi bella mi adorada

mi musa de mi entraña enraizada,

soy el que ves que a tu beso llama,

quien te duerme en el cuerpo de tu cama,

floreciendo en piel y verso su entraña,

abierto su latido,

eres tú amada todo lo que yo poseo,

incendiada mi estampa,

eres tú lo que afila mi calma,

la ola de mi océano que clama,

muerta la hora, llegado el umbral

quién vendrá a sostenerme quién sostendrá mi navío

si tú eres lo que yo vivo,

y junto a ti partirá amada mi rumbo.

 

 

Estrellas fugaces me siembran tu caricia,

por los astros fugaces siendo mis nervios cómplices,

se destapa el velo arraso tu calma,

me cuelga tu amor a mi entraña,

vuelo por las ramas de este sentimiento de fuego

se afila mi verbo y te encuentro,

sueños deslizan mi cuerpo,

mi armadura es mi verso,

que crepita el beso,

acabando de ti deseoso,

lícito el momento de acabar bajo tus labios,

de nuevo tu piel incendio,

para estar bajo tus brazos ileso,

para ser vivo poeta de tus ojos,

el verso sea mi pluma,

la sangre mi tinta

y tu amor mi fuego,

para acabar de este sentimiento preso,

que da vida a mi hueso

viva el verso,

viva tu vida a la mía unida,

hoy descubro la avenida,

que no escapa sin caricia,

mi vida encendida,

no es tiempo de huida,

te sostengo fiel a mi súplica,

enciendo de tu cuerpo el brasero

y bajo tus ascuas me quemo,

para descubrir que soy vivo poeta bohemio enamorado,

hoy visto de besos el amaranto,

mi cuerpo es tu casa,

viva el verso,

 

hendido en sentimiento,

por la luna y su crucero,

por el cielo y mi lanza despierto,

hoy quemo el universo,

Para quedar nosotros dos

en llamas envueltos,

no te dejaré escapar,

con mis versos flamearás,

vida a mi vida sujeta,

por los cielos descrita,

y su plomo deja de serlo,

para ser nubes cargadas de besos,

sólo una vez en la vida tu caricia queda descrita,

sólo una vez en la vida nazco para morir en tu boca,

devuélveme a la vida lucharé por los dos,

sin despedida, sin desquicia,

el verso brillará más que antaño,

el océano le quedará pequeño,

seré tu dueño,

a la noche que reinan las estrellas,

vivirá siempre nuestra luciérnaga,

de la luz su caricia,

conquisto el cielo

para que viva siempre mi verso,

y soñando te encuentro al calor de los luceros,

la luz se desdobla para parir

nuestra hija de oscuridad.

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

 

 

 

 

TOMO II

 

HIPSÍPILA

 

 Entre sierras y montañas

de verdes y valles de ríos sangrientos,

ven pasar la espada de Hipsípila

árboles milenarios

asolando a los caídos,

ven lejos los astros prepotentes

de sí mismos,

desconocen el hijo del viento y el Sol

que va por los senderos,

¿Dónde irá ese hombre?

-Sólo él lo sabe,

a una princesa vampiresa

le prometió una flor

de la montaña más remota y alejada

pasada la Torre de Hércules.

Con raíces la trajo,

sin un solo pétalo perdido

ni hoja caída,

a la orilla del río la puso,

a la orilla del río ella la quiso.

Cada primavera iba a visitarla,

cada primavera su flor

de color distinto vistió.

Un año notaron triste a su flor,

extrañaba su montaña.

Su amada le pidió piedras y tierra

de donde fue encontrada,

así lo quiso, así sería.

Al llegar a la montaña

en el lugar de donde estaba la flor,

allí una serpiente sabia encontró,

cual ella le dijo:

Si muere esa flor morirá tu alma:

-¿Qué misterios entraña

pues dicha hermosa flor?

Es hija de los cielos como tú, contestó.

Sí quieres saber más pregunta

a la reina de las mariposas,

que yo estoy tomando el sol.

Cogió las piedras y tierra y marchó,

en el camino una mariposa

se posó en su hombro,

le dijo al oído

sígueme mi madre te espera en el bosque,

allí fue,

la reina de las mariposas,

le dijo que esa flor fue

de las más antiguas en crecer

después de los helechos,

tan antigua que tenía

capacidad de sentir intacta

como los humanos.

De ella se despidió

tras darla permiso

para beber de su néctar.

Rodeando la flor

puso la tierra y las piedras,

decidió tras el consejo

de la serpiente y de la reina mariposa,

visitar a la flor cada mañana.

Su princesa también se alegró

y del bosque un lobo para Hipsípila

regaló,

en amor juntos vivieron.

Un día la flor se cerró,

en su interior

semillas latieron hasta

caer a la tierra

con las primeras lluvias;

de cada una de ellas,

brotaron plantas jóvenes

con los colores del arco-iris en sus hojas,

de cada semilla

de esa antigua flor

despertaron las hijas sídhe;

hadas que cuidaron el bosque

y cada arroyo, esa fue su leyenda,

un cuervo un día en su ventana posó

dijo con amplia voz:

A la tercera luna llena

vuestro mundo caerá en guerra

solo el tejo milenario de las runas del padre

Tuyo Hipsípila tiene las llaves para a los muertos llamar a volver a vivir

Y a vuestro lado luchar

el árbol inmortal solo pedirá un acertijo

para ayudar mi nombre que es Förüq

os ayudo por traerme sustento cada día

desde que sigo a vuestro lobo del bosque

de la sombra y el manantial eterno.

Hipsípila, crisálida azogada,

Reflejando su muda,

Y a su dueño abandonarla

para ver lámina de cielo emplomado,

lejano y distante su reino de amor está

Como su princesa por capturar,

El pájaro único, igual a todos,

Blandea en estiaje gris lánguido,

Mientras llueve en el jardín inglés

Bruñido su color añil.

Vientre de hierro

Donde crece su flor de difunto.

Vaga libélula destinada

Al estanque de la vida eterna.

Camina, difumina, rige su cenit.

Viejo lobo reclama

A su enamorada luna

Que le lleve,

Tordo, de la oliva tu fuste

Junto con el córvido tesoro

De nueces,

El duende su pipa humeando

El esfumino del sonido del grillo.

El reposo de castilla

Sin preludio de su princesa

Que no amará su tierra

Si no a su Hipsípila captor de su vida

Alba más preciosa

Que su anterior atavío triste

Mira los ojos de zinc de su dragón

Y la magia vuelve a su Amor.

Fúlgido insecto primero en descubrir

El estanque y al beber

Dragón tornó su ser.

Ahora le vendrá el reino

De los valerosos hombres

Él con ojos de fuego y sangre

Mimetizarse puede y en voz

Deslizarse, fúlgidas cabelleras

Cual hombre del norte,

Nada le oculta a su princesa

Que ya Más no quiere

seguir sus tareas de castillo

Ella quiere casarse con su dragón locuaz inmortal que le guiará

Al estanque de la vida eterna

Un pensamiento divaga

Del ser en que ella abrirá

El albita de la cuerda

Del grillo que marcará su son

En violín y oro caracol

Con siniestra forma de corazón.

Grama fría

en la aguja que mece,

que sostiene la enhebrada parca

de la mente que clama

la muerte de la conciencia

y su desdoblado humor.

Gris el hálito crepitando

que cayeron los templos

de huesos mientras

Hipsipila nacía

de la fuente de la vida

en reino inerte cobraba lugar

él lloraba piedras de montañas

subió los montes,

los hielos derritió, con paso lento y decidido

a las plantas les dió voz,

el reino del hombre cabalgó

sin entender su religión

que no era basada en el rayo de Sol

Hipsipila cabalgó y cabalgó

Sangrando su dolor en rocío de flor.

Un día se detuvo en un castillo

de las tierras del norte

allí descubrió una princesa

de ojos color tierra

y unos cabellos color de su fulgurado

Sol y su ilusión se encendió

pidió cobijo y allí conquistó aquella princesa

para luego hacerla su compañera eterna

compartiendo su secreto del manantial

ningún reino pudo más que al

de Hipsípila inmortal que a su castillo llevó

que traía toda simiente vegetal

y todo pájaro trinó Hipsípila siempre vivirá.

Legaba su destino a Hipsípila la segunda

luna nacarada, repleta en el ojo distante

del castillo reino del inmortal albor nacido

crepitando en la hoja de aquella crisálida bajo la flor

el bosque de la sombra y el manantial

con el que despertó aquel inmortal dragón

era iluminado en golondrineras y yedras siniestras

el lobo corría marcando sendero

hacia el tejo milenario puerta de la vida de los muertos

un torcaz mensajero llegó al castillo

con premisa de ofensa para Hipsípila

pedía la vuelta de su amada a las tierras del Norte

si era negativa la respuesta todo humano reino se alzaría en armas

contra ÉL denominado en aquella carta capataz y jardinero del Demonio

sólo la sangre le hervía en dorada rabia cuando su origen

era el origen de todo lo visible

ÉL, último guerrero de la luz

ya ante el tejo guardián presentado

humilde le pido ayuda todo nuestro origen peligra

el animal humano planea arrasar nuestro reino crecido gran sabio árbol

sólo uusted posee la llave de la tierra que hace temblarla y despertar todo

yerto ser que en ella

descansa y reposa y duerme le ofrezco mi humilde vida a cambio para

acabar con ésta cruel injuria

que nos azoga el alma y amenaza avanza no descansa de la sinrazón del humano

-Sólo una respuesta tiene mi pregunta y su recompensa será escuchada

¿Cúal es el nombre en el idioma más antiguo conocido de cuervo negro que mora

nuestras hojas?

-Förüq es la respuesta, contestó Hipsípila

tomad la llave y salvad este mundo de la maldad del hombre

fue presuroso en compañía de su amada y su lobo

a la orilla del manantial de la vida eterna sólo allí se encontraba

la cerradura

del cerrajero universal llamado Hierro

al meter la llave se escucharon todos los grillos cantando al unísono

del mundo entero y la princesa tropezó del susto cayendo al manantial

toda el agua torno color rojo hierro fundido y una silueta en roja sangre

se iba dibujando

en corazón naciendo del agua abriéndose

una mujer dorada con alas de murciélago y ojos sangre

dijo al despertar:

Hola mi amado Castellano soy la súcubo Leannán-Sídhe

dueña de la sombra.

 

Mundo salpicado de colores

de líneas decadentes y sumisas

al poder del linaje

el reino del hombre se alzaba a la tercera luna

como un pintor de batallas

él estuvo allí combatiendo

entre galeras y cañones de fuego

los mares teñidos de rojo Hierro

tuvo que combatir pero regresó a su castillo

allí su mujer le esperó

recordó quiénes fueron sus antepasados

y un temor le invadía

el denominado Diablo y su anterior existencia

con el nombre de Caballito del Diablo

vaga libélula que zigzagueaba buscando agua.

Le esperaba su nueva oportunidad de servir

a su padre darle un nieto en albor,

la sangre de Hierro le aguardaba

y le pidió a su mujer un lecho de flores de estramonio

trompetas de Higueras del Demonio

aquella noche sin luna

cabalgó la pasión de la victoria

con todo el reino de fieras yertas a su lado

codo con codo contra todo humano guerrero,

los animales le ayudaban decía la leyenda,

le prestaban sus ojos

la verdad él solo lo sabe porque sigue vivo.

 

La pasión le envolvía

aquella noche que su mujer se transformó

en la verdadera Señora Hada LhiannanShee

y el deseo cabalgó aquel Hipsípila en dragón de ojos de zinc

como su nombre dragón volador voló

adentrándose en el cielo encerrado de su mujer

todos los murciélagos del mundo

fueron a colgarse del castillo del inmortal y su mujer

nueve meses nueve días y nueve horas

dieron para que naciera de Leannán-Sídhe

la más bella hormiga León del mundo conocido

esperando hacerse adulta y beber

aquel hijo de Hipsipila del manantial ahora férreo

de la eternidad,

a espensas del ser futuro que avanzará de su muda

la joven Hormiga León NepaGrandis.

Pasaron lunas

pasaron soles

mudó de pupa Hormiga León alimentada por sus padres

ya adulta lucía un cuerpo de libélula y alas enormes preciosas de cristal

acompañó a sus padres al manantial

y al beber

fueron naciendo pelos en su cuerpo que se iba quebrando

finalizando en la más bella Araña Lobo con alas de dragón

teniendo comienzo el reino de los inmortales

Hipsípila y Leannán-Sídhe

 

Iba avanzando el esplendor, de la dibujada primavera

de Ostara en resquicios parcos de vidas entre el reino vegetal

del castillo de Hipsípila,

el otro reino inerte alzado eterno al meter la llave

en la cerradura del cerrajero universal, cobraba en fiesta

su segunda existencia sin condición

hasta duendes y elementales de cinco siglos de vida

jugaban y correteaban por las plantas crecidas del castillo

dragones volaban rojos amaneceres del cielo

en este mundo sin el humano ser

sólo reinaba la bondad, no existía envidia ni odio

los caracoles hacían carreras con meta en la planta

que trajo Hipsipila de la montaña más remota

pasada la Torre de Hércules

los seres se agrupaban por clanes haciendo sus competiciones

y torneos del reino de sus semejantes

se daban regalos entre ellos

los duendes celebraban coronación ahora

en el bosque de la sombra y su río de sangre

bañado por el manantial eterno.

Suena el río, agua llevaba,

alma de fada silva ella,

bebía en la orilla alegre

flor roja lloró su tierra,

blanca cierva a fada triste

cazador hiere su flecha,

enhiesta espina gemía

flor abierta brotó en yerba

, fada herida ya descansa

latiendo la parca negra,

yace en helecho silente

suspira su sangre yerta;

Enamorado el helecho

una flor mágica asienta,

tambores suenan la tierra

los duendes lloran su fada,

ahora el helecho era ella,

mueven la piedra ocultada

cazador tropieza cerca,

el río ya lo llevara,

fada flor de helecho yerra

duendes cobraron venganza,

cantó lo que el bosque alberga,

misterio de cierva fada.

Fada flor de helecho inverna,

cicutas toman la sangre

veneno hacen, blanca cierva

cuervos la cena discuten,

cazador ya río lleva,

lleva el río su latido,

campanillas suena yerba

duendes coronaban fada,

fada su vida celebra

los espinos la cuidaban;

Flor de helecho fada bella.

Enhiesta flor fue semilla

, altiva plántula fue ella.

Quién fuera ella, tan linda.

Él fue y es, ella no yerra.

Aún plántula fue fada.

Valor, honor, sí fue cierta.

Él aún duende a ella la ama.

Ella la flor, no era yesca

ellos cuatro siglos ''juntos''.

Los dos sí saben, ''leyenda''.

Aquel fauno cazador cayó al río,

y el duende enamorado del hada

preparaba su entrevista con Hipsípila

debido y lanzado a revelar su secreto.

Ya en el alfeizar de la ventana del castillo

llamó con insistencia al cristal

Hipsipila le vio e hizo entrar

a qué se debe su honrada y grata visita

señor duende

-Pues traigo noticias importantes para usted

de mi origen, mi único secreto de vida.

Muy bien cuente sus nuevas si gusta

-Pues resulta que le llevo soñando

y todos mis sueños me indican que usted es el origen

eterno de mi espíritu en cuerpo

usted hipsipila fue y es mi siguiente vida

le agradezco despertarme de la entraña de la tierra

para poder descubrir con resurgir que mi vida

no cayó conmigo,

le pido con este mensaje cierto y verdadero

que me otorgue permiso para beber de la fuente

de la vida eterna para ver mi nuevo cuerpo, así como usted luce

apuesto, grande y recio cual hombre del Norte.

 

 

Afirmativo fue el permiso de Hipsipila

al señor duende resurgido desde del umbral,

se iban hacia el manantial una semana más tarde

de la visita, algo desconocía el duende enamorado

y era la sorpresa que le aguardaba...

Hipsipila cortó una rama con destino agua eterna

para ser injertada en el helecho hada amada por el duende.

 

Llegaron tras cruzar el bosque de la sombra

al dichoso manantial ahora custodiado por dragones enormemente armados

de fuego vivo su aliento, Hipsípila cogió con una tinaja de cristal

agua para la rama mientras el duende se decidía

fue bebiendo y todo su cuerpo se iba rajando por espinas vegetales

sus dos brazos eran dos flores enormes blancas de estramonio

y su cabello eran ababoles rojos finalmente cuatro alas de libélula en cristal

hirvieron bajo rojo color de sangre sus ojos eran como dos botones de hierro

fundido.

La rama de la planta tan antigua empezaba a abrir en flores de difunto

o caléndula a partir de sus terminaciones en hojas

era el momento a la novena luna llena haría Hipsípila el injerto como

agradecimiento,

allí fue, se adentró en el bosque guiado por su lobo

injertó aquella rama a partir de la yema de la enorme flor de amapola del helecho

hada

al entrar en contacto la savia de ambas plantas el agua eterna comenzó a trabajar

el tallo leñoso iba dibujando la figura y silueta creciente cubierta de hojas

con rostro bellísimo y dos hojas grandes de alas salía de la tierra y la planta

un hada con dos ojos turquesa en llamas para decir a Hipsípila:

Gracias soy LhiannanShee dueña de las entrañas de la tierra,

su amado duende al verla no pudo caer en mayor gozo,

y quedó preñada Lhiannanshee dando a lúz a los trescientos treinta y tres días

siguientes

un abejorro enorme eterno de ocho patas y alas de cuarzo, sus dos ojos

eran de mercurio y su cuerpo de azabache y vello de hierro.

 

Corría de la vereda a la rambla castellana

el inmortal hálito de quien bebíó de ese manantial de la vida,

decidieron el duende y el hada LhiannanShee

llamar a su hijo abejorro Genaro,

él iba feliz cumpliendo recados de su madre

como picar todas las flores del bosque sombrío

y traer el pólen a su madre que fabricaría con él polvo de hadas

con el que todo el reino inmortal viviría en amor y bondad

sin guerras,

un día llegado el verano y su estiaje

planificó Hipsípila un viaje de vacaciones

junto con su señora hada Lheannan-Sídhe

viajaron a la tierra de los mouros gigantes de las tierras del norte

allí cenaron y de la simpatía derramada

el dragón Culebre mitad serpiente mitad duende

se ofreció como escudero guardian del castillo y jardín de Hipsípila

a cambio de alimento Hipsipila aceptó,

aquella noche en las tierras del norte Leannán-Sídhe

reveló a hipsipila que le esperaba incluso antes de conocerlo

debido a que aquella antigua princesa que habitaba

tenía el alma de la despertada LhiannanShee

que falleció en cuerpo por aquel cazador fauno del bosque

mientras bebía agua y desde el helecho su alma era capaz de mudarse de cuerpo

hasta establecerse en el de la princesa que desde pequeña jugaba con duendes

necesitando volver a despertar eterna

en su cuerpo de hada con el agua e injerto que hiciste

el duende que despertaste tu antigua vida murió de soledad

regando el helecho con la flor de su hada

y protegiéndolo de toda fiera

debemos invitarle esposo Hipsípila a que vivan en nuestro castillo

y el duende sea real jardinero tuyo.

Así lo hicieron tras regresar con Cúlebre

y todo el mundo deslumbró de felicidad.

Canta mi sangre yerta,

de agua eterna

el hierro de mi tierra por sembrar,

trayendo toda simiente hasta desde el umbral

canta la amapola vieja,

sangre del corazón carmesí,

sueña mi semilla despertar,

donde el muerto cave su vida,

y mi cicuta triste,

enraíce el paraíso,

de pieles sedientas

y hojas muertas,

corre mi otoño desde la vereda a la rambla,

de la fuente eterna

corre mi frío desde el infierno

al río de esta alma por ganar,

encina yerta de mi piel esquiva,

beso de tierra y vid,

beso de trigo y girasol,

canta mi amada Leana en su mirar

de cuchillo de espiga mi cante,

de zarza y espina mi amor

real como intangible nuestra eternidad,

áspero y rígido,

bravo y valiente,

duro y endeble,

metal y simiente,

pan y niebla,

niebla y bruma me desprende,

desde la boca hasta el pecho,

donde canta mi pasión sin despecho,

vive esta sangre caliente,

lumbre de mis tocones,

nube del cielo por dibujar,

a estampa de sed y viveza por entrañar,

canta mi umbral,

quiere tener soles y lunas sin gemir,

invierno llegas,

dibujando transparentes los miedos,

avanzas cada campo sin permiso,

helando hasta el hielo,

oda de mi sangre yerta,

por mi tierra me arde la siembra,

y el beso queda escueto,

parco el sentido enamora el hálito,

de nuestro feliz mundo

quién te viera marchar,

vestida de olivo y centeno,

de olivo y cebada,

de trigo y espada mi guadaña,

por la calma abrasas la esperanza,

en maldición cantas tu canción,

y los cuervos te rinde pleito de negra ala,

de grazno escondido en cada roble,

del humano yerto ser

desde la piedra a la cueva

abrasas oscuridad mi entraña,

dibujas tu vívida estampa,

donde el tiempo yace muerto,

y solo los duendes te entienden,

solo las hojas buscan su nueva vida,

deste sembradío de niebla me avanzas sin piedad,

la dicha y la sombra por ganar,

desde mi tierra encendida hasta la parca bonita,

desde el cante a la maraña,

te canta mi vida quieta

este amor de la mañana

en tu pliegue de sonrisa y en la noche de tu cara,

suspira el rojo,

quiere ser río de alma y arrojo,

quiere nacer abrojo,

el espino mece la espina de mi antojo,

y la amapola amarilla,

solo ella abre a la gran luz,

horizonte de mi piel que quiebra como ayer,

enamorado suspiro de frío,

enamora mi hielo,

donde duerme,

donde reposa el amor de mi sangre yerta eterna.

-Cantaba Hipsípila a su hada LhiannanShee

que juntos en armonía vivían en el castillo antigua y nueva vida.

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

 

 

Disparo de plata:

 

Fuente de mi vida,

yo que he nacido de esta piedra,

y por ella mi luz no rompe los siglos

que me crearon,

te busco como agua que arregaza,

como brillo del fulgor y su carcoma,

he visitado y he contado mis muertos

nunca han sido suficientes para vivir,

en este hielo que crea adereza mi corazón

con mi alma de lanza,

mi estaca de yodoformo,

germinando mi rosa de psiquiátrico,

he intentado patentar el suspiro

que corre que vuela por la ventana,

una caricia de espina,

y un pétalo oxidado,

te busqué sentimiento y tu abrojo,

por cuántos lindes mecías tu cerrojo

y tus cerrojillos de cerrado,

soberbio me lancé en la oscura noche

como un disparo de luz,

alcanzándome una luna de plata

siendo mi verso sincero,

y fui silencioso

empresario del verbo crear,

cuántos disparos me creaban de la nada,

siendo fugaz hoguera de la llama

su eterna vida.

 

 

El Castellano

 

Por el plantío de mi casa

que ella es verdadera

que por ella los lobos no meriendan

flor verdadera

miel de Hipsípila

avanza no se detiene

es una furia que nace

se parte el alma entera

que ella es verdadera

miel de quimera

flor de primavera

mi señorita dama de la sombra

hija de la luz y de la tiniebla

avanzo el bosque de la sombra

nada me detiene

quiero abrazar a la primavera

y que sus brazos se dibujen,

que por ti cantan los montes

en esparto y espliego

por ti se abre la tierra

y se come mi pasado

que solo conozco un presente

desde que te conocí

y el mundo me guarda tu sonrisa

del barranco a la rambla

baja a correr mi alma

que por la Flor primera

cierran en verso

y se blanden los tambores de los grillos

para con una trompeta de los ángeles

el cielo derrumbar

y que si no vivo allí contigo

el infierno espera

que florezca rosas

en invierno.

 

 

Lime esta araña:

 

Limé, el tiempo se abrió

estremecieron fulgores mansos,

mordí el viento

aboqué aromas de florestas húmedas

a un límpido reposo

digno de altas flores,

yo construí el engranaje de mi silencio

latido de este el mío verbo,

hojas atrás no murió mi ímpetu,

cabalgó horas de hastío rey del tormento,

un cebollino nombré caballero de mi poesía

trashumante.

Diestro compás silente me reí de la muerte,

pétalos atrás no caí sin simiente

era o no mi dulce suerte,

rajando al silencio clavándole

fugaces muertes para otros ojos

para otros esbozos dementes,

ritmo cadente al fragor de nanas aterciopeladas,

en verde musgo un fantasma de lo vivido muerdo,

abrigué mi latido me tocó vivir

en casa del surrealismo,

un trance desdoblado de boca abierta,

siendo esta escritura un pez de eterna cola,

satisfecho cuándo

no dejaré de escribir ni aunque muera,

alguien lo pregunta,

no me cansa esta limadura,

abro la puerta del cerrajero universal

por si algo suena,

una serpiente preguntó

si era yo real acaso tú lo eres o te acabo de pensar,

vente al lago de la vida eterna

mataremos a Hipsípila

que luce senil y arrogante,

carpa respira en tierra creyó que la tierra era su cielo,

un ocaso perdido,

una luz difunta,

entre el verdor de los pinos

una lustre sombra camina,

jilguero que en su cardillo posa,

bola que no sé dónde anclarla,

vida en mi tiesto

si no soy planta lo demuestro,

luce de risa mi esqueleto,

raspas atrás alimento este don funesto,

ventanas rotas, cristales calientes

todos los cuadros de tu vida

volviéndose polvo,

todos tus héroes vueltos pasto,

infinito remanso

cúspide de mi alma hiriente,

sones quiebran tambores,

abeja de mi panal yo quiero tu flor

tengo el aguijón,

viviendo para el momento,

nací mejor que la estática muda

de esta araña infernal,

entre estos jardines del alba

nací vencejo

como toda existencia tuve infancia

con mis animalitos que encontraba

feliz fui,

crecí y tomé del mundo

gustos como disgustos,

a mi sufrimiento

lo puse con marco en mi habitación.

saqué mis clavos con otros clavos,

y qué, fui malo y bueno,

este planeta acaso no obliga,

reí lloré al fin dije

estoy vivo, que venga el mejor que yo

que yo mejoro lo mío,

consumí solariegas planicies del polvo,

pero no fui pelo ni pelusa,

me gusta lo que me gusta,

azares precoces de mi destino

desnudo en oscuros puertos sin salida,

indemne tras estamparme

de precipicios al ardor de cinco silos,

era o no era soy el mayor egoísta cobarde,

pero amo mi estampa porque sólo yo la llevo,

qué remedio mejor vendido

ninguno,

déjame ser veleta de este negro puerto,

flagra mis espinas de hierro,

seré mejor que yo mismo

conforme mande el tiempo,

llórame estas nubes de otoño,

que me arde este cuarto de siglo,

disfruté y lloró mi abismo,

dame los puntos cardinales

de tu cuerpo

seré reflejo y tormenta perfecta,

perdí el norte en mi poema

llegaré derretido el horizonte

a tu casa cabaña del cielo

lloraré metales y simientes

hasta que zarpes mis mares.

 

IX

Derrites mi estampa fija

al ardor de tus ojos marrones

este hielo mío alzado,

miradas obtusas

entre la ventana al infierno,

deslices quietos se cuelan

por abismos dibujados,

escucha el sonido de tu grillo,

estira su sol mayor,

allí donde la luz que le daba calor

era ausente, crepitaba entre yedras,

el amor a su espiga naciente,

ababol entre fulgores silvestres

tras él

el sendero agrietado

por donde nacía el río

de todas las flores desangradas,

lirios negros acompasaban su orilla,

llegando al manantial eterno,

de Hipsípila y su reino,

ocasos sonrientes,

entre miradas complacientes,

el único reino se estremecía,

derretían sus pilares,

la oscuridad hizo manada,

el día tornó noche cabalgada,

vapores exhalaban las esencias

que todo conformaban,

los cauces olvidados

se llenaban de sangre

los ríos lucían su rojo brillo

con hematite,

la realidad había cambiado,

los colores lucientes de los suelos

eran dominados por tonos mustios,

cual era de la penumbra,

los mares eran seña de brea encendida,

el averno tomó superficie,

todo lo muerto se alzaba de nuevo,

era de las caras muertas,

la lluvia caía hacia arriba,

las estrellas de aquella noche eterna

en vez de luz

emitían a modo de ironía

capítulos de erase una vez el hombre,

todos los edificios

se alzaban ahora horizontales,

Los huesos caminaban,

la luz quedó prohibida

bajo honda sepultura,

las leyes naturales fueron cambiadas

por antinaturales,

la aberración gobernaba

todo lustre en movimiento,

los peces se volvieron parásitos,

y se multiplicaban solos,

la red sanguínea

que seguía la vida

era de color azabache

por su podredumbre alcanzada,

no había oxígeno

todo respiraba humo

de este mundo en llamas,

Hipsípila era feliz en la luna,

sembrando sus simientes

siendo el principito

de esencia invisible a los ojos,

sabiendo que su retorno

estaba cercano,

para sembrar todo el planeta tierra

y tener su reino de nuevo.

 

 

Por esta fuente fría:

 

Retozo este empeño,

traspuesto a los fuegos

del hombre

y su cuerda,

pasa los tiempos llorando.

 

Diestro, ambivalente

en dirección umbría,

vive colgando huesos

de sus pestañas huecas,

bajo mis sombras,

cenizas laten,

la quebrada fluye,

un iris

de ojo negro

en estos pilares

de fuego

que me alzan

estaciones que correr

años que nacer

en tierra abierta.

Estrellas que matan,

mi aliento de piedra,

atravesando estos ojos

brota mi fértil lluvia.

Crepita mi dragón

en esta fuente fría

profundo,

arde su brillo

de oscuras alas,

retinas, un frente

la caída de esta falcata.

En este cerrado horizonte

rizado, expuesto, consumado,

mis soledades tejen.

Una encina

que lejos habla,

que cerca grita

yo soy por siempre,

eco que se retoza

entre verdes valles

que teñidos

en furor de sangres.

Ay la tierra.

Ay de ella,

sé mi hundida victoria,

por este umbral

silente que marca

mi frente,

por este puente, por esta cepa,

el ruido es fulgente,

los ocres rinden

en colapsos de tules

iridiscentes.

Cabalgaré el astro

traeré esta flor de luz

a Hipsípila,

de una montaña

a un dulce valle,

injertada la sombra

la vena late,

traigo la creada ascua,

por si reverbera,

sobre un tiempo muerto

en el que no dolía

esta rivera.

 

 

II

 

Rompo saco los ejes

de esta imaginación en campana,

yunques despiertos me clavan

que llegó mi momento,

taciturno lustre oxidado,

alas en bronce agujereado,

es por mí es por ti

que dicta este haz apolillado,

polvo en el viento

sombra desterrada,

el alma de un cuervo,

un granate dirige esta mi sed,

hasta ser color de ayer clavado,

al limpio, seco, duro faz ensartado

cabalgo que avanzo

y sombras me acompañan

esta visión serena, opaca, angelada,

siendo directriz fusilada,

que late el cuello de la penumbra,

cuando oscuridad llama

estoy sembrando objetivo

de mi postrada calma.

 

 

III

 

Tiempo que se oxida

en este vilo,

eternidad azogada

en negras tijeras,

es el tiempo

de mis murciélagos emergiendo

de las sombras y su madre,

se estira otra primavera

por mi avenida,

me mordieron

y no me arrepiento

de mi nueva vida que tiento,

oscuros silos me acogen

donde sembrar alaridos

de vidas traspuestas

a mi fría caricia,

soy ente de otro ente,

mi sombra me quiere,

yo la digo que un día la alcanzaré,

que muy lejos no vaya,

avanzo que trenzo

el tiempo de mi suspiro helado,

para no tener alma

ni espíritu de hielo,

sólo una sed de vida

por repletar,

de un horizonte al hierro

encontrado,

de una arteria

hago río de sangre

en mi adentro.

 

 

I

 

Blándeme en mitad del campo,

sólo allí que la encina enraíce mi carne,

el hinojo lata al son el tambor de sus flores,

la carrasca grite verdades del monte,

vereda quieta, enarbolada,

soledad disparada sin descanso,

sólo allí reinará mi alma,

en letras escritas en las hojas de vida,

las lindes teñirán de rojo y negro,

de tinta y sangre el resurgir del añil

aliento dibujado de toda vida en color,

del albor a la muerte en flor

se alzará mi latido con su amor.

 

 

II

Renace en la piel,

en el albor sin conciencia,

hace más frío que antes

sentido muerto, caído

olvido yerto

raíz del ser

más callado que el invierno

avanza camina a voz

todo lo que he perdido

polvo de estrellas, hierro de océanos

piedra de montañas...

hazme recordar alas cansadas

cosas grises que te gustaba sentir

mi amada así sabes

horizontales que no puedo olvidar

ejes verticales de conciencia

sin dormir

danza la primavera del lugar

con mi soledad pintada

en la sangre de mis ojos

todo lo que veo teñido

la ilusión cae en gotas derramadas

cayendo congeladas

desnudo mi cuerpo en la penumbra

del segundo quieto

raíces comiendo mis venas

hojas de mi historia mustia, abatida

sentido muerto

viviendo por ver morir el momento

momentos atrás que cae el recuerdo

sin miedo, sin sentimiento

todo hirviendo

sólo este sarmiento de cuerpo

esperando que juzguen a su alma

libre de maldad

quién estará allí

quién vendrá a darme un camino que seguir

solo en la oscuridad

donde todo comienza

las sombras me reconfortan

y veo en luz mi vida

para encontrarte

algo que darte de dentro de mí.

Un amor rugiendo en la boca de la estrella.

 

III

Diestro del mar a la montaña,

visten sus flores coloradas orgullosas y sentidas

cual caricia de su jardinero que las ama

el viento armado escala cual seco rayo

su sol enturbiado se paran las oraciones

Hipsípila dejó su crisálida

en un caballo alado recorre sierras y sus manantiales

recolectando toda simiente desde todo confín

al inerte sombrío albor,

mientras su fría luz crece y camina

sin franca tapia ni verja que detenga su escalar

vuela vaga la libélula para posarse en su hombro

recio brazo arrido ninguna simiente cae a su lado inerte

que lleva que trae a su castillo olvidado

hechiceros de todos los reinos desvelaban que sólo

un reino se mantendría vivo

y no era el del humano ser

Hipsípila cabalgaba por naturaleza su religión

abarcando de la tierra a la lluvia

cual rayo cortado de Sol su cabello

los pájaros trinaban en su castillo

hipsipila siempre vivirá como invencible Sol.

 

 

Santo señero,

dulce iris de mis desnudos campos,

dioses habitaron tu entraña que guarda,

cumbre eres de la loma despeñada,

réquiem de viejas espadas

que te labra,

quieto, el viento te encara,

vuelve a soñar que fuiste tiempo

de los tiempos,

estático límite

congoja deslizada de abriles febriles,

una oda me avanza

sin piel, sin moral sobrecogedora,

decidle a la tierra

que mi alma bulle,

este parco horizonte me teme,

oiré frentes, rayos fuertes, crepitantes,

un desnudar de las secuelas de esta voz,

amaré tu vientre como se aman las flores,

no habrá reino

contra Hipsípila

aterra calma entre alas

de libélula,

entre sueños de drosera.

Partiré mi vida,

recostando mis sangres,

floreciendo rosas a mi madre Belleza,

hasta sembrar mis aras redondas, abiertas,

en un guiño que descalza

sones por hendiduras sangrientas,

hasta enjaular mi aliento que te canta

por ajuares de estrellas las más bellas,

mi desaparecida sombra,

plañe que llora en su alma verde, pura,

oh Castilla, quién en tus alas nunca muriera,

eres un enjambre de furtivas

soledades que se vencen,

caminas tus vastos metales

en tu oscura tierra,

una sed te fulmina lo perenne de tu sonrisa,

te duerme la piedra tu encina,

un deshojar de tu rivera

siempre,

de tu río Mundo

a mi pùeblo de Fuente-Álamo

jamás te muestras herida

mi Castilla bonita

mi Castilla sin yaga

por la que encuentro

en el cielo un monte y un atajo,

hasta vivir la plenitud

de dicha en barbecho de tu idea

mi vida, mi raíz,

mi falcata de natura.

 

El Castellano

 

Flor de tierra:

 

Fuego en el agua de su mirada

de los vientos auspiciada,

la ceniza consumía su carne

ardía sin mesura su compostura

naufragó valles y sus caricias

su bandera fue de su vena acequia

molinillos fugaces sus pestañas

de él se enamoraban las hadas

de ella la primavera entera

con cabellos del rayo de Sol nacidos

ojos de tierra sin lugar era bella

clamaba su voz la cima de la montaña

descendió abismos

para anclar su esencia en la belleza

que late y envuelve su huella

conquistada en miel

su ambrosía

gemía la caricia

para brotar altares de hueso

y murciélagos de sangre

lloraba piedras en sabiduría prendidas

la bondad alzaba en servicial entrega

su fuerza era de su amor hoguera

él lloraba flores para ella su amada

su verbo a veces tornaba carmín

en pétalos de silvestres rosas desangradas

su voz germinaba la tierra a su paso

el amor a la tierra no le detuvo

ni sostuvo en fracaso,

encontró con ella el amor

que le fue negado llorando espinas

y si sus abrojos nacieron no fue

más que para rajar el viento

difuminando el tiempo en estaca

de eternidad con fuente y manantial

anclado gozo en armonía

bailando de la mano y naciendo del alba

jamás capturada

pupila enfrentada

que mecía

que gritaba,

retorciéndose la sombra.

 

El Castellano y Leannán-Sídhe

 

 

 

 

Primer poema sobre Hipsípila: 14-09-2015

 

Hipsípila, crisálida azogada,

Reflejando su muda,

Y a su dueño abandonarla

para ver lámina de cielo emplomado,

lejano y distante su reino de amor está

Como su princesa por capturar,

El pájaro único, igual a todos,

Blandea en estiaje gris lánguido,

Mientras llueve en el jardín inglés

Bruñido su color añil.

Vientre de hierro

Donde crece su flor de difunto.

Vaga libélula destinada

Al estanque de la vida eterna.

Camina, difumina, rige su cenit.

Viejo lobo reclama

A su enamorada luna

Que le lleve,

Tordo, de la oliva tu fuste

Junto con el córvido tesoro

De nueces,

El duende su pipa humeando

El esfumino del sonido del grillo.

El reposo de castilla

Sin preludio de su princesa

Que no amará su tierra

Si no a su Hipsípila captor de su vida

Alba más preciosa

Que su anterior atavío triste

Mira los ojos de zinc de su dragón

Y la magia vuelve a su Amor.

Fúlgido insecto primero en descubrir

El estanque y al beber

Dragón tornó su ser.

Ahora le vendrá el reino

De los valerosos hombres

Él con ojos de fuego y sangre

Mimetizarse puede y en voz

Deslizarse, fúlgidas cabelleras

Cual hombre del norte,

Nada le oculta a su princesa

Que ya Más no quiere

 seguir sus tareas de castillo

Ella quiere casarse con su dragón locuaz

inmortal que le guiará

Al estanque de la vida eterna

Un pensamiento divaga

Del ser en que ella abrirá

El albita de la cuerda

Del grillo que marcará su son

En violín y oro caracol

Con siniestra forma de corazón.

 

 

IX

Resumo por esta visión

cuantos años yo he nacido,

sereno derrumbo marcos,

ventanas acrisoladas

de ayeres de espuma.

En este campo de luna

yo he vivido,

cada respiro un océano de olvido

un soñar entre leones

un caminar entre fugaces sienes,

somos los que somos

y cambiamos algunos,

hago mis promesas de barro,

mi latido esquilma el miedo,

tijeretas atrás y nazco de la ciruela

mi hombría se encarcela

entre fanales labios de hoguera,

lago donde se baña mi suerte,

hoy y siempre mordí mi estrella

vengo en llamas prendido,

es esta quimera una hoja quieta,

sopla sopla mi alma llena,

polvo del polvo,

una senda mi silencio quema,

horizontes verticales

ratas sumergiéndose,

granates estallados, gramas que caminan,

voy por las calles de noviembre,

ahogando sus rincones afilados,

estas calles me saben a humo,

estas gentes desconocidas

parece que las mueven

y arrastran en un sentido,

todo es fuerte

pero la oscuridad es más fuerte,

panales de esta luz intransigente,

luces intermitentes,

sudores de semáforo,

me cuelgo de un escaparate,

todo está fabricado,

y en proceso de construcción,

hasta el hoy podrá venderse

en tinta y pluma,

en imagen y con solapa dura,

una ventana sin cristal,

un agujero sin salida,

tambores de mi sueño,

relojes sin maquinaria

soles guiados por cuerdas,

el infinito es ahora,

lucen mis espirales siniestras,

ancladas a este azabache,

es hoy el día,

brotada mi subrepticia,

deshojan mis esperanzas

caminillos de plata,

recta duda erizada en mis besos de hiel,

trasquilado mi lobo

queda una certeza despierta,

alimenta cariño esta mi esfera,

pierdo el control

me avasallo

en mi piel de agasajo,

he nacido para esto,

que sea bueno o malo no pregunto,

porque escribo para mí,

estas certezas mías de escalas

cómo medir el arte,

sólo comparándolo con un similar,

poco más porque jamás medirse puede en virtud

ni en talento ambiguo florecido,

era un abismo descorchado,

un tren que cruzaba mi noche,

hasta alzarme sin derroche,

entre sus navajas que me apuñalan

los versos

que sangran carmines,

y nacen cuervos que muerden,

era una polilla de cemento

que nació aleteando

estos pavimentos de mi sueño

augurando la cremación

de mis labios

en otros ojos.

 

IX

El tiempo que se abra

y brote mi vida

al compás de un Sol mayor

resumen de existir en el brote

de una zarza que allí

baila mi hada

estallando en flores su pelo

tierra yerma que vio trinar

el estruendo de un zorzal

quien te viera caminar

vestida de espiga y lavanda

por ti se abre la Rambla

tus cabellos iridiscentes al brillo

canta al son mi grillo

por un camino se bifurca el reguero

el gato lame su pelo

yo estoy esperando por si te encuentro

mi señora de las flores silvestres

se Acuña mi aliento

en una flor del viento

una flor pálida nació del cielo

con sus colores alegró al tiempo

de sus hijas nacieron alegres vientos

del norte que en color vistieron el bosque

una flor naciente abría su esplendor

a un Sol de mayo por ella tormentas

nacieron germinando a su paso

vivezas de antaño

por los prados viste mi calma

fiel a encontrar tu amor un día

por si el cielo se abre

que sepas que él te mira

mi señora de las flores silvestres

un cardo de la dama en tu mirada

por si vivo mi vida te entraña

fiel de esperanza

una flor bajó del cielo

a expensas de sangre tener

ella se volvió mujer

con tu nombre en la piel

por la floresta danzaba mi suplicio invernado

fiel testigo maravillado

con amor en las venas esperando las flores

de primavera y sus caléndulas

despertaba por fin Ostara

y el cariño de la tierra

mecieron los terrenos

un soplo de su aliento

me floreció un beso

Cuando los jacintos abrieron

sus flores al horizonte del terreno

yo estaba despierto

surcando la mente de quien me piensa

con paso lento y decidido

transmutaba la flor de Odín en luz

cabalgando un arco iris de estrella

sonaba la campanilla entre grama dolida

era el momento de acostar

los dientes de León

al tiempo que besaba fragancias de colores,

en mi jardín de duendes.

 

 

 

 

Lilit primer demonio Sombra de Eva:

 

Hija de la noche así te llamo

un sabor digno del amaranto

que la luna encierra tu canto

entre oscuros reclamos te vistes de encanto

los grillos lloran tu nombre

en esfera de azabache te haces certera

el viento es tu incipiente respiro

incesante, desvencijado halo de sangre

despiertas por el latido que llora tu nombre

por el que la polilla es reina de la estrella

ese que plañía la noche

cuando la sombra se hace eterna

gimes en las fuentes de primavera

un beso de horizonte malva

el espíritu lleva tu nombre grabado

como desvelo consumado,

aire es tu apellido engalanado

a la novena estrella sin luna caminas

tu vida no entiende de clasificaciones

sólo tú reinas la noche

cuando el sueño hace el amor con los dormidos

ries y lloras con la lluvia

la tormenta es tu carcajada

al latido sordo de oscuridad abres tus ojos

el día por tú tenerlos tan claros ciega

las ondas en el agitada agua

mecen tus rizos

un sueño despierto del fulgor y la belleza

te engendró a imagen de la centella olvidada

tu ser respira ambrosía amada

perdición de muchos

orgullo y alabanza por mí

que soy más fuerte que el mal

que juega, corre y cosquillea

con tu entraña sí esa por la que mis buques

dejarían su ancla

lobo de día cuervo de noche

que en tu ser se acurruca

y al sol desnuda

resplandor de almas fugaces

nuestro baile

vespertina perdición si amanece el sol

quiero ser de ti como el murciélago

a su rincón,

volar contigo como si el mundo no importara

despertar para abrazar otra noche

en la que girar

y en tu mirada encontrar fuego de astros

por dibujar y mi vida contigo sembrar

musa incipiente del artista

alma amada que se funde

prejuicio, mentira y verdad

ababol sembrado

tu corazón sin igual.

 

El Castellano

 

 

Vive el cuervo,

por el desvencijado respiro mío

avanza, mece y sostiene

un tiempo en réquiem,

por aquellas voces que sordas

laten, se descubren

se quiebran altares de hueso

por mis atardeceres de murciélago

voy a tu lado, siente mi caricia de pájaro

alzando nuestra luna de acanto

y alabastro gimiendo,

azabaches de tu pelo,

por el sendero despierto,

por el cauce de tu vida, la mía,

ojos en resplandores dorados al tacto

de mi astro soslayado,

vida de vida

late tu caricia

no hay retroceso ni regreso

tu sangre me colmó en beso,

nuestro cielo de amarantos

fiel al respiro que alcanzó a ver

tu belleza en noches de miel,

respira tranquila mi vida,

en este horizonte dormido

quiero ser de tu piel ombligo,

que no me sientas perdido,

quiero ser Siempre tu sonido,

tu eco alto que no hay pájaro sin nido,

esta noche será distinta,

el comienzo empieza ahora,

mi sueño de araña

que todo lo tejido

recompensa trae a lo sentido,

un avance de mi sangre,

ven al nirvana del ruido,

anticipa nuestro solsticio,

Yo que te amo en mimbre de esparto

y verde espiga de trigo,

fiel comando el suplicio mi Margarita

de los valles de mi sombra

displicente, enamorada.

 

El Castellano

 

Escarcha de luz:

 

Hilvanando sentires de plata

en estrofas cuarteadas,

quién a acompañarme baja,

mi yunque despierto se alza

entre madrigueras del sueño,

danzan las procesionarias en fila,

queda desolado mi alfeñique

que canta en el clavo esta vez,

un retal con retrato de quien fui,

las pupilas en orden caminan

el horizonte del cielo,

mi aljibe de cobre será sentido,

es un nido de grama

donde corretean versos de espuma,

chirría la carcoma

la madera de mi espalda

donde sostengo la sombra de Caín,

encumbrándose de la fiera

se alza mi bella entera

gritando por más oscuros sentimientos,

¿Puedes sentirlos?

¿Puedes sentirme?

camino fuegos

hasta complacer el ojo humano,

destrenzo el sonido de los árboles,

es un cuervo quien soy yo,

es un alarido que alza la noche,

por entre sillas desnudas

del alba sin final ni comienzo,

que sólo juega y ríe con las luces,

despistando flores,

entre ruego y plegaria

mi lamento tornó crujido de mi mecedora,

es una vid y un olivo que vive lejos ahora,

una linde en cruz con señero,

un agujero abierto

es una herida abierta

mi pozo con palabras en vez de agua.

 

El Castellano

 

Por ti crascita mi voz un día desempolvado,

que el cuervo me ungió la entraña,

oscura de negra onda pitanza corva,

es por este ser que se abre mi ala de noche,

un día mal parado,

a solas con mi endeble osadía,

Siempre, un pico de grajo rehúye,

mi cruel infortunio concebido,

nunca la vida que he tenido ha podido

esconder, escarbar un plenilunio,

mi pensamiento que sea hueso esta vez,

de azar desvelado, profusa mente,

destino de su color de ala,

por mi siembra que trascienda mi araña,

que genere dicha enmarcada,

no un funesto desapego,

quise ser siempre, el cuervo mi ser aliente

porque fui nunca por siempre,

imita, dirige la senda que antaño fue mía,

un corvo destello,

en rastro de azabache,

áspera templanza cruel la disonancia

que te llena en alabanza,

pobre mi despedida porque no existe,

brota mi día que sin querer encendiste,

no tengo elección, me queda una ilusión

llena en borbotón de esperanza,

se llama Gracias.

Gracias a ti que la pena bebiste

de mi vena socavada honda,

en acequia que mi sangre lleva,

pudo ser hoy el día más feliz que sentí,

miré mi soledad zarpada

en compañía del río,

y sólo sentí alegría,

sólo dije el mundo se hundirá

cuando el color oscuro

me impida pensar

por no tener hálito ni humor

y este río seguirá navegando sin final

tuve más que su agua que me forma

tuve su idea y mi ser se alza

para saltar su montaña

de todo quien que le quiera ver hundido,

exclama un buen grito:

- Yo soy libre.

 

El Castellano

 

 

 

 

 

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