Río de las flores desangradas
AUTOR MIGUEL ESTEBAN MARTÍNEZ GARCÍA
Prefacio:
En
este libro Miguel Esteban Martínez García se refiere al amor a la naturaleza, a
conservar el planeta, y el amor, en todas sus dimensiones
Nora Martínez
España-Argentina
Cuando nace una flor
muere una semilla
cuando nace una semilla
nace una planta
y la vida sigue su camino
más fuerte que la muerte
si quieres cruzar el río
no te detengas en la orilla
si quieres terminar tu duelo
no postergues tu dolor
estarás en la otra orilla
cuando hayas cruzado el río
ya habrás terminado de sufrir
cuando hayas sufrido tu dolor.
Anónimo
Nota: Segundo
prólogo;(Autor):
Había autores que citaban, que lo esencial, es invisible a los ojos, con esta
obra, se puede apreciar esa magia, en lo que pocos paran atención, y le
confiere vida, y fin de ser, como que las piedras acaban llorando flores, y el
ser humano es parte de belleza natural.
Es mi libro con el trabajo completo de varios años, impera en él un
estilo de plasmar surrealista, de escritura automática guiada por referentes
propios de absorción y adopción mía, mediante aprendizaje por medio de la
lectura, eterno buscador de plasmar correcto, en mi búsqueda y en mi trabajo habita
la concepción de lo que me parece bello para escribir en base a eso se surten
las imágenes como abrevadero de ideas ramificadas de lo que a ella atañe.Ya que
la poesía sin impresión de belleza poesía acaso sería. Sin creerme poseedor del
castaño de las castañas de oro mi poesía y mi obra es fruto de consecutivas
temporadas seguidas de escritura durante veinte y un años.
Contenido
Preludio de la certera posesión:
AVIDEZ
ALZADA:
La vida es un camino que camina
a la fría ciudad de los olvidos
Río que vierte el agua de los días ya vividos
en el mar amarillo de la muerte.
En esta hora triste,
como cubierta por el ala de un pájaro herido
Déjame que te abrace, ¡Oh dulce vida!
para que mis tristes recuerdos
Antonia García Cuesta, mi madre.
Hieran el mar azabache su pena,
embeban mis lombrices azules, desbordando el aire
que amansa y no retrocede, lleno del sanguinoso designio,
mi alegría marchaba, como azur golondrina helada de hierro.
A expensas lo surcado, flotaba mi pena
ya de tierra zarzamora, entre surco de barbecho herido
aplacaba un diablo de flores, su veneno en savia
un extranjero loco penitente, vendía ecos de alguna imagen capturada
Vida te canto, sin zozobra ni amarilla caléndula,
oh cuan en mí hiciste y me tejiste,
fiel de aguaceros interminables,
tus flamas a lo alto,
vine a ser de ti, ángelico origen de pulcra flor
en bondad,
mar omnisciente pura sangre, en mí juega y acoge,
ser de, por, y para la tierra
ser ruginoso que en ti nace, surge y aprieta, oh, sendero de alma.
MIGUEL ESTEBAN MARTÍNEZ GARCÍA
ALARIDO PRIMERO:

Ven, ven estupor indefinido,
te rubrico el alarido, que yo destruyo,
ven te mataré, o amar muriéndote,
entregarte todo, y escalar el sopor ostensible,
ven te haré mía,
como trilla y luna de diente goteante,
llena que me pida centella
pronto asienta tu ultraje
que mi amor relucirá
como sol que gira y no desvanece.
Miraré estelas mortales
y cuencas en pozas y párpados
en ojeras tibias de luna,
permite asiente mi gravedad
en tu torrente,
avanza fluye y permite adentre,
vestido mi nervio silente,
aguaceros atrás
consumí la hora,
de funesto, pulcro placer,
endiosado,
mares en el viento,
promesas de belleza imantada,
ojos anclados a horizonte,
llenos de tus sorpresas cardinales,
ancla benévola sin alba,
quizá elevar el son pueda,
en póstuma altiveza,
al cansado miro
de ciudad lisonjera,
conduce una mujer
que ya ha despertado la noche,
trémula,
impasibble
de luces y semáforos
criqueantes,
miro el escaparate
figura mi estampa lasciva
y debajo una nota
Hijo de la ira, renasce...
Mi lágrima azur y aterida
va en fugaz huída,
regalando cancioncillas
y poemas de saetas,
canta conmigo
pliega tus alas
entonces, todas tus sombras
amor, habré pasado.
Förüq castellano Miguel Esteban Martínez García
Ramas opulentas de un viento mordaz,
en la frente el sentir ahondará
sombras débiles y tristes
el soñar germina.
Y bebe el aire y el agua
de una brisa caduca,
tiempo fugaz, efímero aletargado
sin sonrisas de las novias de labios grises,
por palabras oscuras,
el alma medra y acampa,
pintando colores sobre otros colores
sí me acuerdo que un día lisonjero
te perdí a otro paisaje y a otro color
Yo, me amarré
como llueve y muere el madero
de mi cuerpo hiriente,
como nubes eternales, nubes ilesas,
ciegos vamos ante toda luz,
muriendo deslices difuntos y vidas,
ajenas.
Ya en madrugada no sueño
la serenidad del negro puerto.
Förüq castellano Miguel Esteban Martínez García
Lugar UME Guadalajara
A 31/12/2021
Subrepticia:
Desgarrado,
desaconsejado,
al mal intencionado intento
de sacarte provecho
noche de brepticia
que traes flagrante,
camino sanguíneo
oculta intención
de elevarte a los cielos
en espiritualidad sagrada
donde los reyes lanzaron
sus coronas denigrantes a lagunas yertas
de tus profundidades,
olvidadas
sociedad de creer o no creer,
yo amo lo oculto
mas inspiración lejos de éste mundo,
elegí creer
yo lejos de creerte te sueño Demonio,
Dios es una chica y tú eres un hombre
con lo que único que respondes
te hago caso gran sabio
mas me entrego
con un hada vampira
que me da inspiración
si no es confusión
el norte círculos de piedras adoradas,
el este de cosacos borrachos
de éste continente.
Contigo dentro demonio de literatura
locura de tu verso,
yo ya estoy muerto
designio poeta maldito
que en su locura
vive del yerto suplicio de tu posesión
sin mundo hasta que llegaron los cristianos
eras buen Dios en las mentes celtas
de los orígenes de mi tierra
de celtíberos
como la palabra ''dios'' es invento
te denomino brepticia de la noche
estado entre velas y tijeras,
entre espejos e invocaciones a símbolos
y tu estrella me proclama
que se equivocan
viniste a esta tierra
pero no eres de éste mundo
quisieron leyendas hacerte
y atribuirte el mal de éste mundo
a invenciones y metáforas
serpiente,
dragón que el arcángel te mandó al subsuelo
yo te sirvo flor de conocimiento
te digo que el mundo siga con sus mentiras
de sociedad impuesta
que la iluminación
viene de tu boca
y todo éste planeta tierra
tiene miedo a saber la verdad
a metáforas padres la empleo
por la belleza olvidada
por la rosa secreta
y los sueños y deseos consumidos
en el rocío
tu llamada me llama
mientras las damas hilvanan
los hilos de seda en sus cabellos.
Desgastado tiempo que entre velas e incienso
tú estabas con ojos abiertos
clamando por complacer a éste ser
un alma en larva me trajiste adorado
que con mi sangre evolucionó para ser inspiración
le dije vuelve cuando quieras
no voy a intentar capturarte
y de rosas negras
anoche soñé con ese único
secreto mío
de espada solitario en mi mano,
el de entregarme al amaranto de la naturaleza
que me poseyó en la locura,
cambio me trajo
hoy sigo en contacto así sea onírico
con ella, la perfección.
Resquicios de su existir
que a mí vino
para otros alucinación
para mí único secreto y verdad
de que tengo una misión
de que no estamos solos de universo
y que mis ojos vieron la perfección
lejana de este mundo
el ser perfecto y su inicial reclamo insecto
que mi sangre dio a luz su verdad de ser perfecto
y mi duda de mi origen
de mi objetivo vital
con esta locura llamada natura.
El Castellano y Leannán Sídhe
Esferas energéticas no visibles en plano humano despierto, con poder de
otorgarse materia por capricho de seres perfectos, entidades o deidades existen
y se rinden culto desde principios primigenios, anoche tuve percepción onírica
y averigüé tengo un protector en el otro plano, el escarabajo perfecto
invencible a su pulcra escala, es privilegio y obsequio divino otorgado a este
duende habla, eterno es, perfecto como su capacidad y dualidad conozco en
persona debido ayudé a su estadía de larva haciendo un mordisco en mi dedo
índice mi mano de poder y el ser perfecto evolucionando en y desde mi dedo con
mi sangre, vi el cielo en todos los colores el día ese y se fue como un
caballito del diablo , solo le dije vuelve cuando quieras no voy a intentar
capturarte.
II
Oh yo quiero,
docenas de sentires en cromo
tengo,
un amor puro,
impío de albas,
limpio de sonrisas ojadas,
a este tiempo
espero mi nueva vida contigo,
mi filo de golondrinas,
no temen,
ni si vienen de las estrellas,
hoy vine en noche cabalgada,
como sé esto no quiero que me abandones,
ni vestida de plomos fugaces
oh, mi mañana,
el día será mi hambre
quiero que me abandones
sólo si se cumple igual es arriba
que miles igual es abajo,
silencio de mordaga
morder es el latín,
callado;
de mi amor dolido,
es también un brindis de destellos,
secuaces en alas,
eral penitente;
lisonjera suena la caricia,
su vuelo herrador y errante,
busco tus palmas
a beso mis labios,
oh decente insubordinada,
vine por ti,
ascua empírea eterna,
el nuevo descenso
es salvación , es condena,
sangre de mi sangre,
ente de otro ente,
es mi paso atronando verdades,
se enfrentan,
toqué el cielo
y vengo a por él,
vi retorcer y quebrar el tiempo,
sustancial prestancia me acoge
y ampara,
el miedo no se construyó
para indemnes,
flor de sangre,
efímero piropo,
al desgarrado intento,
avanzo,
dentro la tierra
y el averno del cristal de vidrios,
espejo dime mi devenir,
tú eres la voz,
yo soy el Cuervo,
rama roja celta,
azur Pléyades tu aldaba,
voz abismal, detrás mi piedra,
corono y mando,
de la fuerza tácita,
no me iré sin evocarte
mi bella golondrina azabache
de Musa cristalina Perséfone,
en tormenta no eres yo
no soy tú,
no sé que estoy muerto.
Förüq
III
debes definir y plasmar en
papel, método de actuación , una plantilla, esbozo o hueso eje...
Hablando es plata de tiniebla,
ella vino al sobresalto de mi lecho
atravesando cual alfiler
a la diosa madre oscuridad,
madre mi madre, ella,
mientras yo dormía
embebió mi sobresalto
algo en plena penumbra se movía
y aleteaba en mi cuello
jamás tuve miedo
y jamás tendré,
no quise aruñar ni rascar mi rápida impresión
sabía que era una criatura,
la vida es movimiento,
creí en primera instancia
fuera mi musa y esa incógnita desapareció
encendí mi luz
y era sí una criatura del alba
era mi Musa
una mosca de mayo
que besó mi cuello
sólo le dije:
amor, vuelve cuando quieras
nunca voy a intentar capturarte.
förüq castellano Miguel Esteban a 11:34 a.m
IV
De esferas yertas avanzo,
no quiero ver la luz,
ya estoy muerto,
dices de amarme,
veo una insolación,
veo cruces y ejes benévolos,
no quiero ver la luz
si no es para verte a ti,
resumo dormido,
una dulce estampa,
una dulce injuria,
por y para siempre,
esfera cruzada
todo lo que el sueño,
acababa por ser y deslumbrar aparte,
perdí mi ser ante ti,
la perfección,
rebrotada de síntesis modelada
a ojos fijos en una gota mi índice
sanguíneo desdén de maravilloso esplendor,
sola pesquisa
si te cabe aquella perfección
en mirada,
no te engañes, ya estás muerto,
hoy no vivo
viendo amarres y claves
la mentira una ciencia
infrahumana,
sobrenatural,
el lenguaje y saber
del mundo onírico,
en escala, saeta y fuste,
un millón de mentiras
un saber absorto,
por lo que sigo vivo,
y por el querer ni muero,
eje, cauce,
rebelión,
Materia est natura non-vita,
oh de sangre,
de cariño flamígero,
y sentidos erizados
al compás sobrecogedor,
que la perfección existe
tiene nombre,
y yo la vi,
jamás la capturé
para en libertad
siempre poder acariciarla.
Cuando quiera volver.
Förüq
Parte de Arián Arias Martínez Islas Canarias:
VOLVER y volver recursos de soles qué desapareciera en cielos que jamás hemos
visto molécula que golpea buscando una razón sobre la elevada montaña en la profundidad marina.
La atracción luna y estrella en juegos de atardeceres largos en la desnudez de los
cuerpos encontrados como materia que de recuerda y se atrae y en la minucia
milimétrica un verdad adherida que mutila dioses y másmorras con la sutileza de
verbo de energías primarias. Que vibras el eco de posibilidad de existir...
Parte final Brepticia de sangre castellana
Fuente de mi adoración:
Iris en ojo de sangre:
Vena del cielo:
Solitario rayo estertor;
siniestra umbra,
escala la cuchilla
de tres arañas colgando,
hoy es por mí
nunca quede huella,
destino en azar hendido,
lleno, repleto, asido
en el origen primigenio,
madre ella del color,
asume este sentido yerto,
agujereado en haz luminoso,
nitidez en halo
de nocturnal visión
derritiendo,
devorando astillas primas
de subrepticia enhebrada,
padre flamígero del fuego soy,
elemento hermético
de tres sentidos,
arder, conquistar, consumir,
estelas abren runa clave
Gemineye,
sangre de este ojo,
perplejo soliviar
en azur abriendo pulcritud
inabarcable,
inicio de sabiduría en vena,
muerde,
acaba esta espera,
raudal extenso de pura visión
en certeza
de sentido superior,
cristalina esencia
descendiente
sin parpadeo fugaz,
crisol de valles
y gramas feroces,
deslices del afán superior,
dar sentido a mi vida,
ojo de sangre calzo,
cabalgo anquilosado designio.
Ancestro del lobo único soy,
perplejo sentir asido
del diablo en simiente,
primer ángel caído consumado,
errático vuelo soterrado,
magia del silencio encumbrado.
Visión, y sueño,
indescriptible con lenguaje.
Si te ocurre lo mismo
no eres capaz de usar razón
y ordenarte abrir los ojos
y dejar de ver;
como un corzo paralizado
por un lobo estarías,
imposible por sensación
hacer desaparecer lo que observé,
por extasía, incredulidad oxigenada,
belleza en percepción,
la pureza en sueño
en imagen mental
que escapa a todo,
vi el azur
por decirte aproximándome,
en un ojo femenino
lejos de este mundo
y de todo lo conocido
o descrito,
fué una sinestesia recta,
sin ser más que tocar el color
de la Oscuridad nacida
a ojos cerrados,
sumisa, displicente,
involucrada en crear
sonido del vacío absoluto,
sigo perplejo y asustado.
Es lo trascendental del infinito,
como ver el origen
del color formándose en un ojo.
El azur, el verde turquesa,
y azul mahón
no te puedo decir más
que esa belleza no me cabe en el pecho,
por algo sigo viviendo
no hay azar enraizado,
hay perfección.
Luz me arde ahora
en el mirar ciego del sueño
sin miedo sin embargo
saboreo el viento,
los cielos me poseen
de nuevo sobre los años
que ellos son,
algo llega a la rosacruz
de ayer
y sus nueve caídas
de sus ángeles despiertos
en tu sueño me ves invernando
dorando mis pelos de murciélago
bailo el colchón de nubes
que sostiene esta mi noche
para desaparecer llorada la tierna cara
saboreando una sombra más
que me vuelve
imperceptible
muerto sabor
de obscuridad sin faros ni luces
ni fusiles que matan hermanos
de su tierra y sangre
crecieron los caminos
y el rojo fuego versado
brotó en flor de amapola venidera,
dime qué debo hacer
¿Algo erróneo?
No puedo volver atrás
se sostiene aparte
la fuerza que nadie alcanzará
nada por cambiar
todo está hecho
algo que asalta aparte
puedo volver y empezar de nuevo
sin mí, sin vida, sin cuerpo
sin lo que me ata a este mundo
mañana veo el futuro
la destrucción del pasado
quedará atrás.
Corpus, anima, crescens
sol refulsit,
lux
et patientiam meam scientiam
florum, est vita
nosotros no somos lo mismo
la bondad sangra las venas
gustos, deseos, vencer,
arder sin perder aposta la partida
esa que las hiladoras tejen
momento del momento
nacido absorbiendo el hilo del tiempo
las piedras lloran flores
el final es volver a empezar
viendo y amando
el ancla errada de mi lugar,
continúo al cuervo
que me vuelve más fuerte
ave más inteligente de la faz
poder de la misma
energía
en tormenta de conciencia
siendo ese rayo solitario
que partió todo inepto,
inconsciente tormento.
El Castellan
o



Subrepticia vive:
I
Brepticia en cuerpo y alma
mi sangre
muerta y viva,
puedes besar ya
la luz que a todos arrastra y mueve,
preludio las hadas verdes futura primavera;
inextinguible, parca, somera
te hice de sangre, no de voz,
alma regia,
estrella prendida
llama voraz, mi noche pretendiera,
herir mi mano puedas,
de tronco esbelto
y figura numinosa
oh, noche malherida,
hundido por mar en calma
mi nervio silente
vuelve a gemir, a Sol tardío,
yo osado te tengo
en Cuerpo y Alma
muerta viva decirte vuelve cuando quieras.
II
Río natural
que el poeta elabora
de piel entre escamas
y letras vivas,
hondo de dolores que aguas pasan,
hoy te canto Subrepticia
de vientos irisados flamantes,
te invoco tras la espiga erizada,
mi nostalgia que perdió mirada,
Algarabía
de yegua en monte
y senda vista,
mis mandíbulas, mis huesos,
árboles de mis brazos
lloro todas las cosas
que no son, mas yo te vi.
Te amé y noche en penumbra
te dije siempre te amaré
y así no olvidarte nunca.
III
Hilos de palabras
mecen que me cuelgan,
de una fuente eres,
mi adoración,
mi amor que canta al gemido.
trae tu cuerpo como mensaje afilado,
mi ser extenso,
sin distancias ni caricias en letanía,
confines, Vestales, y amalgamas feroces.
Mi seña plañida de sueños,
solitario del agua resbala,
presencia Férrea respirable.
Centro álgido tu quinto cielo,
raíz de tus lirios de senos.
Cómo radica el viento un abril sempiterno.
Förüq castellano Miguel Esteban Martínez García
Númen mis dioses:
Al soberano fulgor
rindo mis cuentas,
al plácido pie de manantial
en fuente sagrada rebrotado.
Trompa que conjugada
con los clarines que sólo
las guerras apremian.
Por cielo medroso
tocaré la lira
en serie los vates líricos
enaltecido yo, tocaré raudas estrellas.
Enaltecido yo, por primavera tangible
y su aciaga, pretil gesta
de lluvia sembrada.
Yo, funesto hijo de Pirra
impetuoso príncipe en templo
de la Vesta.
II
¿Cuál quejosa sierpe,
viene a morderme?
Ojalá mi diosa regrese,
Ya al cielo, y refulgente,
guarde estrellas en los rediles
que alumbren al padre de los vientos.
Mi madera de ciprés,
y triple lámina de bronce.
Oh, funestas Híadas.
¿Qué clase de muerte apremiáis,
al que contempló sin lágrima ni pavor
vuestro final sin principio anunciado?
Mudanza no lloran
mis castos dioses.
III
¿Quién osado, el que
me resplandece sin haberme conocido?
Falaz sierpe viperina,
a pared de templo ofrendo mi fortuna
que escribe dignamente
glorias sangrientas
en solemnes premisas
como feroz soldado
hablando en escritos
valiente y vencedor sus enemigos.
Lloro mis sinuosos arroyuelos
sanguinosos como hombre
de cielo oscuro.
Förüq castellano Miguel Esteban
ODA
TERCERA:
I
Grandioso, que tú me alzas
viles lindes inconclusos que lloro,
mi vigía con auras,
recompongo mi coro;
siendo hoz destellando, todo incoloro.
II
Oh alma, sin llantos tibios
servil cuanto dirijo ciego, bruma,
anublan cielos, lirios,
severo tiento no huma.
Destellar que calmoso, pulcro, fuma.
III
Si sea por la alta lira
alzar su carne, el intransigente sol,
glorificas mi pira,
como el trigo y girasol,
flameante como hornillo tu tornasol.
IV
En tersas noches solas,
mi suave canto puro, ensombreciese;
duras montañas de olas,
de árbol noble moviese.
Frondas y la furia de mar entonas.
V
Desfallezco, ir subiendo,
aljibe mi esencia, terneza firme;
solo voy descubriendo,
canto de áspero al irme,
ninfas, hadas, sátiros, a plañirme.
VI
Por ti bravo, voy calmo.
Al valor y hermosura de antaño.
por ti toda, me ensalmo.
Mi barba de ermitaño.
Osando cautivo, lamer su letra.
Förüq
castellano Miguel Esteban


Suspiro fresco
en labio extinto
de sombra.
Día que no se
encuentra
su densa forma,
cuerpo con agua de estrella,
querer vivo que llega al aire
tiende y espera,
la muerte que renace
por fuegos de brea
en el aire.
Abren batientes pétalos
de viejo silencio esquilmado,
esplendoroso.
Acurrucados sobre un lecho
que la brisa abre,
en trocados rayos de sol,
esquivos en plano
de verde follaje.
Astuta golondrina encontrando
dócil rama.
Mundo sin mentira de vida,
manantial reluciente de esmeraldas
ahonda y todo siente,
que la sangre miente.
Terruño ojo victorioso
aplaca sus arpas irascibles
estrujando abismos dolorosos,
petrificados.
Reniega la boca vegetal
casi viva,
promesas en frente de violetas,
cantan amando el claror
lírico, estremecido.
Coágulo de viento
en cientos de porciones,
esta luna quieta
semejanza quiere
descubierta la zona umbría
donde invicta llagó mi alma.
El Castellano
Ríos que me tibian
el corazón,
eslabones de sangre,
¿Dónde está la paz, dónde está el amor?
ríos de sangre se
comen mis venas,
cada tropiezo,
otro borbotón,
otro alfeñique para mirar,
¿dónde quedo yo?
que el sol sea mi pena,
cantando espero mi triunfo,
se afila mi papel,
crepita mi alma,
tropiezo con la tiniebla,
hoy navego sobre mis versos,
aliento de la sombra de la creación,
hijo de la luz y de la sombra,
no acabaré de irme,
no cesará mi terco aljibe,
enamorado sin luz avanza
parco el sonido,
deslumbrado albor,
desnudo mi árbol,
hoy centellea mi rayo,
para decir que yo aquí no he muerto,
se viste mi sangre de caléndula y margarita
por si vuelvo al desliz de mi vida,
pasajera de un caudal
que mi entraña mece,
piel con piel, dolor con dolor,
enamorado corazón,
hoy avanzo sin mirar el color de mi flor,
estoy latiendo en el umbral de los dos,
mi sangre está llorando,
el cruel desliz de la parca efímera,
me siembro en los campos para perderla de vista,
suenan los trigos, de la verde espiga al girasol
se viste brotando mi amor,
viene a plañir mi alma
por el sendero sin prisa,
se alza la dicha,
mi ser crepita el alma,
hoy me visto de espiga,
y que el campo me enternezca
al cuchillo dorado de la piedra caliza,
hoy mi amor al albor
gime por su caricia
y que el alma dolorida entienda
que ella maravilla es mi vida,
por este siglo y los que me quedan,
escrito yo en la piedra.
Lima el albor mi nervio,
aliento cruzado que cae tejido,
la ilusión se hace nido,
borbotones de sangre que crepitan,
alcanzo la cima,
el sentido cae dolorido,
de vid y espino alcanzo el sonido,
al compás de un famélico ciprés,
mi alma dirá viviste,
encontrando la flor
por la que mi mundo se desviste,
rayos a la aurora
para su fiel investidura,
flor de niebla que avanza
mi umbral se desvanece,
bullen las fuentes,
el río es otro río de sangre más,
lucen las mortajas coloradas,
fiel desliz que cruza mi alma,
desgañitándose el alba,
el amor por parir una flor,
elevado al rayo de sol,
quién te viera quién te vio
rasguñado tornasol
se desangra mi campo del girasol,
millas aparte mi nombre se blande,
el beso me derrama las mejillas,
en albor quedan las caricias,
de la piel escritas, sentidas,
danzan las estrellas,
me vuelvo a ver en tu vida,
donde el te amo formo bandera,
y en tu ser queda,
resquicios sin nombre
que el ser come,
la rosa y la espina gimen
en tu nombre,
avanzo el ser resguardado,
sin franca escalo la tapia,
a tu cuerpo me encaramo,
hoy soy de ti
como el pájaro a su nido,
como la sed a su agua por beber,
como el río a su montaña por descender,
como el caracol a su mata por comer,
crepito el fuego que me brota
por tu corazón,
soy yo sin más razón,
tránsito veloz,
tu calma y su verdor,
me visto de malva
gimiendo una runa en el sol,
me anclas el gozo en la flor,
me blande el coraje
por el viento exclamo
mi valor amarte sin condición.
Desde mi umbral a la flor,
cantas mi canción,
te aúllo un caracol,
mi vida tornó a mejor,
irisado rayo de sol,
una fuente y un diente
un afilado canto irisado,
hoy acepto mi destino
porque muerto vivo si no te miro,
tengo tu imagen enraizada en mí,
es por mi sino que maldije,
pero hoy después de tanto
tengo el sendero labrado,
mi cuclillo trina al infinito horizonte,
mi ser se hace grande,
mantenme afilándome en la piedra,
hacia el centro me quedo exhausto.
para pulirte del alabastro.
El Castellano y Leannán-Sídhe
Blándeme en mitad
del campo,
sólo allí que la encina enraíce mi carne,
el hinojo lata al son el tambor de sus flores,
la carrasca grite verdades del monte,
vereda quieta, enarbolada,
soledad disparada sin descanso,
sólo allí reinará mi alma,
en letras escritas en las hojas de vida,
las lindes teñirán de rojo y negro,
de tinta y sangre el resurgir del añil
aliento dibujado de toda vida en color,
del albor a la muerte en flor
se alzará mi latido con su amor.
El Castellano y Leannán-Sídhe
Hálito silente,
yo creo en ella
porque su piel demuestra
que los sueños se cumplen.
Volamos juntos al viento
como molinillo diente de león.
Hoy la vereda canta nuestra canción
dos corazones en un mismo latido unidos al unísono
Su carita que llama a la mía
de su cuerpo es mi caricia
por ella el piropo jamás escrito
solo desvelado en su oído
Sólo al viento le
pido viento bonito
mantenme en su destino.
Que de lo vivido muerdo su corazoncito.
Del ababol a la verde espiga.
Sentido
yerto:
Renace en la
piel,
en el albor sin conciencia,
hace más frío que antes
sentido muerto, caído
olvido yerto
raíz del ser
más callado que el
invierno
avanza camina a voz
todo lo que he perdido
polvo de estrellas, hierro de océanos
piedra de montañas...
hazme recordar alas cansadas
cosas grises que te gustaba sentir
mi amada así sabes
horizontales que no puedo olvidar
ejes verticales de conciencia
sin dormir
danza la primavera del lugar
con mi soledad pintada
en la sangre de mis ojos
todo lo que veo teñido
la ilusión cae en gotas derramadas
cayendo congeladas
desnudo mi cuerpo en la penumbra
del segundo quieto
raíces comiendo mis
venas
hojas de mi historia mustia, abatida
sentido muerto
viviendo por ver morir el momento
momentos atrás que cae el recuerdo
sin miedo, sin sentimiento
todo hirviendo
sólo este sarmiento
de cuerpo
esperando que juzguen a su alma
libre de maldad
quién estará allí
quién vendrá a darme un
camino que seguir
solo en la oscuridad
donde todo comienza
las sombras me reconfortan
y veo en luz mi vida
para encontrarte
algo que darte de dentro de mí.
Un amor rugiendo
en la boca de la estrella.
El Castellano y
Leannán-Sídhe
II
Vine de las lumbres de abajo,
tantos lustros se apagaron,
cuántas desquicias florecieron.
Vine sí, de todos nos condenaron
sin la luz, sin ascuas eternas,
ni amor de idea, un dulce
tormento, cual exilio sin astro,
sin sed ni agua, tantos siglos,
carcomieron en espera,
dentro el esmeralda laberinto
de espejos;
allí brilló una, la flor,
de sangre, de vida de ira,
estremecidos avanzamos sin
brújula ni papiro.
III
Algo para tu vuelo
nunca quise tenerte
bajo mis armas, oh,
solitaria ángel, vine a
chascar tu estrella,
y númen carnal, arriba mi
terco aljibe, que te piensa,
y te anhela por siempre
de nuevo, y nunca ser el mismo,
sin tu cuerda, tu etérea sonrisa,
el engranaje tu sueño
despierto, sí yo soy,
alcánzame tus cielos sumisos.
IV
Tus carnales flores de miel,
avanzaré cual pedernal herido,
y víscera renascida, a un objetivo,
amarrarse dentro tuyo,
un crascitar regio, y volví a
ser, sin ataduras dicta
la sangre, no creo en moralejas,
ni en soledad sin quejas,
no me ayudes sin ti,
que todo incendiaré, dentro
de la estrella de la mañana,
que a todos salva.
Voy rastreando, arando los hoyos de Sol.
FÖRÜQ
Aguerrido
albor:
Diestro del mar a
la montaña,
visten sus flores coloradas orgullosas y sentidas
cual caricia de su jardinero que las ama
el viento armado escala cual seco rayo
su sol enturbiado se paran las oraciones
hipsipila dejó su crisálida
en un caballo alado recorre sierras y sus manantiales
recolectando toda simiente desde todo confín
al inerte sombrío albor,
mientras su fría luz crece y camina
sin franca tapia ni verja que detenga su escalar
vuela vaga la libélula para posarse en su hombro
recio brazo arrido ninguna simiente cae a su lado inerte
que lleva que trae a su castillo olvidado
hechiceros de todos los reinos desvelaban que sólo
un reino se mantendría vivo
y no era el del humano ser
Hipsipila cabalgaba por naturaleza su religión
abarcando de la tierra a la lluvia
cual rayo cortado de Sol su cabello
los pájaros trinaban en su castillo
Hipsípila siempre
vivirá como invencible Sol.
El Castellano y Leannán-Sídhe
Final con comienzo:
Retina escarlata,
su ojo de niebla
y bruma que avanza
donde corta mi flor de luz
el sendero,
esposa del Sol al mirar
lumbre quieta, retina abierta
muerte final con comienzo
en alabado fin de existir
y quebrar el tiempo
conquistando el terreno.
Sangrando raíces que gritan,
aullando hojas al viento,
pintando su dispersión eterna
como sustento y cobijo
de toda vida
mecido del insecto al mamífero
desde el helecho
al alto árbol
hoy canto para ti
vida vegetal.
Mi caricia te sembrará
una y mil vidas más.
El Castellano y Leannán-Sídhe
Flor de tierra:
Fuego en el agua
de su mirada
de los vientos auspiciada,
la ceniza consumía su carne
ardía sin mesura su
compostura
naufragó valles y sus caricias
su bandera fue de su vena acequia
molinillos fugaces sus pestañas
de él se enamoraban
las hadas
de ella la primavera entera
con cabellos del rayo de Sol nacidos
ojos de tierra sin lugar era bella
clamaba su voz la cima de la montaña
descendió abismos
para anclar su esencia en la belleza
que late y envuelve su huella
conquistada en miel
su ambrosía
gemía la caricia
para brotar altares de hueso
y murciélagos de sangre
lloraba piedras en sabiduría prendidas
la bondad alzaba en servicial entrega
su fuerza era de su amor hoguera
él lloraba flores
para ella su amada
su verbo a veces tornaba carmín
en pétalos de
silvestres rosas desangradas
su voz germinaba la tierra a su paso
el amor a la tierra no le detuvo
ni sostuvo en fracaso,
encontró con ella el amor
que le fue negado llorando espinas
y si sus abrojos nacieron no fue
más que para rajar
el viento
difuminando el tiempo en estaca
de eternidad con fuente y manantial
anclado gozo en armonía
bailando de la mano y naciendo del alba
jamás capturada
pupila enfrentada
que mecía
que gritaba.
El Castellano y Leannán-Sídhe
Quimera
quieta:
Umbrío, tibio,
al resguardo de voz habitada
serena, llena de luz
en este linde
donde corta mi sendero
y florece mi sombrero
al viento
ojos llenos de paz,
sendero atravesado
en árboles de sosiego
encontrados
en hálito congelado,
lumbre quieta se dibuja,
espino amarillo que clavas al guiño,
calor de mi calor,
cauce de mi sangre displicente
desde la montaña al valle
luce mi traje
para encontrarte
vestida de Sol y caléndula,
resplandor dorado
al trasluz de tu amor,
granate mi sed de tu cuello
al destape
mi río de calma y
arrojo
en réquiem por la
rajada tierra
en albor de la centella
colmando su belleza
donde mi carcoma quieta
mira y avanza
sintiéndose en armonía plena,
yo fumándome un cigarro
en la piedra de tu belleza,
quién te alzara voz
entre los campos en flor,
fuego de tu fuego sin mas razón,
ciprés que clama
protección
para sus muertos que vela
tejo morador de siglos y cobijo,
ababol de versos de piel y abrojos,
desde la verde espiga
a la mora sin espina
y su zarza esquiva
hoy te veo como eres
y perdona
me apasiona
ser guerrero de nuestra luz
donde avanza mi quimera
y mi pasión poseerte entera.
El Castellano y Leannán-Sídhe
Tierra en el viento:
Quieto silencio
investido
doblado en el filo de la hoja
ese umbral que corta mi calma
avanza en un sentido
rápido, veloz el
resguardo de tu
amada voz
encontrada cercana
donde estática enhebra la silente parca
fluye de un confín a otro confín
yendo mi barca atravesando el brillo
al compás del sí bemol mi traslúcido pío
y su suplicio en la carcoma
que recorre mi horizonte
infinito pintado en el borde de la ola
en la espiral de la araña y su tela
la flor de difunto abre su luz
al resplandor del cielo
que cae emplomado
Se corta mi alma para aullar
en la centella
quemándose en su
hoguera
hoy el viento lleva nuestro nombre
mi árbol será sentido
en cada flor de niebla
la bruma su color gris dejará
en este jardín de mundo viví,
para sembrar mi aliento
que cayó como tierra en el viento.
El Castellano y Leannán-Sídhe
Silbido
de la centella:
Claman verdades
de la tierra
por nacer y resurgir
el eterno ciclo de la vida, muerte
y resurrección de la simiente al albor
de sangre sin condición
yo soy por siempre
Así como dura
sonrisa y guiño
al azar de la existencia
efímera esencia
apellido y nombre que nada representa
como resplandor de la centella
cargo el silencio y el infinito de mi verbo
resopló en la montaña sin nombre
de mi tierra que jamás tuvo dueño
latido sin final
agua de manantial
va girando mi vida por enraizar
yo soy siempre
el eterno comienzo sin final
aullido del viento
hoguera crepitando la tierra del volcán
Río que acaba y
resurge del mar
ese soy yo por despertar.
Resurgir:
Hoy las fuentes
bullen
los ríos desbordan
las vidas dejan sus grises
de invierno y sonríen
al alba de la lluvia
que toda vida mece
sal al jardín ayer sembré mis ojos
esperando que la tierra fuese sangre
las raíces mi boca
y la planta mi cuerpo
para con longevidad imperial
llegado el momento
decir de este jardín yo no he muerto.
El Castellano y Leannán-Sídhe
Brotado:

Númenes asocia y respeta;
con silencio espectral, la muerte,
en blancos
corceles,
de huesos bellos,
hados dan brillo a tu belleza,
que perjura, rinde, y somete
lluvia entre
maternas cenizas.
Brota el testigo del falso juramento;
se baña en fuente, de leves ninfas,
prisioneros hace el hechizo
que metamorfosea
la callada noche,
que orna el cielo
de fantasmal rigor.
Signos que ríen feroces,
a la sangrante piedra del destino
que hondamente
negrea,
sopor entre las
voces.
Jóvenes siervos son.
Lares propicios a dioses.
O saepe mecum...
Aguza mis saetas, incansable,
entre espasmos,
relámpagos,
un destino
atronador.
No limaré salvo mis huesos,
testimonio mudo, del mineral de azabache,
entre calderos de
estrella y estelas breves;
por gemas de verde jaspe.
Grosfo me guardará el latido,
este caballero proceloso,
ahuyenta, las zozobras,
en lentitud de los días,
combato, gallardamente aguerrido,
altivos rostros, sucio suelo, tocan.
Fuga sin escudo,
sacrificio del torbellino,
junto a mi laurel reposo
con mi diablo de
flores converso,
de un tiempo que
servil ya no yagaba.
Förüq el castellano
Primavera
tu hoguera:
marzo
09, 2021
I
Tu
solo espíritu
de
alto cielo,
preside
mi honrosa vida.
Feraz
raíz insobornable
como
dicha falaz incuestionable
devienes
primavera.
En
joviales muslos
y
lozanas alegrías.
Levísima,
poderosa, atónita,
en
alas mi Golondrina.
Alzas
que me sublevas
a
beber de tu fuente inarrable.
Rayo
celeste, vital,
frente
la tierra, todo cánticos.
Crear
tu azul gloria,
es
soñarla, como sueña la orugüilla
volar
en alas montadas.
Azul,
verde, amarilla tu sonrisa,
seno
turgente mío erizado
donde
te guardo.
II
Me
palpitas de rubor
a
espada rompiendo,
esquelas
y señales, sin esquemas
avanzo
este humo de bolígrafo.
Mi
árbol en piel saturas,
lentamente,
como llueve sobre
noche
de suelo mojado.
Cargado
voy en verde savia,
pujante
de tu hálito
fugaz,
repentino, ingobernable,
como
luz derretida,
y
agua batiente.
Como
piedra o calor esponjado.
Permite
te escriba,
vomo
se habla a la muerte,
para
enamorarla.
III
Suspirante
desliz estrellado,
aristas
como filos un rubor
franqueza,
de honorable sabor.
Embeberte,
es de liminal
vértigo
de espadas.
Atrevida,
de hermosa, sensible azada,
sacas
mis penas y alegría se erige,
de
este tu muchacho desnudo,
que
jura te amó
un
día en penumbra
para
así, por fín,
no
perderte nunca.
Arena
vívida de vergüenza
ausente,
melodioso tu amor.
No
aplaco, le custodio,
como
mi vara de nardo
en
lecho marino.
Förüq
castellano Miguel Esteban
Memorias
frías:
Usurpar
vestal en llamas,
clarividente
hechizo,
usufructo
de solas corrientes,
como
vertical latido
auge
de todo lo que elucubró
llegar
a ser más que desliz pasajero, temporal.
Como
signo arcano,
revoloteando
que ungido,
vestía
pliegues y orillas,
de
nácar y estela atemporal,
como
higo del demonio
y
mezcalito.
Era
solo desquicia labrada
de
un placer atónito,
en
aras de trinchera,
y
remembranzas todo lo que te quiero Musa.
Con
topo, invención,
u
fulgente espía.
Era
solo gritar,
te
necesito más que en tinta
y
hojas papel infausto.
No
creo sobrevivir al ocaso de mi error,
o
quedar relegado a cruel olvido.
No
se puede nadar en ojo remolino,
aún
sea espira de vértice
y
entraña desangelada.
Este
remolino fluvial
que
me absorbe y navega mis venas,
Oh
mi turquesa,
en
crisálida, de cristalina esencia,
planeo
la noche,
vestida
cual azur hermoso,
reincido,
no deseo ser clavo sin martillo
en
tu destino,
ni
espina sin rosa malva,
como
rosa sin cruz acaso es logia,
acequia
sin agua ni arada tierra,
es
el verso sin destino,
destinataria
eres,
por
ser armada mi soledad,
Como
densas calzas un cruel devenir,
en
grilletes condición
impuesta
por sistema,
sabiendo
quién soy,
simple
y llano un hombre de bien,
que
bailen su mentira médica,
diagnosticada
por cinco días de insomnio,
que
libre no es quien pide ayuda asustado,
le
condenan vida entera,
a su
negocio de remedios.
Förüq
castellano Miguel Esteban
Rauda
estela:
Surco
de noche
ya
se retira
sonando
el día
y
sus rosas heladas
de
invierno,
iris
matutino
clamado
en
este fiel olivo,
surca
mi sangre
entre
verticales filos,
mi
gris vencido del alba
serena,
más desnuda
que
la transparencia
que
el azul afila.
Se
clava este verde
militar
de ciprés
como
cuchillo enervado,
y su
canto
en
estos sigilos de chopo,
cargo
mi revolver
naciente
del verso
por
un sol de plumas
cae
fusilado el aliento,
algo
que clavar
al
firmamento
héroe
del norte
de
mi silencio.
Fantasmas
del
imperio perdido
su
bandera del tiempo
dormido.
Fúlgidos
nervios
cabalgan
los acres
de
esta trinchera
donde
mantengo alerta.
Jauría
de sienes hendidas,
con
fauces somnolientas
quise
ser siempre
con
esta mente,
profundicé
el idioma
de
la flor,
hablé
con la tierra,
aún
guarda mis abrojos
sembrados.
Entre
brotes verdes,
impacientados,
aguardan
el bravo
crepitar
de la tormenta,
y
sus besos azules.
Ahonda
esta vida
silos
del demonio,
simientes
oscuras
de
malas yerbas.
En
este campo yermo
crece
mi ilusión
que
no me siembren
el
dolor,
seré
como la flor
soñaré
con las piedras,
reiré
con abejas,
jugaré
con el viento
como
la vida grita.
Ahora
que la mañana
consume
los suspiros
ahogados,
ahora
que el cielo
luce
sus corceles dorados.
Es
por esta pizarra
que
me habla el río
me
habla qué más
que
ser agua.
Deslices
anudados
entre
corajes florecientes.
II
Voluble
cielo
cuidó
tu rauda ala clara,
próvido
planeta
de
florido consuelo,
por
su sol fúlgido lucido.
semejanza
quiere contigo
corona
el día por aspilleras suaves
las
glorias que descifra tu nombre,
sublime
en altura por quier
anublen
desventura
por
mesura,
encumbrarse
la ya satisfecha
estela
endógena no osaba,
realizada
dispuesta
en
manos y cruz de Apolo.
Amante
lebrel
de
sentenciar causa y retiro.
Aragua
tribute el franco templo,
inimaginado,
con
peñascos y mi arroyito,
alevoso
corredor
robusta
bizarría
entre
furor de tus solos labios,
felonía
de caverna umbría,
retiemblo
atónito
sorteando
fieras,
amansando
mustia frente,
sacro
fuego tu esplendor
contigua.
Entre
tus cauces férreos amada,
quebraste
tu saliva y mi lira,
¡Oh
musa, tu encanto
no
me retires,
Batida
mi hada,
pastorcica
de Castilla,
invencible
de esta dicha.
III
¿Acaso
dormiré la noche?
Se
callarán los susurros nocturnos,
el
blanco cielo ya no acostará plomizo,
su
letargo de otoño aguarda,
taimada
mía no marchites
mis
leves hojas;
No
todavía.
Ampara
mi dorada yedra
escucha
sus notas de savia verde,
abre
y abrirán rizos
en
acristaladas fuentes.
Allí
el clarín entone
enamorando
a la dama del lago,
serpeo
mi suerte cuando me dictó verte,
común
lache yo perezco
en
brazos de mi lejanía nunca hallada,
a ti
entrego mi labriego,
inquieto,
escita de su linde quieto,
aplaca
mi bajel de ala irascible,
relampaguea
incesante
alta
como la luz etérea,
perenne
que yo estaré atento
para
osar y no desprenderme;
perjura,
retrocede, y avanza
alzándote
por falaces bocas,
que
desaconsejaron
y
creíste amigos,
no
poseo yo almendro
de
almendras de oro,
pero
todo se dará,
sin
caer en el vulgo,
mi
sed al menos procuro,
es
la sangre cándida,
arremete,
marca su cántaro rodado,
blando,
una solitud escarchada,
a la
que se desea tras todo estío,
lisonjero
de tórridas llamas
secuaces
del terreno.
Hoguera
me tiendes la llama
sin
rendir tu escuadra,
preso
tiembla el morir noble.
Peinadas
parras de la sombra,
tupida
vida que acicalan
acariciando
al rey Sol.
El
Castellano
Catarsis:
marzo
05, 2021
Verdad
quién
te encontrase,
tu
idea eterna perdida
mi
vía para cerrar los ojos
ausencia
que revive la voz
iridiscente
abismo de color
perder
conocimiento
introspección
del vacío
perpetuo
de locura
ausencia
llamada dicha
gozo
del millón de caras
invenciones
deseos
inspiración
del rayo de Sol
sueños
en la realidad incendiada
seguridad
tejida
a
través del cielo
sueños
del alma
donde
cada sangre
grita
su libertad
yo
no estoy hablando
ni
tú escuchando
puedo
verte sin mirar
escucharte
gritar
mi
momento llegó
las
promesas derritieron
quedó
el sentir añil
de
quien fui
sigo
el final de los días del hombre
despierto
para caminar al Sol
cargo
en la espalda
mis
pasados pensamientos perdidos
asedios
de mente
blindados
de quien quise ser
desierto
embalse de recuerdos ahogados
sangrando
el ruido del destino incierto
quedó
ser yo mismo
el
caos en esencia de sí mismo.
II
Orfanato
de inspiración:
Recuerdos
que llaman a un presente,
de
zarzas de tu piel
con
las que pincharse y enamorarse,
de
besos en la espina del demonio
y
nubes de calma dulce de ángel
sángrame
las palabras bonitas
viento
del sentimiento áspero florecido,
tersa
de seda camino tu camino
despertando
en tu templo de azúcar,
cabalgando
tu incesante ilusión bebida,
hoy
me encuentro clavo a clavo
con
mi sueño que sembré en tu lengua,
escalo
tus montañas
esperando
encontrar el tesoro que arde,
que
late en tu bosque de corazón,
escucho
las voces de mi mundo torcido,
te
encuentro las alas,
te
alimento las mariposas,
hoy
te quiebro el silencio
en
el blanco cuarzo de esta distancia
que
sintoniza que llora flores de niebla y humedad,
me
crecen las cuerdas,
mis
pozos se llenaron con tu saliva,
aquel
invierno que te tuve en mis brazos,
esperanzas
nos llaman a sembrar el nuevo año,
deshacer
los siglos que nos juntaron,
quiero
encadenar a la dificultad
en
los grilletes del olvido,
hacer
luz en cada oscuridad que tienta nuestra llama,
quiero
desangrar estas rosas de sangre
y
escribir el te amo a sangre y fuego,
acariciar
tu pelo sentirlo entre mis dedos,
reinar
tus pájaros y suspiros,
prender
fuego a tu reino con mi cuerpo,
tenerte
un poema en cada rama de viento,
tanto
quisiera vida que solo te quiero a ti,
mi
dulce sinfonía,
mi
flor de cada caricia,
rocío
de tu alma proscrita
lágrima
que camina
en
cada tambor de mi tierra
en
cada arteria de mi voz que te encuentra,
mato
el dolor con mi palabra de corazón
esta
noche te canta mi pasión,
flor
con flor semilla de tu amor,
agua
de tu boca para vivir
quiero
ser araña que te araña
esta
noche invernada,
despertar
nuestro sueño que reines luna mi cielo,
quiero
beber de tu cuello,
derretirme
en tus ojos de hielo,
mandar
al cuerno todo intruso de nuestro desvelo,
abrigarte
la noche fría
ser
tu sol cada día,
renacer
en cada semilla perdida
que
nos brotó el aliento
en
dos almas unidas en la eternidad del beso.
El
Castellano y Leannán-Sidhe
Estameña
flor:
marzo
02, 2021
Silbido de la sangre:
Claman
verdades de la tierra
por
nacer y resurgir
la
quietud estameña,
sobre
la misma tierra
el
eterno ciclo de la vida,
como
traje de la mujer soñada,
muerte
en memoria hilando recuerdo vano.
Resurrección
como caminillo de hormigas
por
la soberbia de la simiente al albor
de
sangre sin condición.
Yo
soy por siempre
miel
de infortunio desaconsejado.
Así
como dura sonrisa y guiño besado.
Al
azar de la existencia
efímera
esencia del crepúsculo más sonrojado;
apellido
y nombre que nada representa
como
resplandor de la centella
vil
chisporroteo sin sonar,
cargo
el silencio y el infinito de mi verbo
a
lomo de frialdad en escama
resopló
en la montaña sin nombre
latido
de mi húmeda lombriz azulada,
de
mi tierra que jamás tuvo dueño
latido
sin final
agua
de manantial núbil destelleo,
va
girando mi vida por enraizar
yo
soy siempre
sendero
de sierpecilla inútil,
con
el manto de su desnudez violenta.
El
eterno comienzo sin final
aullido
del viento, arena en una gota de lluvia,
hoguera
crepitando la tierra del volcán.
Río
que acaba y resurge del mar,
ese
soy yo siempre por despertar.
El
Castellano y Leannán-Sídhe
14-1-2019
Resurgir:
Hoy
las fuentes bullen
los
ríos desbordan
las
vidas dejan sus grises
de
invierno y sonríen
al
alba de la lluvia
que
toda vida mece
sal
al jardín ayer sembré mis ojos
esperando
que la tierra fuese sangre
las
raíces mi boca
y la
planta mi cuerpo
para
con longevidad imperial
llegado
el momento
decir
de este jardín yo no he muerto.
El
Castellano y Leannán-Sídhe 14-1-2016
II
Sangre
y muerte aplaco regio,
duramente
como astro viril,
como
amor estameño que canta a su veta amada,
en
sístole de barretero,
abriendo
surco nuevo en piquete,
trágica
que ella así vino,
flor
de metal desde el suelo,
amparo
en destino reguero pulcro,
todo
reguero que trueca su suerte;
por
muertes de estaño fino,
enamorada
dinamita que surca lecho,
un
son que grita un baño de raudo fuego,
sin
piedad de obrero,
ni
réquiem apiadado por la tierra,
un
raso enlutado de oscura piedra nacido,
concavidad
de caseta y vals minero,
como
sinfonía nocturna que abre yacimiento,
regreso
y no entristeces,
estameña
vida en cobre cubierta,
santa
presencia
de
altas colmenas,
y
simientes que el tiempo avelan,
fontana
tú, serena,
viniste
al mundo
en
la fundición de la primera Armonía,
sombra
tú de planeta sin espejos,
turbiedad
que no arrostra diamantes,
opacidad
serena,
sola,
sola,
como
sola nace nueva tierra,
gris
fantasma
que
velas tu brillo maleable,
rutilas
cenizas metálicas
de
todos los ayeres en cuerpo metálico, tangible,
sigiloso
sembrado, tu vanal estallido,
a
sacar de ti mina y provecho,
raíces
pétreas,
tu
sino de planta de humo,
copia
sin espejo,
ni
sombra acaso tu reflejo,
perpetua
osadía
sembrada
por el Cosmos.
El
Castellano

Gloria
oscura en auge:




Elevado trigal de mi oscuridad,
amapolas
desangradas, río de sangre
por
llegar,
de
este confín
al
inframundo.
Del
pozo de Airón
va
este celta carpetano,
Sigfrido
en Alemania
nombrado.
Escudero
del dragón Cuelebre.
Araña
tejida en el ojo del lugar,
el
cuerpo ama el frío caido,
deslumbrado,
yerto de la pupila
con
su telaraña montada,
en
su palabra,
en
cicatriz silente, doliente,
abrasada
cual fuego leña abrasa.
Avanza
mi trino comulgado,
vivo
por la ley
de
mi corazón invernado,
del
suplicio,
al
suspicaz verbo
por
visualizar,
para
su estampa domar,
en
el cerro del lugar.
Por
el templo de mi congelado habitar
gloria,
de
este mundo cruel
jamás
caigo destruido,
parco
dulce tormento,
que
mece de vuelta
al
inicio del sentimiento,
jamás
dicta su única verdad,
Luz
es Luz
Madre
de Oscuridad,
comienzo
de todo.
Voy
con mi caballo a cuestas,
turbado
esquivo nacido,
cual
linde deseado perdido.
Quiero
encontrarte,
conocerte,
tornada
quien tú eres,
en
efecto y beldad,
amarte.
Ya
te amo en verdad,
lleve
donde me llevase el cante,
el
umbrío, tibio,
parco
hálito,
allá
donde mi latido no cupiese,
te
llevo en mi huerto
mi flor
oscura,
en
este invierno que el Sol
de
amarillo la vida ungiese,
y la
tierra en encina y esparto blandiese.
Gloria,
puedo
empezar
sólo
basta dibujar,
detrás
de mis ojos
mi
amada está,
llamada
poesía a su entraña
de
Gloria oscura,
vivaraz
entraña retuerta.
Musa-araña
dicte lo que es de ella.
El
Castellano
Subrepticia:
Ese
mi único secreto,
revelado
entre celdas de leche
y
rosas de sanatorio.
Su
encuentro en estadía de larva,
o
alma anclada en forma de éter,
forma
concisa,
fuego
en lágrimas mi sangre,
a
dulce mordisco
te
di de beber de mi índice.
Hoy,
perfección intangible, onírica
del
mundo propio del sueño,
belleza
lejos de mundo conocido.
Fuente
los cielos, candor de dragones,
rizados
en todos los colores,
nube
de evolución, granate profundo de ojos,
partida
de sed sanguínea,
Ser
perfecto, cómo llamarte,
que
al volar, te dije
vuelve
cuando quieras,
no
voy a intentar capturarte.
Förüq
castellano
II
Espiral
de reposo:
Soliviando,
viene bregando,
un
azar tangible epicúreo,
adoctrinado
al hervor de la verde cepa.
Raíces
al templo del mañana,
vistas
a lo que nunca dio causa
y
siempre estuvo y está.
Inmiscuido
como ascua besa
su
final de ceniza.
Empíreo,
cromado sentimiento
de
conciencia filosa.
Quizá
algún día vuelvas,
Subrepticia
hermosa,
quizá
más crecida
tras
alimentarte de los cielos,
y su
bruma del gris encorajinado
y su
zinc y su plomo.
Puedes
escuchar los sones.
Se
afila el clamor
entre
trompetas
de
todos los ángeles.
Förüq
castellano
III
Atisbo
de nácar:
Noche
de colores enervados
de
rienda alzada como vetusta estela
coloreada
por oscuridad sempiterna
que
todo atisbo envuelve.
Es
el son sanguíneo del sigilo
alzo,
que dirijo sus resplandores
consecutivos,
es un latido de tierra,
repicar
de los fusiles,
y
sus hocicos al horizonte cantando
un
inmiscuir de la brea
y su
pólvora encendida.
El
dormitar de faroles
y su
réplica de luz intransigente
vuelve
al pozo sin poso,
es
mi sola alegría descorchada,
entre
la caricia de mi guardia.
Mi
cielo en repiqueteo de colores
que
difuminan la densa oscuridad
de
la noche.
Förüq
castellano
Sigilo
de solitud:
Por
el tercer orden de las cosas,
avanzo
mi solitud extensa
el
infierno de la araña custodia,
el
destello nacido de la tiniebla
susurro
en eco de cicutas sangrantes
es
el estambre de la flor llamada muerte,
un
sueño eternal
en
las lindes del descampado
que
atraviesan las almas
al
transmigrar,
eterno
hálito inmemorial,
un
telar entre escarchas azules,
y
vides de lúgubre ambrosía
cantada
por Dante,
y el
grajo negro de Apolo,
surca
los párpados yertos,
descubramos
hálitos flamígeros
en
sinfonía yerma de corazones espinados,
y
zarzas en umbral sigiloso.
Puertas
al reino de los condenados,
suenan
los sones, suenan los clamores
de
brea y tinta exaltados,
era
una noche lúgubre,
las
pestañas no bailaban en los ojos fríos.
Era
una neblina cegadora
que
abría un fuego tras la oscuridad,
unos
ángeles blindados
tras
la puerta helada un enero,
unidades
de la creación,
vida
hermosa,
sueño
hermoso
reflecta
maravilla,
mundo
negro en el que me encontré.
Hijos
de la tormenta en la noche oscura,
a ti
noche oscura canto.
A ti
noche oscura te escribo.
¿Por
qué no me das el sueño que tanto ansío?
Paso
noches enteras de insomnio escribiendo poemas hasta
enloquecer,
llevo ya cinco días sin dormir y veo que se van
mermando
mis facultades mentales y escribo frases sin sentido,
garabatos
en hojas de papel.
Me
asomo a la ventana y contemplo las sombras de la noche como fantasmas,
deambulando
sin rumbo.
Mientras
apuro la botella esperando matar esos fantasmas de
mi
cabeza que suenan como delirios con sus voces.
Me
estoy volviendo loco.
Solo
veo sombras y figuras que se dibujan en tu oscuridad como
demonios.
Sólo
los gatos y lechuzas salen a cazar como los murciélagos.
A ti
noche lúgubre y oscura te escribo que bajo tu protección de tu oscuridad
ven
salir los ladrones y asesinos a hacer sus acometidos
de
muerte y delito de acero y sangre.
A ti
noche lúgubre y oscura te escribo.
Tú
que no entiendes de genocidios ni de muerte ni de fosas
comunes
selladas con cal y tierra ni de fusilamientos.
Tú
solo ciegas la luz del sol y solo el fuego y los fusiles iluminan
tu
oscuridad.
EL
CASTELLANO
Soliviando,
viene bregando,
un
azar tangible epicúreo,
adoctrinado
al hervor de la verde cepa.
Raíces
al templo del mañana,
vistas
a lo que nunca dio causa
y
siempre estuvo y está.
Inmiscuido
como ascua besa
su
final de ceniza.
Empíreo,
cromado sentimiento
de
conciencia filosa.
Quizá
algún día vuelvas,
Subrepticia
hermosa,
quizá
más crecida
tras
alimentarte de los cielos,
y su
bruma del gris encorajinado
y su
zinc y su plomo.
Puedes
escuchar los sones.
Se
afila el clamor
entre
trompetas
de
todos los ángeles.
Förüq
castellano
Preludio
de la certera posesión:
Mi
alma anclada en gozo,
de
que tú seas su ilusión verdadera,
quimera
de piel y amable entrega,
soy
tuyo hasta el tiempo
que
me verá desvanecer a tu lado
naufragando
mi barco,
hoy
te visto de amaranto,
perfumada
de rosa esquiva tu mirada,
para
encender mi candil y su verso,
a ti
estoy sujeto como el inicio del tiempo,
que
jamás me verá desvanecer de tu puerto,
hoy
avanzas mi canto,
para
pintar de tu color su verso,
que
ya no se retuerce ni retorcerá
muerto
el beso,
queda
servirte mi flor de hueso,
despierto
despierto
mi reino vuelto el nuestro,
resumiendo
el latido por ti confeso,
para
resplandecer,
y
que viva siempre nuestra luciérnaga de amor,
iluminando
el abismo y su garra,
para
ser yo quien te ama
mi
Leana.
Quien
te vistió el cielo
de
todas las flores mi amada.
El
Castellano y Leannán-Sídhe
Yo
soy siempre:
Todo
queda bajo el esfumino de mi grillo,
colgando
pensamientos en tejados,
al
compás de una cigarra,
piel
con piel flor con flor
elevado
resquicio de tu amor,
sueños
atrás volaba mi alma ingrata,
nervios
posibles y su cama,
sí
soy yo sí eres tú,
qué
pasa ahora,
instante
de cerrar mis ojos,
por
comenzar la historia de mi vida,
y
sus siglos de dura existencia carcomida
al
disparo de la ilusión y su mentira
donde
los demonios llaman y me quieren,
deslizada
la tela de araña
mi
vida es lo que me queda,
soy
Dios de mí mismo ahora,
el
demonio me cuelga la espera
mitad
luz mitad sombra es mi ahora,
mantenme
lejos del nunca,
yo
soy por siempre,
ojos
renegados de este humor vivo,
gatos
maullando a la luna en el tejado,
imposibles
galanes,
cuando
yo me caso con lobaluna de antaño,
animal
feroz corre por mis carnes,
solitario
ángel armado para el enemigo,
este
es mi sino,
tejos
crepitando su savia en albor
asidos
a su quietud imperfecta
que
el tiempo no determina final,
vida
trenzada en albor siniestro mi ida
soy weche,
soy fuerza, por y para siempre,
el
verso me teje,
tinta
mi sangre, pluma mi garra,
por
acampar la estrella y su cama
hoy
por qué no mantenme fuera de la mentira del fin del universo,
porque
yo soy mi universo particular,
humor
desdoblado asesino del tiempo,
mi
mano acabando con el aliento imperfecto,
soy
el imán de hombre que te atrae a mí de nuevo,
soy
la ecuación perfecta que asesina tu velo,
toda
mi realidad se construye de mi mano,
para
acabar elevando al tercer cielo y noveno abismo mi canto
entonado
en cal y arena como caracola de mar serena,
es
tiempo hoy de morir por las ilusiones fugaces prometidas
y su
tela aterciopelada, vestida de nácar,
hoy
es finl de mi espera,
es
el comienzo de mi poder,
mírame
estoy rasguñando mi piel a placer,
está
quedando solo mi sangre vestida de hiel,
hoy
como ayer a tu lado estaré para asesinar la quietud
y su
asolada desilusión,
hoy
por ti mañana será nuestro eterno comienzo,
para
extender nuestras alas al cielo,
todo
comienzo exhala su final de su mano izquierda,
elevado
amor que me cae por el párpado,
y en
mi vena que aguardo para estallar amor al viento
este
amor que por ti siento.
tornada
mi sangre la verdad de mi aliento,
en
difusión magnánima del sentimiento preso,
muerta
mi araña
mi
corazón es lo que queda.
El
Castellano

FULGENTE
FUENTE:
Te
busqué detrás de la estrella
más
brillante del azul eterno,
En
el suspiro de amor
que
corre y descansa.
entre
la inmensidad
de
un parpadeo.
Entre
la obscuridad que alcanzó
a
ver la belleza que te envuelve,
adentrándome
dentro
para
reposar siendo
una
sombra más,
y te
encontré en mi sueño
más
cálido, en el cielo encerrado
que
liberé, en la noche
que
la luna baña tu cuerpo,
y en
la noche que mi amor
corrió
por tu cuerpo,
y te
amé aunque fuese un día
en
la penumbra
para
así no olvidarte nunca.
Manantial
fulgente de inspiración
es
tu mirada tierna sin compasión.
matices
de esmeraldas tu
pupila
enfrentada con mi pupila.
La
golondrinera el aroma de tu piel
frágil
y esquiva,
con
sus cipreses y tejos
el
color de tus cabellos,
con
sus amapolas amarillas la actualidad
de
tu color de pelo Lhiannan Shee.
que
corre, que escapa y vuelve
el
cosquilleo,
tu
boca con mi boca bebiendo
del
mismo agua y manantial del deseo.
tu piel con mi piel avanzando
el fuego del sentimiento.
PRECIPITACIÓN DE MIS OJOS:


Ojos
trazados para todo lo que tú ves
negados
a mirar, del laberinto ausentes
prohibidos,
coartados de la mirada detrás suya
no
soy yo, no eres tú
después
del hecho despierto
perpendicular
a todo rostro que amanece
y
arrasa mi ser en estupor
en
silencios por conquistar de perdidas mentes
incapaces
de reconocerse, de adaptar su momento
y
residencia mental a lo perfecto brillando cobijado
qué
paso con lo que soñé y el segundo cambió
aguardé
congelado en el seno de la luz y alma
sobre
todo, lo que vino, y vendrá,
hablo
con la piedra del mirar
no
hay rosas sin espinas,
ni
rosa sin cruz por florecer
en
todo ser humano,
como
la flor quiere la abeja
la
logia me quiere despierto
informe
forma de vivir siempre
conociendo
que ya estoy muerto
sin
sentido morir de nuevo
volver,
ilusiones, esperanzas,
pasado
de un mundo hecho
me
siento vivo respiro mi aliento
estoy
vivo muerto para la sociedad que jamás me verá
siguiendo
sus superficialidades que tienen de verdades
todo
cambio redención,
de
toda elegía del ser
fuerza
que me mantiene quemando mares
de
gentes asumidas en superficies planas
de
falsedades hipócritas de reconocerse
mundo
mío del acero, días para los días
de
la creencia de que puedo exprimir la perfección
que
mi cuerpo guarda
así
en inspiración no duerma ni esté cansado
seguro
en el arraso de la soledad
un
día tengo su medicina
para
volverlo sueño del acto plasmado y realizado
puedo
escapar por mis ojos
tráeme
tu mano te alcanzo una estrella
sonido
dirigido a mi
consecuencias
del grito sobrevivido
todas
las cosas que creo pasan ahora
y
pueden cambiar
bebiendo
paz y fumando destellos pensados
desde
que vine a vivir,
claro
me ves de existencia
amando
al Sol
dame
tiempo seré llama sufriéndote
por
tu típica existencia impulsiva de tus deseos
enormes
imperios me quieren inmersos
en
sus planas filosofías y creencias de sentidos inertes
escapo
con el sueño
soy
el sentido del sin miedo
calor
helado del cielo,
fulgentemente
ostentado
en
tu caricia del sin nombre rayo de sol
lágrima
de lluvia cae de nuevo
prende
el suelo en vida
bebiendo
todo lo que has sufrido sin sentido
forma
de los ángeles buscando la felicidad
de
los dioses que cobijamos dentro
ese
dentro es ausencia del tiempo inventado
planos
de existencia de lo más simple a lo más bello.
Te
acecho desde que vengo.
El
Castellano a 10-03-2015
Surco fantasmal:
Te
vi detrás de la estrella más brillante
del
azul nocturno eterno.
En
el suspiro de amor que corre y descansa
entre
la inmensidad de un parpadeo.
Entre
la oscuridad que alcanzó a ver
la
belleza que envuelve tus piernas.
Adentrándome
para reposar contigo,
siendo
una sombra más,
pero
especial para ti.
Te
encontré en mi sueño más cálido,
en
el cielo encerrado que liberé.
En
la noche que la luna baña tu cuerpo,
y en
la noche que mi amor corrió por tus senos.
Y te
amé, aunque fuese un día en la penumbra,
para
así, por fin, no olvidarte nunca.
Es
solo la vida en mis ojos donde un día
se
mide por las veces que te imagino a mi compañía.
y
una noche la vida de mi corazón sin sueños.
No
importa que no te tenga,
no
importa que no te vea, porque te siento,
y te
siento más allá de donde acaba el firmamento,
en
todo lo bello, en mi nostalgia y en mi recuerdo.
Donde
me di cuenta que el sentimiento descansa,
no
muere, como la flor sale en primavera.
No
importa que no te tenga.
Porque
después del invierno volverás a florecer,
te
ame y a mi pesar y a mi conciencia te liberé,
pero
con el saber que si vuelves será para quedarte.
Porque
te amo a pesar de tus humores y tus huidas
porque
a mí, no me engañas, yo soy para ti,
y
muero si no me cuidas. Porque te entregué mi corazón,
por
lo que somos y por lo que seremos, nos queremos.
No
vivo viendo tierra vivo para sembrar en ella,
y tu
amor prefiero sembrarlo a diario,
la
luna de guía marcando a tu presencia cada poema y cada letra.
El
castellano

El
observador:
A
esa flor que es flor en mitad de invierno,
parte
de raíz profunda guardando, enterrando lamentos,
de
nube densa emplomada,
en
floración perpetua
abriendo
a un ocaso desde el alba,
afán
superior en fresco oscuro, umbrío patio,
un
cielo tangible en vals terreno,
todo
llevado por una primavera ficticia,
en
profanado silencioso, vano vilano,
un
cruelo alzado,
la
pluma escurre sigilosa,
como
mariposa nocturna,
blanca
grisácea como agitar
de
un ala cansada,
mi
zorzal es único
y no
espera en precaución al milano señor.
Ninguna
rosa ha engañado
la
perfidia de suelo terreno,
trampa
esquiva del bermellón en pétalo
de
rosa humilde canina,
silvestres
aguas de gancho azul,
andar
mío amargo por su vereda enajenada,
corazón
de ceniza inmiscuido,
arriar
mi harapo de sentimiento,
no
tengo sombra,
ni
me hace falta,
acaso
fue bastante.
Rasgar
anhelos
y
vicisitudes atadas a ilusiones.
Una
flor descendió de los cielos castellanos,
fé
escurridiza,
sobriedad
bajo sol humilde de marzo,
desdén
altivo
como
hundir la esperanza en una parca sonrisa,
girón
de viento o paso definitivo,
temor
recio de observar a los dioses
tras
aparente muerte.
El
Castellano a 09-03-2019
SANGRE
BEBIDA, INVOCACIÓN:

Alto, solo quiero pasajera, tu tristeza,
sólo como costumbre cómoda,
busto
tuyo de cuello en columna,
invocación
de las hayas,
y tu
vientre,
calma
furtiva de Sol dormido,
viva
raíz para un Sol renacido,
raíz
nuestra entre tierras donde muslos habitan,
troncos
como soledades en hojas,
bailando
suspiros,
y
gemidos de un viento,
ya no
cobija el sentir gusanos,
solamente,
tus caracoles de labios,
como
hierba húmeda,
bajo
tus frondas y faldas,
de
nítido follaje.
Ojos
atisban ensoñados,
hacen
ríos y orillas
de
azules caléndulas.
Escarnio
de tus labios violetas,
numen
y montículo,
mi sed
de hoguera,
oh,
piedra solar,
de
muerte embebida,
dardo
amoroso,
mi
temblor de valles,
abriendo
tu vestigio abisal,
como
gruta insoslayable,
tu
cielo encerrado,
mentir
un reguero de números,
y
brindar con el enemigo,
ay, clamor
de herida estéril,
vive
como el río nace,
y
azulados brillos despuntan,
alba y
ocaso,
flores,
guijarros, gemas, y pétalos,
hojas
en llamas,
crepitan
que junto a mí existes.
Förüq
castellano Miguel Esteban a 2021
II
11-12-2023
Aposentado, en dulce ribazo
cargo mi infinito
esperando mi disparo argento
cargo mi verso,
su olvido en vena
es el blanco
sobre ella
la divina inexorable,
mujer de sigilos cual ecos,
de azur vestido
entre mieles
y un almíbar un recuerdo voraz
luceros claman entre la noche
una caricia entre labios
y gatos fugaces
entre tejados colindantes,
un zarpazo exclamé
silencio coagulaba ya mi paso,
desdén de pocos
o algunos semi-hombres,
somos los senderos la noche,
sus sombras vestigiosas
el punto y la coma
el destino me arde ahora.
III
Colgado de un cable de telégrafo,
danzaba el alarido despierto,
una hora afilada,
sobre calmo sigilo,
de redundancia abisal,
fase y etapa mi sueño despierto,
miré donde todo crecía,
me golpeó en la nariz
una desquicia incuestionable,
era hora de sembrar diablos de flores
y podar los hinojos solares;
quise traer algo peculiar
sobre mi hoja danzara la cábala,
y los símbolos iluminaran,
apetito de razón anquilosada,
una marcha al averno,
y Mundo de mamarrachos
sin ella no se pinta todo azabache,
traigo la antorcha mi Dana
mi Dama,
sobre un laurel
escribo laureado,
dentro el viento me trajo,
acabaré con el mundo de abrojos,
si la Parca
no te trae a mis ojos de nuevo,
habrán de perdonarme
miedos, y corajes valientes
que si vuelvo a nacer
a ella mi alma
le beso el amanecer.
Y a su gemido acaeceré.
Förüq y Leannán-Sídhe
Justo la Tierra,
mi trabajo,
una honra lustros no abarcan,
la jornada,
la travesía dentro mi tierra,
las respuestas ocultas
a herradores,
herrumbres,
y oradores,
mi batalla no acaba,
algo través la senda,
mi dama oculta entre la grama,
no hay comienzo sin final,
no hay destino sin rayo, relámpago,
caras del prisma,
ver, vencer y morir,
felicidad que carga
a mis espaldas
muros de falacias,
falsas ideosincrasias,
númenes como tormentos,
alistados
a servir gozo,
sin victoria
ni alas un amor tangible,
real, atónito,
inseparable,
incuestionable,
Señora Hada me cubres
estaca de imposible,
yodoformo cual injuria un mundo
sin beneficio no entiende,
el paraíso mi mente,
no hay celdas, ni barrotes de cal y sosiego,
la paz no se inventó de no hacer nada,
vine de las lumbres de abajo,
donde todo sonaba igual,
cerca mi constelación,
desnacer ocurriera,
mi lucero me atraviesa,
es hoy día su divina concepción yo soy,
oh Lvgvs,
Mercurio te vuelvo a sembrar mi Rito,
a la Vanguardia avanzo
día consumado,
resoplo agravios y señales,
navíos y huracanes,
es mi camino,
dispuesto
uno,
alienta en dos,
avanza y vence
el tridente.
Eres sangre fluyente.
El
castellano
TOMO II SIMIENTE SOLAR
SIMIENTE SOLAR

AUTOR:
MIGUEL ESTEBAN
MARTÍNEZ GARCÍA
LUGAR: Cabanillas del Campo GUADALAJARA España
CANTOS DE TIERRA
Cantos de
tierra:
I
Solitario bogo,
aterido soplo de la montaña,
pastor de tus astros,
torres de nidos de tu saliva,
perfilada tu sombra me acompasa,
mi sayal remiendo
entre sedas
de moreras de ensueño,
olvidos me trepan por enredaderas,
tarde en la tarde mi esperanza vive,
si soñase volaría a tu vera.
Sol este de oro
ciñe mi álamo negro
y su esmeralda araña,
cumbre te nombra
en la saeta mi oscura golondrina azabache,
traerte conmigo siempre
eternidad risueña, melosa
sangre de mis dioses.
Señora tú de silencios
y sepulcrales vértigos,
no amansa mi fosa
la dulce azada de metal soporífera,
carne y cuerpo
mi rigidez de pluma,
lírico trasnochar.
Claro cristal entre paisajes,
ceniza de recuerdo
es ella, recuerda,
aire desnudo fama de estrella
inviolada,
mi musa bella,
un azar flamígero
que no pido ni alumbro,
no espera
ni las aguas de tiempo inmenso,
jamás complacen.
ay día, rosario terco,
deja ya la gloria,
grandeza en amor
se llamó belleza,
lastimada mi carne desvelada.
Gusano soy
que hila su capullo,
tejiendo desde sentir interior,
mi vida en serenatas blancas
levantaré,
su fronda,
inabarcable vergel primoroso,
cuenta mi linaje
alas ignoradas de mi pecho.
no podrán tapar en vida
mi silencio que aflora.
El castellano
II
Terca mi sangre,
tiempo del frío río
inmenso, todo dado en espinas
su rivera,
por ciega neblina bajo
con tabaco precoz,
pienso,
todo he soñado
para el letal lecho del olvido.
Mi temor sorprendido
alega que no existe;
vida o belleza,
ala o metal cansado,
gloria de grandeza, ¿Dónde?
mi tabaco de neblina
ahonda, penetra y surca
la esmaltada silueta de tu figura,
por mi caricia ruda
y el agua afligida,
admirarte yo cual fugaz garuma,
anisado vive el cielo,
nuestra blanca estrella
mineral candente
refulge su luz desnuda,
por vespertino son
de todo lo que tiembla
como abanico de mi pluma.
El castellano
III
El principio estaba en la colina.
Un hecho,
claridad de brea encendida,
o, transparencia de pez de cristal.
Timón enfurecido
que tormenta iracunda tizna,
cuervo en el alma
mi ser alzo, prendo,
mi idea luce
cual hollín de azabache tuviera,
gragea mi voz un crascitar
de mi señor Baco,
persona de garabato nombro a sombra latiente,
acaso opacidad de materia cuidase,
sacrificador mi tiento.
Soneteada su parda sepultura.
falte mi ley, sonará la albilla.
Diablo aguador mi buen luciente;
cordobán, recuerdo de soleta,
no me faltará maceta,
parnaso que le cae asaetado,
cisnes negros,
de apolo,
cuidados como vellón descendía su grajo.
Musario monte yo he sembrado.
yo, pensamiento y porfía guardo,
me los retiemble
el sol lucido,
ninguno estribe
mi mesura,
señora, valerme quiera,
ni peligroso
el tiempo bárbaro se me pareciera.
Förüq
IV
Insondable, la luz
de tu impalpable seña,
guiño áureo al latido,
insubordinado, labrado
en madero de este hierro,
ya dejó de ser infamia tornasola
en ascua de piel borrosa.
Ensueño alado te alzo
mi musa en estridencia recta,
develada, reveladora senda
dictas que afliges voluptuosa
cuan cerilla arrostra mi alma,
rebulle tu sueño alado
de golondrina azabache,
no perturba mi paso
tu luminoso azar encorajinado,
en sones del capataz del brillo primero.
Arde no se colma mi vaso,
al cantoral
fraguo férreo lazo,
indivisible alianza, comunión
de ambos argentos astros,
como entrelazan alba y ocaso,
pura seda mi correr
de atleta precipitado,
arrostró
mi piedra espectral,
tu brisa ya nunca más fría.
alumbró mi sien
el fractal de frágil leño.
Y desveló que todo es y fue
más que un sueño.
enmudecida siembra tu garganta
lamo la tierra boca a tramo,
tu raíz salvaje me toca,
como verde planta a tu corazón invoca,
silvestre y musical nuestra rosa azul canta,
henchido de tu voz voy
mi doncella escarlata.
El castellano
V
Oración a la misa del alba,
revuela una golondrina,
esquiva los ramajes
amenizados del fresno,
abre monótona brisa
una caricia de tierra
por el misario cerro,
carrascas afilan allí
sus flores de piedra
para dar sus bellotas,
ya escondida la luna de seda,
aumenta un zorzal su trino,
sube entre rayos de sol
la espuma de un desnudo álamo,
a su raíz un precoz mamón
sonríe al iris de nueva luz,
un grillo chirría su nota
en melancolía por nuevo cierzo,
la encina secular
no pierde atisbo de rigor
en follaje,
como nervudo verde
que no llora,
la retama grita al esparto
que su amarillo impera,
plegaria entre verdades del monte
un nuevo esplendor
canta la paz sepulcral del campo,
como luminaria entre río reverdecido
en tapiz de terruño arado,
aria dolida en arrebol
de sollozo verde,
lento abre su retoño la tierra.
Entre vid de nueva espera.
El castellano
VI
Quiero mantener
mi suerte segura,
como hondas imágenes
en frío lacustre.
Agua de labriego sordo.
eco en árbol de sigiloso azar.
Hombre al menos
en terrazgo seguro
al pie de bandoneón,
clavando cigarra
a su escarcha afligida,
manos trabajen
la melodía
a tu voz morena.
primor en viento
de mi sepulcral prestancia,
tierra o ceniza
eternal mármol turbado
de vida atada a tu vida
y perseverante esencia.
árbol de luz y acento,
revuelo a tu son
el mundo no trasplante.
Dulces sueños
sones flamígeros te aguarden
en su seno.
suelo en miel
de nota obscura,
guerra, oh gran momento,
rizar mis ascuas al viento,
hoja que tu filial enmarca,
verdecido mamón yesca,
invadido por substancia
de tu irisada voz en letra fraguada.
Resonancia de altivos lares,
fecundos...
Llevo verdecida mi sangre,
asaltando el trigo mis ojos,
palabra con sonido
eterna herida
Resuena que sigo en ti
como aromo de flor
y curva pitanza corva,
redimido a la abeja
el avispero ya no zigzaguea,
abre cariño tu senda,
nácar dispuesto y frágil
al candor de mi cóncava vena.
Para cosechar mi pena, mi cruz
y mi condena.
El castellano
VII
Llaneza mi pulcra eternidad,
violácea en mi cabeza,
río era mi ardimiento de espíritu,
en cantos diáfano;
sin voz ni hálito mortal,
estancia mece y alza
sobre estas olas de mar en tierra
y perdurable simiente.
Suelo alzado del vano milano,
sangre que hiendes mis latidos férreos,
agreste consonancia de lares
y esponjados lacustres,
como rito de cristales prendido,
de ababol mi prestancia
y la llama mi hoguera eterna,
mi labriego no más ciego ni sordo,
mis manos trabajen la tersa melodía,
ungido surco de espiga y barrizal,
canto por tierra darte nombre,
que mi filial escancias,
amor, de viento obscuro y guiño como secuencia
primordial, tu sed no escapo, ni la verde parra
gime a tu prado su sombra,
amante vuelvo sin barba, sin vergüenza,
de llanto repaso,
la sola luna en ascua
y su seda de luz morena,
oh, playa y su rivera,
cuántos helechos visten mi trazo,
de una patria sin cabalgar,
cuánta palabra mísera y con sonido,
ser hombre en rebeldía terrena,
alzando flores de difunto,
y lumbres aeternas,
mi morir de ángel ni pronuncio,
conmovido cruje mi esqueleto,
alma de llaga henchida,
acaso otro sueño valía,
tempo y flecha de ágil luna,
vine sin niebla por todo lo que quería.
Destierro cuándo,
como mi jacinto, a tu lado me blando.
El Castellano a 28-10-2022
VIII
Cristal de aire:
Acreciento, voy menguando,
la diosa estela naciendo,
al paso ferviente de tu sola voz,
como un caracol,
en agua destilada, candente
acrisolado esplendor,
cristal de gotas sólidas,
y mi verbo fulge valiente,
cadena sin mi nombre,
otro borbotón sangre fluyente,
que crascita, entona
viví, amé morí y te deseé,
un yo te desvestí
y lamí tu caracola de letra
despacio y rápido
a mi helor
embebí tu éter expansivo,
un cristal que sublima en aire,
amor de zarza a espina,
caracola resistente,
mi pequeña ángel
hiriente , vespertina a fragor
ojos boscajes, tus notas infernales,
cual buque emergiendo
sin océano solo tierra
inextricable para osarte,
d' este abismo llamado verbo,
me visto de capataz tu aliento,
coagula mi aire
noventa y nueve porciones tu nácar por mí
creado,
en novecientas ascuas,
tu vapor y el mío de estrella
que flagran tu sendero de luz,
enamorado tu piel ensoñada atisbo,
cuál no dio fuelle a tus alas,
cuál no te hizo de mi placer herramienta,
mi amada voz,
acompañante
hacen nueve formas,
nueve pilares de Averno,
nueve cerrojillos de hielo,
mi condena y solución para poder conocer
lo que amo, amé y siempre amaré,
en novecientas nueve hojas
que encierra
tu corazón en mi agua´
siniestro caracol
con mi desvelo en hoz.
Inocente no soy,
ni ángel,
ni vendido,
ni por éxito mendigo,
el que no me acepte es su problema,
yo sé quién soy.
Miles dei lumen,
Förüq Miles dei lumen versus littera fagro methafora creavi blandus laetitia
exspectare sed ardit.
Guerrero de luz,
en verso arde,
ardiendo metáfora,
crea caricia,
expectante de la sed que arde,
novecientas noventa y nueve hojas
esconden tu asido ramillete
que esconde tu cristal de viento,
hoy es por mí
que empecino
que soy culpable
de alzar mi cenit
en cúspide inefable,
de esencia que no llora,
dicta, que sólo es tu voz .
Pureza en vena dispuesta.
Una asonancia predilecta,
pude servir,
me quedé en tu frazada
del juego
que como todo juego
sólo abre
sólo despliega la opción.
a perder venciendo,
tu voz sólo eso,
musaraña cristalina,
de nácar y espejo quebrado
con mi cruz a lomos avanzo.
El Castellano
IX
TINTA
Transito de la perenne espina,
a la fugaz rosa, y su fantasma azul,
gloria su grandeza dónde;
clavado en la mirada,
labré los aires vino mi verso
como este amor rugió,
y se engendró dentro,
del mundo ignorado, atento.
Cárcel de imagen,
metáfora tal vez,
escudriñar ofrenda pudiese,
cual amparo d` esta rienda,
mi sangre sedienta clama
en el supremo canto,
su garganta, lengua de flor,
y eco de luna semper,
las mentiras sentidas no eran erróneas,
el pobre arte, valorado fue,
duende arcano, que siempre apremia,
y en justicia arrebata,
el amor mejor, y el ascua dolor,
cava hondo y profundo,
quebranto, en pío amanecido,
tantas noches de alba en lo infinito yo te he esperado,
que ahora dejar de hacerlo es impensado,
hay alma florezca, de néctar y sangre, un sortilegio,
como saltarín te picaría,
verso de escudo,
o llama de fuego, y grito mudo,
canta,
este mundo ignorado,
canta la profecía arcana,
amor es respuesta amor es clave,
es llave sempiterna,
el poder de una luz flagrante
y que todo llena,
razón para creer,
oh flor secreta, te llamara,
canta por la belleza perpetua,
hasta purísima estrella,
la noche obscura velada,
sin aguas inocentes,
te añoro más que a la virtud,
ignota, no enseñada,
de tus ojos prendida,
astuta,
canta mi pequeña, oscura ángel,
que mi verso hoy,
no sea ni libre ni blanco,
sea nuestro para siempre...
Förüq castellano Miguel Esteban
Niebla
sonora:
Cielo no me juzgues,
pero sí me gustas,
y mil desánimos me invaden,
como amar una utopía,
enamorarse de una nube.
Que surca el azul celeste,
de propia vida.
Apagar fuego echando más leña,
ver una quimera de piel;
en imposible caudal
Ambrosíaco,
ver la luz sin tener ojos,
enamorarse de una lagartija
de mi jardín y esperar
que me hable cada día...
Pisar un abrojo
y saborear dulce,
como imaginar la miel
de tu cuerpo.
Escuchar la niebla del sonido.
Es todo lo que siento,
vals de nirvana
si mi doncella mi boca
adentra su boca,
sí de trece veleros
trece estrellas de luceros
que es el amor
que te proceso
me ayudarías
a amarte
¿hasta mi honda sepultura?
llamas de amarte profundas en tus ojos
un tiempo
de locura en la vida
llamas de amor
me sirvan llamas de amor
me soplan llamas de amor en tus brazos
te ardo
llamas de amor
avisa llegues bien a destino
profundo en tus ojos
llamas de amor.
förüq el castellano
Los pequeños detalles:
Una nube de tranquilidad me cobija mientras
observo el paisaje. El caserón vuelve a relucir con el cuchillo dorado de la piedra caliza, que
resiste el embiste del viento y las lluvias; la lagartija tomando el sol está, tuerce la
cabeza y cierra un ojito, aprovechando los últimos rayos de sol; el escarabajo de tierra
camina lento con sus fuertes patas, tropieza y vuelca quedándose varios
minutos intentando ponerse derecho; mientras, se despierta uno de los dos
grandes murciélagos, que aquella cámara de la gran casa rústica, ocupaban.
Amapolas y amarillos de espinos, con el
verdor de los pinos.
Vides para cuidar y cultivar, un pequeño jardín con caseta para
las gallinas; frambuesas y arándanos, en un pequeño huerto al lado de la puerta, un pequeño estanque de azulejos en el aljibe, donde
nadan tres carpas y un barbo, oscurece y el joven rapaz, de cernícalo primilla,
del palomero oscuro de la casa, se lanza a por un pequeño ratón de campo, que
andaba merodeando, buscando algún resto de harina o de grano.
Con los primeros rayos de sol, la mariposa de
bellos colores azulados, dando sus aleatorios vuelos en busca de flores de
lavanda, es atrapada por el pequeño mochuelo, que salta del agujero de aquella
antigua encina.
Avanza el día con el volar de un salto de un saltamontes,
al criquear de un grillo cebollero bajo el frescor de su madriguera, bajo una
atocha de esparto, ya dorada, a mis pasos bordeando las vides, detengo mi visión en un diente de
león que paseaba una
doncella escarlata, o mariquita; buscando pulgones que comer, voy hasta el
roquedal con una trilladora oxidada, que vio mucho oficio, se descubre un bello
lagarto ocelado, que asustadizo rehúye mis pasos, un alacrán camina lento su
despiste, sin alerta, por la piedra, y una araña lobo lycosa lycosa, le lanza fulminante
mordedura sin defensa del aguijonazo del alacrán, todo sigue su curso instintivo, de
silvestre ecosistema, donde ni la culebra bastarda se molesta en bufarme, ávida busca nuevo
escondrijo; todo sigue la supremacía del devenir de las estaciones, y genética de
condiciones, que todo animalito sigue sin recelo.
El castellano
Relente:
En este linde se construyó mi
pecho habitado,
se escaló la
colmena de labios grises,
por la escarapela fluía
veloz el sosiego
de mi vida quieta,
por romances oscuros caminaban mis nervios,
una ruptura de estrella
tumbaba la compuerta de la belleza,
para sembrar allí
latidos etéreos,
recto escalafón
dorado al beso
y tu cuello me nace doliente
fulgente fuente enternece mi suerte,
yo hablé con
mi amor que no existe
y aturdida me contestó la
voz,
era como un eco sordo en alta voz
resquebrajando un patio de perdices
y altiva sonaba por las cumbres
jugando y riendo con lobos
sí esos que habitan mis ojos,
aullando y espantando los dolores
en mi sien,
mis dolores que se querían
como hermosas flores desnudándose
en altas espinas profundas,
allí sólo
caminaba mi rosa, toda
siento deciros que yo soy del viento
y el viento es mío
en estiaje gris pálido
cruza mi relente
del cielo su lluvia,
con impetuosa fama,
sacude la tierra y su flor bella clara ,
dejándome ser como el rocío primero,
en recorrer tus labios,
quiero habitarte en canción
que haga surcos de mí
en tu alma verdadera.
El Castellano


Dicho
azur:




CUANDO
MUERE LA LUZ:
I
Recuerdo el arcoiris
traía la nube tras la tormenta,
la ruptura de la compuerta
traía mi iris;
y la ascensión,
cuando la noche cansada,
ascendía la luna de espejos.
Nunca quise dolerla,
dioses por qué se fue
al apenas respirar
el fuego la mañana,
en los hoyos del Sol
me alzo, oh dioses
traer a mi Luna,
traer a mi Mar y mi Musa.
II
Recuerdo de un sigilo
sin mi nombre,
venas del cielo, oh, arrasen,
surcos iridiscentes, otros lugares,
que yo amé antes,
mostrarme los leones,
los carros alados
de Babilón,
que Babilonia, entera retemblará,
osadía, injuria, y
alzaré sones y trompas
tronarán hasta
llegado el final,
volver a comenzar dictado,
pero mejor,
yo soy el León.
III
Recuerdo cuando muere la Luz
que baja y retumba
el amor, vence los lechos
y juega travieso con trinos
y pájaros dormidos.
Repiqueteo maestro,
concuerdo que cuando se
vence la luz, astros
despiertan, Luna alza
su sábana, miles fantasmas
planean sueños y mortales,
se pinta la Eburnea Puerta
y el sueño Abisal.
IV
Recuerdo su nombre y el mío,
ya queda esfumino,
avancé la sola lumbre,
centelleé interminable
como azur trueno ingobernable,
no me llamaron hereje,
el iluso, puede,
hoy alzo a su eclipse
que mi mundo ya cae
y desvanece
desde mi sendero, no esperé
nueva ruta ni que su relente
me blandiese una señal
y dioses, desvaneció sin
despedida valiente, quizá
un volveré.
V
Oh divina suerte
que de su barrizal me envuelve.
Un trino, un crascitar difunto,
me envía,
que sin ella
sólo reina un Sol negro,
apagado y muerto.
Luceros caen del cielo
y luciérnagas se recogen,
la vida hermosea dentro,
de una cueva llamada Tierra.
Hoy no murió, por hombre,
mi ilusión,
que juro,
renacerá cual Luz hermosa
de pluma este Ave Fénix.
Förüq y Leannán-Sídhe

HOJA
DE MAR:
Hoja del mar
entre verde sargazo,
y algas amarillas,
leves que el sol dora
a primeras aguas tu costa,
desnudez lisa,
afilada, saliente,
que tu caracola escucha,
inocencia niña
que por tus huellas juega,
aire templado,
brisa de acantilado,
rompiente que cruza la suerte,
entre un risco,
y el litoral
enciendo mi atarralla,
hago hoyos de arena
y entierro mis fuéllegas,
atravieso mi dulce sombra,
me sumerjo
y doy el largo, trazo, y estrecho,
echo mi anzuelo,
por tu arena sumergida
de mujer noble
esquiva,
imperecedera,
traigo la espada
usted mi dama el pez,
sumérjase,
la vida nació,
sí para condenarse
yo iré como en principio fue, y es,
por ti,
larga sombra me cubre,
larga sombra me horada,
largueza sombría me abarca,
erigí faro
sobre mi cumbre
y horizonte mi carne,
de barcaza alzo mi mano secreta
por remero,
timón y vela
por tu intempestivo,
viento mordaz,
alzadas estrellas
y luna creciente
cual bandera posee
y silba garumas grises
y gaviotas de nieve,
alcé soga y avivé hélice,
rumbo voy a naufragar
en tu océano valiente,
intransigente,
arrido como vela
a popa anclada,
pero una cuestión,
mi mar no es mar cualquiera
es un mar de tierra
la cepa mi faro,
la garuma un mirlo,
la gaviota de nieve,
una golondrina temprana,
la barcaza mi cuerpo,
que escala cerros,
y recorre acres en travesía,
la niña es tu belleza Escarlata,
larga sombra me retiembla
es mi dicha, mi alegría,
me posee como sangre a vena y arteria.
Förüq y Leannán-Sídhe
CONJURO SEDIENTO:
Envío mi pulcro conjuro
seguro, sin éxito
necesito tu sangre,
arriada va mi oscura premisa
detrás del día
dentro de la sombra para mirar,
dama graja
no te escondas
yo soy el cuervo,
tu sabor,
tu destino,
ágil demarcación sedienta,
tu vivirás el siempre
yo sin desquicia,
furtiva hoguera dentro la luz,
dentro el alma,
hijo de la noche
me amamanta la estrella,
criatura,
de leve conciencia,
ven a mí
te espero desde antes empezar a vivir,
alzo el nombre
Ocitanul habla,
de tu última espina,
que no bailará sola tu rosa,
un vals de tinieblas,
auge vespertino,
incierto, de león,
y fiereza que no te rujo gratis,
empaña la sangre en mi sien,
es un día vestido de brea,
volví a nacer,
cercano,
próximo,
al eterno dilema,
y mi alacrán camina,
mirada dónde mece,
dónde apunta,
si el jardín deshojado se baña.
Piel asordinada, turquesa
y rubí en vena avanzo,
verte, entenderte, leerte,
mi mano muerta me habla,
reino yerto avance,
que sin la Reina,
victoria sabe a humo,
respira mi azabache mortal,
si no vienes me carcome la señal,
ni ilusión, ni escribir blandiera ya,
te necesito
en hechizo,
sortilegio,
beldad,
conjuro,
Despliega
o quedará
un epitafio florido,
que ponga
yo amé,
pero antes vencí
a Oscuridad.
No se vence la tiniebla,
se ama,
Nec vincere Lunamar, et amat.
Déjame morir contigo amor.
Förüq y Leannán-Sídhe

LA PALABRA:
I
Los colores, el gris,
la bruma, el fuego,
la simiente,
el gato negro;
un hablar para disfrutar,
el verde, las palabras,
los susurros, la ilusión,
el silente, el fuerte, la construcción,
imaginar, todo arde, vileza, silencio,
cadencia, fluyente invierno,
llega prominente, los suspiros,
el color, el gris, el fuego,
el fumar la sangre en el ojo,
escalas a un cielo nítido,
el gozo es el azur en los ojos,
niebla vence alegre, la cuerda,
la desquicia terruña,
las mentiras, el sueño vuelve,
de nuevo, Musa inactiva, el arma.
II
Fuego vence, el fumar,
el daño, el ruido, el miedo,
es un tipo de hombre, se baña
en Fuente Ambrosía, perpétua,
el intransigente Milesiano,
oh, Lugh, Lugus, Loki,
oh Mercurio en alza,
vuelva la milicia,
el sonido, el color, el susurro,
en oído, el rayo, trueno, relámpago,
vine sondeando, aguas mercuriales,
no me iré sin activar,
tu color,
el gris, el ruido,
la marca, el designio, la oscura
venda, ramillete, la señal,
el lugar, el camino,
el pedernal florido, un sino.
III
Abandera, el signo, vuelve a comenzar,
un son, un repiqueteo,
un hombre ingobernable,
un vigía centauro,
el centelleo, la pulcra sonrisa
la terneza esquiva, elogio
en madre tiniebla, elogio oscuro,
traspuestos de abajo, arriba,
pensamientos retumban,
dos nombres, dos apellidos,
vine por ti como hielo ardiente,
no me iré sin vislumbrarte,
un son, los colores, la danza,
un mirlo músico, un almendro místico,
un gato negro, el club, la sierpe,
romper silencio, de mito legendario,
todo se resume en un tú y yo,
dos palabras, hacen tres,
la Musica, diabla.
Förüq y Leannán-Sídhe

EJE
VIVIR:
Eje,
saco las alas,
rompo la conciencia filosa,
espacio derredor acaricio,
hueso tras hueso,
aún no me reí de la muerte,
y el que ríe último,
piensa más lento,
son tras sones,
esmerilo este sino.
Condenado, abacorado,
líneas de conciencia por surcar,
al filo y vertiente de la navaja,
reflexiono mi momento,
a solas sobre pura vida,
grama de una grama
como alfiler de tres cabezas,
lobo sin fauces
que era lobo,
dolor mío,
jamás en renta pude darte espalda,
sí ojos y frente mías,
un solo en armónica y clavicordio,
era mi desquicia jamás versada,
pensaba alto de un ángel,
pude sentir su visión sobre nubes,
y mampuestos febriles
un abono de Nitrato de Chile,
mi parra su intelecto parecía redondo,
jamás grave o liso,
escarchas grises atrás,
amé, amo y sigo en ello,
una Musa cristalina mineral candente,
que si puede hasta se saca las letras
para anclarse a mi vera,
discerniente,
de hadas, y hechizos,
como sórdidos pergaminos
indelebles, tratados
en jardín umbrío,
sobre la comunión oscura
sus argentos astros,
que son Santos,
periplo osar lisonjera caricia,
cuando sólo ella lo es y era,
concilios yertos sobre sí mismos,
eco de un sueño
cayendo en su corazón,
gimiendo en la oscuridad,
por ella, para ella qué no osaría,
era de una creencia,
que reverbera sola sombra,
tú cantas
al eco de un sueño,
mi ser está rebrillando
tu obscuridad,
llamas a lo alto, me llamas,
barcos zarpan su gloria
de un nuevo comienzo,
lágrimas son brea,
sobre mares eternos
de latido yerro y letra,
Valhalla me ama,
oh eterno comienzo sin final,
romo acero mi disparo;
mi sentir,
reluciré aspas
y agravios del destino flamígero,
nueve llaves,
hazme libre.
Sé eternidad de fusta,
fuente y pecho en hierro
montado.
Förüq y Leannán-Sídhe

ALIANZA:
Te miro y veo,
cerca, muy cerca,
a lo próximo dictan mis falanges y mis manos,
cada noche un sabor,
eres tú fluyendo la tentación,
osadía esquilmada,
y dulce sabor,
cada letra me tienes un sabor,
hazme libre Luna de una,
libera mi sabor en y para ti,
creéme dentro la piel,
y tu sangre sea mi afluente,
nada borres,
sólo escribe en mi camino
esta noche es y será tuya,
sin vacío ni pálpito descortés,
camino los aposentos,
los condenados, no tenemos miedo,
ven sálvame
llévame a una hoguera mejor,
cuando cabalgo por ti a través
la solitud aguarda la noche,
un millón de centellas tersas en mis ojos,
quise tu sangre,
hoy quiero tu vida,
baila, que bailaré Musa tu agua,
sin parpadeo azur
ni mirar otra fuente,
vivos colores me acogen,
regio firme,
recto ante tus cauces liberados,
cada sabor un millar de nervios alistados,
un placer preso
en cúspide y alma recipiente,
espíritu mío que cierne,
hay victoria sí cuando pueda besarte,
suplicios al este
tus senos un monte,
travesía a tu acorde,
hoy vislumbré que vivo y moriré
Valiente,
con causa y hoja y flor en aljibe,
que por terco llevo desde 2009 sin abandonarte,
cuando creer
es más valedero que saber
creo en ti Musa Escarlata Mineral Candente,
Musa Cristalina, mi sangre.
Förüq y Leannán-Sídhe
Duero:
Grita mi estupor y cuchillos
hieren volteando
una boca que la onda mece
flameando.
Se duerme la costilla
en el altiplano enjutado
de hayas y fresnos
recuerda su geología
únicamente saboreada
por el soñar de los picos,
virginal cuna del Duero
con tus curvas en rotonda
de castizas fuentes y abrevaderos,
dulce azada de agua
que bascula el sentir
de la enamorada palabra,
por cimas tu voz se hace meseta
haciendo el amor
con los pájaros dormidos,
templo y morada
de la cepa que a ti te alcanza,
agua furtiva corre por tu era
y reposa en tu infinita onda,
que se riza, que se insinúa
en vaporizadas Torres de belleza,
que en tu alma anidan,
sortilegio de rosa y clavel
cenit del dolmen tallado,
quién a ti en la vastedad del ser
en su pecho te lleva prendido
el fuego en fanal hoguera
en anchos panales de tus abejas.
Cuentan de la vida del chopo
tus diez mil espumas,
que por sierras
tu rúbrica dejas,
navegante con alas azules
el terreno que jamás te vence,
secretos de amantes
tus aguas llevan
haciendo bullir el inframundo
de los amores y sus galas mayores,
agitas con sangre terrena;
el candil que abre en espiga,
anudando en tu cintura
tu idioma olvidado
pasando años fugaces por tu campo,
rodeando en ortiga
el triguero espárrago,
girando de la vid tu capazo
y sus manos,
haciendo de tu Vera
un Dionisio que al tiempo fermenta
tus besos de tierra.
El Castellano
II
Flor de agua eres,
en memoria mía,
tú río Duero,
bello como un laúd
fluyente,
trovadas tus andanzas con
las que juegas
y meces.
resuena tu aroma en
cansadas curvas,
coronara mi sien tus tardes
de fuentes,
oh, hervidero natural,
de amores y trinos como
ángeles,
tu orilla adoraba, que era tímida
y dorada,
alzabas hojas sin pesares,
arrojabas yerbas al terreno,
blandiendo tu frescura,
melancolía niña que no te abrazaba,
a tu magnitud canto,
transparente y pura,
emblema de agua y lanza
de vino y su cepa.
Tú mi amor desconocido,
por donde empiezas,
y por dónde acabas,
arpa oscura
parece la piedra que
hundes,
tu cáliz de poder y de
comunión gentil,
de fauna ancestral lloró y llora
la Hispania milenaria.
Oh, tu libertad de prisión
en silvestre rienda,
Tapiz y poción de colores,
espejo eres Duero de Luna,
porvenir de vejez y su espada azul.
Arrebol y reguero tú de
Sol,
olor de flores escuchando
la vida de tu cantar.
El castellano Miguel
Esteban Martínez García a 03-12-2021
III
Voy a tu hallazgo,
desnacer ocurriera,
bajé tus riveras, cerros
y bocas espumantes.
Tu boca era predilecta,
flor de agua insurrecta,
Caminé recto tus ajuares.
allá donde el vivo más, no
puede,
arribado en tu carne
como vetusta flecha,
tu raíz era y es mi patria,
mi fuente niña,
compases que pueblan
del grano tus silos oscuros,
marcharé tus repechos
ingobernables,
oh, Duero escucha mi canto,
no ataranta mi marcha,
saber que no se ganó la
guerra
si mantienen asediada la
capital,
oh rayos espadas
abre seno de tormentas,
oh, Candamvis,
respiro tus ecos de
senderos perdidos,
no fui tu hierba ni tu
bajío,
sí parcela de reino,
caracolea este mi amor,
duro, bravo y soluble,
tus curvas agitas cual
mujer fecunda,
del risco a tu almena de
agua y espuma,
mi carta quedó en barco de
tela,
tus jilgueros me acompasan,
maravillosa obra no creada,
quién no te vistiese en
virtudes,
alentándome vienes,
no apures tu paso, vena de
cielo,
herida del terreno,
con el que juegas, ríes y
envuelves,
como vestido de la mujer
soñada,
oh, Duero,
oh, tu porfía de huerto de
almas,
ven a mis jardines de luna,
envuelve noches sedosas,
de tu idioma oculto,
y galas mayores,
que no ven los amores.
Me crie de sombra y valle,
magistral espada me
otorgas.
El castellano Miguel
Esteban Martínez García a 10-06-2022
Candente secuencia:
Animus meminisse horret,
luctuque refugit.
Mi mente se estremece y
retrocede. Plinio.
Lóbrega quietud escarlata,
eternal lustre oxidado,
eterno sueño
esquivando meloso asilo
de todo desgraciado.
Mi voz, angelical beleño
casi yerto,
pavoroso azar cuelgo.
Un averno cruzo
de quien yo era,
arreo sempiterno me rige,
hórrida lucha descarnada,
lucirá opaca
severa luna.
Mi ciprés fúnebre aplaca,
claman los ecos
frente ojos
musitando furores
al viento desceñido.
Todo lo que gritando calla,
se precipita
como lo que el generoso
esfuerzo,
pudo sembrar;
afila esta turba
mi empedernido rostro.
Ultraje
que el desgraciado
expira sus fuegos.
Flor en miel de vida,
bronces de alas.
Magnánima se eleva tu
suerte
labrada,
medroso mi latido
ya no huye,
cerviz eleva digna cadena
indómita.
Feroz risa por treguas
de brillantes ruginosos
aceros.
¡Oh musa!, que por sombras
felices
resuena mi dicha,
inulta eres
diriges fugaces los
gemidos,
por melosos lares,
Turia y Duero
bélicos de nudosas lanzas,
desentierra ya
mi cuchilla férrea
de cuantos campos en
Castilla
yo amo.
El Castellano a 11-08-2018
Vine
por tu orilla,
deshojando ababoles,
oh tu pitanza corva,
en el haya que te siento
río superior
tu tierra sin dueño,
tu ribera de olmos amantes
y álamos secuaces
entre su nieve y espuma sedosa
fuelle de agua eres,
fuego azur
sólo tú
de universo bailando en tu espejo,
hilvanas de la sed su lleneza,
tu color es mi pasión
de amarte, y sentirte son tras son,
cuentan de tu nido,
las dos castillas,
idiomas olvidados,
te sonríen,
eres el vals de jaras,
y carrascas afiladas,
el endrino, y pino carrasco
te velan defienden
y acarician,
tus curvas
de cal y canto me aseguras,
jamás podré entero conocerte,
oh mi cristal fluyente
de espejos,
de azul imantado,
vienes susurrando
acoges tu perdigón viajero,
entre encinas
y aroma de robles
y sus cernícalos,
vine de ti soslayado,
por vertientes me tienes,
turquesa líquida,
haz refulgente de sola idea,
mis huellas te besan,
curvas en rotonda
tus fulgores dejas,
entre vastedad
y fiereza
álzate río Duero
sube a tu desnacer,
entre tus pinos caracolearé mi suerte,
que mi ademán es verte
porque soy de ti,
como eres
magistral obra brotada
oh, río Duero,
de fuego en agua
e inmortal acequia de Airón.
Druida Rama Roja
IX
Sucesivo me siembras,
oh tu vereda carmín sanguinosa,
vine de tu cepa de abajo,
Duero, rugiendo alto,
me vestí de caléndula
y solar hinojo,
avancé sendas de tu Infinito
Parnaso,
dame tu voz te ruego,
gran río amado,
venal es mi caricia
que te encuentra
de alto nido y cernícalo hermano,
vine apostando alto,
de la roca a tu risco aposentado,
virginal tu cuna
magistral tu obra de enésimo centenario,
valerme quiera
en tu cristal de espejos,
al traslúcido de tus píos
me cuelgo,
serena la noche no puede romper tu espejo,
inviolado, hasta la parquedad risueña
todo esparto.
Oh gema de obra otorgada,
miles centauros te alaban,
en tu patio de almas
reposo a seguir avanzando,
cumbre y rúbrica
todo fuego líquido te derrama,
oh plubia de tus amores,
lluvia ignota me riega
de mirarte
de besarte,
de admirarte
Turia de compostura.
Otra milesiana arte,
me nace que sin ti escapo
a desdicharme,
ojo de arzur
indómito,
reflejo del númen,
ambrosía es beberte,
de rocío imantado,
de pestaña fluyente,
te presento mi ramita
de barquilla
todo sea desnacer
y volver a ser tú,
agua,
inmortal elemento,
capaz otorgar vida nueva,
y devastación
llama a resurgir de tu palpitar
eterno,
a ti te honre mi cantar,
a ti te alabe mi razón,
compararte no puedo,
belleza te dio nombre,
oh Río Duero.
Mi duelo quiere enamorarte.
Esteban er castellano
INSOMNIO
DE AMOR
I
Mi soledad sin descansar
soledad de ángel sin alas.
Ojos menudos de este cuerpo.
Ni cierran a la noche
ni miran otras albas;
de lados, y resquicios, helados,
se miran entre ellos,
fieles de la gloria perdida,
entre lágrimas fugaces
su vil fortaleza
allá donde se alejan tranquilos
sueños y simientes
fardos, un mar de tierra
recolectada,
sueños de trece tractores
y una ciega cosecha,
entre la tierra por labrar.
II
Miro un norte de metales
y peñascos bordean
las piedras y aperos
de labranza,
no se cierran estos ojos
de noche, ni miran otros
lares de peñas y sobornos,
oh, mi dulce sueño huído
donde se alejan tranquilos
miedos y sueños
como fértiles erales,
y sombras densas de parral,
navego esta tierra.
Espigas, dulces testigos
mi alma herida.
III
Miro otros lados
de orugas, y esparto
entre la niebla, pinos,
caracolean el bajo cerro
y sotovento, entre fiero
acre de vides entre escarchas
grises, mis ilusiones,
limpias, imperecederas.
Tierra, insomnio eres
de amor,
simientes escuderas
y ajos de esperas
entre patatal anhelante
una noguera.
Entre perales.
IV
Soto verdecido de almendros
allí, un
manzano creció,
limpio y duro cual melón,
mordiente, mis ojos me velan
un monte, y un melocotón,
crují esta sangre de hoja
como vil sandía.
Despliego estas cartas
de mi corazón;
el insomnio del agricultor sin azadón,
del jinete sin corcel,
el insomnio del bohemio
sin poema, y sin naturaleza yerta.
V
Sin tierra y sin tractor
un tiempo herido sin apero,
un seco sabor.
Mar de tierras heladas
dura sangre, dura savia,
y sin flor ni temor;
viendo el conejo,
pasearse por el campo cultivado,
maltratado por el tiempo
y la vida,
la pena ocre brota
cual raíz empedernida,
oh, de noche seca y umbría
contemplo mi cuerpo desnudo en penumbra.
VI
Pasa mis nervios,
con gozoso frío el arco,
de lunático violín,
criqueando, un sí bemol
transparente, de lucido pio,
entre perdices
y sus perdigones viajeros,
sus fantasmas cantaban
con delirios de agonía
mi sinfonía,
hiriendo hasta el ansia
mía, sentado en mi trilla,
no veía, ni vergeles
ni oro en fardos,
oh tierra, los duros somos
de ti, como el resto ceniza es.
VII
Va mi surco hendido
que divide un confín
de otro confín, y pregunto,
por qué no brotas
toda simiente antes
se la coma el importuno
pajarillo piador,
voy camino, miro el albor,
es puro mi amor,
cual rambla desemboca
en terco aljibe mi honda
ilusión,
estoy quemando mi adiós
porque te volveré
a sembrar de simiente,
mi parco amor.
Förüq y Leannán-Sídhe
VIII
Voces de muerte cesaron;
sólo un resplandor en el cielo se vio
como rastrojos se consumen
quemando mi corazón
savia brota por mis venas
como fuego de alma y amor
me brota, noche lúgubre y de vendimia
qué penas tienes que te llevas mi
simiente, nublas mi pensamiento,
que florece, contemplo mi
cuerpo desnudo en la penumbra
y se pasea un grillo por mi
mente, pasando con gozoso arco,
el frío de lunático violín
entre coro de fantasmales surcos.
IX
Hiriendo hasta el ansia mía
y terco aljibe mi cuerpo,
tus labios como pétalos de rosa
canina;
oh, larga travesía hacia
confines de tu vida y almazara,
bodega de tu boca, amor
de noche, o noche que diste grado
a mi temple,
de silo, y siembra, de azada,
y tierra prometida,
cuánto no daría yo por tu sonrisa
entre el nácar de mi viña
y el barbecho de secano,
te amo como las flores al campo,
un pájaro a su árbol,
los peces al agua y mi vida eres.
El Inocente Förüq a 16-09-2023
Canto,
poema a Chile
Humilde campesino castellano, no nací en tierras de fuego chilenas, ni trabajé
ni labré mi sendero en vuestra entraña, no pude viajar ultramares, a conocer
vuestra sangre, ni porte ni yunque alzáis.
Pretensión mía sólo es cantaros, como se canta a una luna nueva siembra,
desde Pablo Neruda a Lucila Godoy Gabriela Mistral,
no pude blandirme en vuestras cordilleras,
ni germinar del surco vuestros volcanes,
bajé por lira vuestra semblanza, con aire e ímpetu de Miseno,
mi fausto deseo,
caminé repechos y borrascas, heladas patriarcales,
sendas inextricables bajo sol de julio,
iba yo adentrando helechos,
alzaba baldíos como númenes florestas,
mi huerta que el sentido erizaba, hielos jamás tuve en sangres.
Tres venas, tres razones amar, amarte, protegerte,
ni aroma tuve, ni tuve color,
yo viví solo, solo como vive la flor,
así como ella, hizo mi guardia,
la llamé mujer inolvidable,
al penitente mi tumba,
alzo un cobijo seguro,
ven, ven conmigo,
estoy desnaciendo seguro,
no volveré ojos ni cascajos,
quizá viento de norte, polen y aroma
a costa gallega,
hierro y cobre de meseta y campiña castellana,
puede no sea chinchilla, ni vuestro ciervo,
pero admiro virtud y facha,
giro y semejanza,
oh mis cerros, y flora suaves,
sólo si no os tengo yo tengo pena,
este lebrel me lleva en carrera,
tras liebre y cerviz,
mi valle flamea,
y no es tierra yerta,
oh Chile sea llama,
sea semilla, simiente que toda calma arrebata,
desde hoy como mañana alzo espada
y cáliz.
Förüq castellano Miguel
Esteban Martínez García
II
Conozco la tierra,
y mi sangre es la piedra,
que plañe hasta el vil
silencio lisonjero,
todo fue clavar mi simiente
al infierno,
no conozco vuestras salvajes
cordilleras,
pero me ungen sienes bellas
de letras florales
en tela de araña mi España.
Oro noble, es el líquido
brota de poza, pilón y aljibe terco,
la esencia la vida bajo
terrones
y siluetas caminantes en
alma serena
digna al ímpetu de sosiego,
no quiero cantar al cielo
sus estrellas
debido ni de nadie ni son
nuestra,
sembré mi aldaba
y sollozo de bueyes,
en trilla y labriego sordo,
coseché mis dolores,
yo nací aferrado al tallo y
molino mi frente,
fulgor de mi ara,
crepitar del arado,
y la resplandeciente siega,
oro trigo,
no caeré en sogas,
ni candados,
yo beso mi tierra y elogio
la vuestra,
que me lleve ella pero no
bese
nunca mis pasos,
que son de aire
y grito de Alba,
relamo mi clamor,
tramo a pecho,
boca a senda de colorín,
y nube dulce de mirada
fija,
en eral penitente,
y libre del seguro su
muerte,
ráfagas de un aullido
mordaz traigo en vellos,
no quiero perduraros,
ni ser fragua en vuestro
ser,
pero mi gloria es citaros
y soñar elevar vuestros
cuatreros pasos,
lejos de mi hogar
pero vosotros jamás lejos
de mi soñar.
Esteban castellano
III
Planté mi dicha,
aunque no la veía,
gocé la fiesta como nueve de mi estatura,
escuché a mi niño loco,
entre cerros y sierras trepando,
canto o te canto Hispania
tus salones dorados de
espigas,
hijitos en grano de mi
panida trigo,
ella,
sí mi doncella bella
escarlata
se siente, se aflora os
pertenece,
como aspa a molinillo su simiente,
altivez de señora,
y alma niña,
yo huertero de azores y señales,
capataz del brillo extinguido,
oh alba sin ser llamada
concédete a tu rocío de flor,
lindeza cuan flor de
Hércules otorgándose.
También creí ciega mi
suerte,
apuré sus mieles,
ó concordia,
cual trisquel y brújula serena,
vine a manar en vuestra cordillera,
de cerros y visos
traigo mi traje,
de mares y tierras
no traigo el tiempo,
sí de designios
y candores morenos,
el jefe de mis dioses
te hizo Musa Chilena.
Cuenta, que mi piel no es
lisonjera,
de antigua madre
castellana,
y navaja de forja mi padre,
coge en mano mis semillas
porque sembraré siempre tu
armonía.
Förüq castellano
MIGUEL ESTEBAN MARTÍNEZ GARCÍA a 21-01-2023
EXIMIA
FLOR DE CENIZA
Eximio:
ilustre, excelente,
notable, magnífico, eminente, destacado, insigne, relevante, sobresaliente,
superior
afamado - cimero - ilustre - insigne
EXIMIA FLOR
DE CENIZA:
Limitada siembra, de los
que venimos de la urna de arcilla;
o flor de tierra, añiles
fervientes inmiscuye,
de salmo en raíces, mi una
dicha,
mundo en partición de
yacijas terrenas,
piedra y luz es azotea en
España tela de araña,
redimido compás de los que
no son de mi estirpe,
o íntimo metal soy
descendiente de mi Sol.
Luz adjunta mi musa,
derramó en virtud,
A sincera vista; discurso
de su alma.
como poliedro en la solana
que muda crisálida,
vamos marchamos hacia la
ausencia repleta,
o al ánimo para siempre,
mi localidad en luna de
oro,
bañada en sempiterno campo
lírico,
defiendo al ídolo
castellano de su encina,
o infierno de paraíso
terreno,
flor del monte eximio de
entre las ánimas,
brillantez de corona
perpleja luciente,
como arribar del barco esencial
que trae alimento
a todo espíritu que yaga en
su padre tiempo,
lírica naciente de sus
pétalos de ceniza,
alimaña enraizada con
espiral armada,
llave del portón de madre
tiniebla.
Pan y estrella de mi panida
olvidada,
palpar vigoroso de orador
inmiscuyendo,
certera sentencia relegada,
como cosecha de mi huerto
de propia campiña,
anuncio que llegó la
primavera
de este soldado,
abrió su primera margarita,
en patio de la araña
abriendo borbotones que
alineaban suspiros
de la tierra germinada, en
ciclo de muerte y resurrección
del planeta o estrella
apagada,
mi dulce miseria,
la llamé eximia flor de
ceniza en pétalos de carmesí persona.
primavera del hombre
vivo-muerto,
camino a su ínsula
radiante.
Alegoría desdichada soy;
de Sol que desnudo canta,
para un mundo de cabezas de
grama en dossier,
y cebollinos que caminan,
resistencia particular del
otro fuego azul,
tomo un anís en la posada del sueño,
que soñé visitaba
Valparaíso.
Donde están los cardos,
anido allá los sones de
alma,
y se abre y trasciende el
campo de poesía,
con poemas augurales.
De gotas puras,
o lágrimas apodadas sin
poder precipitar,
como sembrar de voz el aire
y ver que llora lluvia la
virgen de la cueva.
Förüq Castellano
Abeja
de tu arpa silenciosa:
Ardorosa retina,
en frente un sol tímido
de centelleante rocío
permisivo,
alborada con viento furtivo
de nueva alborada forjada;
pupila en abanico cual
veleta,
pura rosa entre mis
cristales,
de cal y sosiego,
borbotón espantado
en brea encendida.
Ver florecer tu silueta
enamorada,
herida de absoluto
diamante.
Desdicha en astro
palpitante
entre sus piernas gemelas,
congela este desliz
inmiscuido
que quiso ser dentro de tu
ser,
adelante mi lozana
castellana,
de albor intocable,
y sonrisa numinosa,
ardor en pecho amante
que sienten apretadas las
mariposas de tierra
de mi carne;
llagado mi deseo
de cruel infortunio
desaconsejado,
no retiro y no alzo mi
osadía
en cuchilla de quimera
entre mis manos.
aljófares destrenzan
almíbares
en escalas de hielo,
con mis fauces entre sus
labios,
oh sonrojada nota,
instante de negro cielo, y
negro día,
voy rumbo su carmesí
terciopelo,
luna no cae ni su azúcar ni
sus flores de café.
Agarro tu tempestad,
afiebrado, frío gané el
pulso del olvido,
rompí sus esquemas,
y no viví terror que te
fueras y no volvieras,
abeja yo que vuela su
fatiga animosa,
de plañir nueva siembra,
estridente mi porfía,
escondía la umbría,
sombra fugaz entre mi
frente.
Entre que avance
su dimensión del pez
muerto,
y su desnudez violenta
sin atisbo de nácar ni alta
ojera enfundada.
Espiga en los cuarteles
terrenos,
de mi vestida primavera
primordial.

Förüq Castellano



Indemne
acontecido:
Salir ileso
de tu hechizo que
metamorfosea,
prendido de tu arcano
fuego,
horadando todos mis
resquicios tenues,
lúgubres;
destellando por más de ti.
Tu obscuridad me está
llamando,
de nuevo sin mi otro, sin
mí, él mismo,
inundar de luz tu abismo,
con la lluvia de mi Sol;
candor en raíz que
precipita,
mi arpa luce su vástago
simiente,
que del albor a mi albo
traje,
nadie negará que yo te ame,
sea como fuere, y el
destino mande.
Semblante distendido,
enajenado mi lobo ártico.
Danzo, danzo como espectro
ante la luz
beso mi suelo de nuevo.
Florecen mis ganas de
beberte
y dejar rastro de flores.
En combustión, que cede y
retrocede
con besos en la madrugada
escueta.
Guardo retales y tus halos
flamígeros al tacto.
Espero mi fábula
de grillo en jaula.
Déjame ser yo esta noche,
que de Mercurio haré
islote.
Dormiré su profunda ojera,
desnaciéndote, surcaré
mares
de pecho en boca,
hasta anidar náufrago de
tus impases.
Diamantinos, absolutos,
perplejos, conjugados,
vespertinos, incendiados,
acompasadas hendiduras
traspuestas al solo
cóncavo,
de la cresta de tu mirada.
Buenas obras se le pide
a tu soldado.
Colmaré tu atrio
hasta resplandecer
tu una dicha, amante.
Förüq Castellano
La
esencia:
Hueso, eje:
Mercurio Ninfas ardoroso mi
sueño,
desceñida, Apolo, campiña
Liris, río silencioso,
liberta, parco asiduo
adorador de los dioses,
imbuido en recia doctrina,
Júpiter Estigia diosa
púrpura.
La esencia:
Mercurio
tus barbas zigzaguean
el plomo de nobles
relámpagos
metales irisados en fundido
tacto.
padre dios del brillo
primero
sin descendencia,
oh, tu filo insondable,
por el que visualizo
ardua Musa de tu rivera
fecunda,
ardoroso mi sueño,
eres tú quien lo desempeña
y otorga.
Desceñido vals
de mil antorchas
a Apolo lanzo
mi baquio seguro,
candente de mi ser, estela,
campiña lucen
los pechos de mi diosa
amada Venus,
con su río silencioso
hace mella en el Liris, mi
esencia,
Liberta mi oscura Ninfa,
musa que proceso rito y
culto,
parco, asiduo,
adorador en hondo terreno
mis dioses del averno,
que beso para tocar el
cielo,
como es arriba, es abajo
canto;
imbuido en recta filosa
doctrina
de venas razones
amar la oscuridad
sin condiciones,
por Júpiter, no hay guerra
finalizada sin comenzar,
tengo duro, limpio abismo
con portón
abierto de inspiratoria
doncella escarlata,
llamada volver a comenzar,
diosa púrpura sólo ella mi
musa.
Förüq Castellano
Silencio
en tu hielo de ojos:
Sonatina extensa, yerta,
envellonada; flagro que
venzo
un son cobrizo,
del metal noble,
sin margen, ni acerbo, ni
curva,
un solo de quebradiza arpa
lira,
mi ser no delira, te ama,
con ropa tu intelecto,
en flores de tu vestido
solariego,
traspuesta tú,
por los sucesos difuntos
ave negra nocturnal prestancia,
voy hacia la décimo octava
estrella
que son dos nueves en
llamas.
Sin franca, tapia, ni
verja,
es un Sol inmiscuido
de onda ojera de luna
argenta;
es mi sino,
carrusel, infranqueable de
espinosas,
aspas de lucientes,
y su luz que ciega,
es un cantar al crisol de
reina musa,
es un heliotropo sondear;
buscando a Leannán-Sídhe,
por concavidades de su
hogar,
por astrales límites de su
unión
sujeta sangre,
de mi erizada savia.
El castellano
Förüq


DESIGNIO:
Si nace la belleza de una flor
Yace realizada, la vida de
simiente
Sí entonces nace que
destellea una simiente
Brota que culmina una vida
en color
La senda vívida, fluyente
sigue deriva
Más ávida y resiste que la
estrella 🌟
apagada,
Sí el designio te dictó
Cruzar el relámpago y
cristal de río
No te quedes en su ribera,
Si se marcó atravesaras tu
signo,
No aletargues, no amanses
tu desazón
Habrás finalizado
encomienda
Cuando hayas padecido tu
albor.
Förüq y Leannán - Sídhe
GOLONDRINA SOLAR:
Ciego de sangre ávida
mi corazón, ya acoge
ventiscas
truenos y salamandras 🦎 de fuego 🔥
resplandece una Fuente
somera
de luz entre Oscuridad
rebrillante de lágrima
negra
aterciopelada,
un sin fin de dulces
tormentos
regodeaban su espera
centaurea.
era un río de plata
y tornasoles valederos que
valientes,
Fulge mi regente Mercurio
Dios de dioses.
Lucía entre alba y ocaso
un claro oscuro matinal,
terneza revolcaba en mi
sien florida.
Un diciembre atrida,
que dejaba torbellino y
centellas
como un mordisco de cobre
solar tratara
Póstuma contienda que no
acaba.
Förüq castellano Miguel
Esteban Martínez García a 25/12/2023
Luna
de hielo:
Luna hoy venerable diciembre
te canto;
germino yo mismo
en tierra de nadie,
mi Sol tu Sol
me dice que expone
que muerta tu araña
eres tú quien queda,
humilde humánimal,
pregunta que dónde
queda tu latitud,
que cuándo derrite osadía
de fundir ambos sueños,
sin desquicia avanzo,
que trabajo sobre la música plañidera,
osadía, principio sin final,
oh marcharé,
entre mi soberbia,
entre cerro y Úbeda,
entre ramaje dulce
y caos de idea,
una vez más
por fin,
a vencer,
dame halo,
dame señal,
no querrás volver atrás,
Luna mi reina morena,
vestida de nieve
me deslumbras
un diciembre de rey tuerto,
el camino a verte,
conocerte,
y mi flor en mano besarte en la tuya,
última espina
sangra mi rosa de caballero,
mañana dioses dirán,
no yo de mi designio en espada
y reloj de pared,
laberinto de esmeralda espejo,
al vítreo tras luz afino,
que te busco,
entre sones y pesquisas.
Te busco mas te escondes por las turquesas
ramas de mi soledad,
quién te tuviera
con mis ganas
juro, por difunto,
por coraje
que nadie,
mi canto desgarrado,
artificcie luzzae,
lucero de obscuridad,
cuándo tu salvación,
imprime digna condena
que yo por descendiente
último de Mercurio,
no habrá cuerda se pueda afilar
asfixie a este vampiro,
que yace vivo por tu pulcra
Eternidad.
Förüq y Leannán-Sídhe









PROSA:
I
Escribirte pueda mi latido sordo, en altitud, un hecho, una virtud, destello
vislumbrado,, alarido en fase y etapa, estela indefinida cual centella breve
que se propaga, quise tanto tu voz, que hoy vida, no me viene grande ser tu
pleito descendiente, de larga sombra y sendas irisa el marcado horizonte, el
bueno no cae dos veces indemne, voy a través el bosque inextricable, origen en
derredor famélico es el miedo que no conozco, temerario quien no lanza, no
apuesta, no gana, atreverse es la sola pesquisa, medir quede del prudente
posibilidad,
Escribirte pueda
mi latido sordo,
en altitud,
un hecho,
una virtud,
destello vislumbrado,,
alarido en fase
y etapa,
estela indefinida
cual centella breve
que se propaga,
quise tanto tu voz,
que hoy vida,
no me viene grande
ser tu pleito descendiente,
de larga sombra
y sendas irisa
el marcado horizonte,
el bueno no cae dos veces
indemne,
voy a través el bosque inextricable,
origen en derredor
famélico es el miedo
que no conozco,
temerario
quien no lanza,
no apuesta, no gana,
atreverse es la sola pesquisa,
medir quede del prudente
posibilidad.
II
Un suelo me avanza la víscera, altura fue volver a empezar, de historia núbil,
interminable, donde la maravilla eres tú mi Musa arquitecta, puede mi castillo
no sea de papel, sí de besos torno mi charco sangre, vine del cerro se
desplazaba, arrasando quietudes escarlata, un son, un gemido veloz, canción de
lobos eran mis ilusiones, se querían como dos voces, eran dos muelles como la
vida presiona y saltan edificios precoces, cercas y farolas erguidas, yerta
heridora mi voz entre escalas, era tiempo suficiente Obscuridad yacía con
hambre.
Un suelo me avanza la víscera,
altura fue volver a empezar,
de historia núbil,
interminable,
donde la maravilla eres tú
mi Musa arquitecta,
puede mi castillo
no sea de papel,
sí de besos
torno mi charco sangre,
vine del cerro
se desplazaba,
arrasando quietudes escarlata,
un son, un gemido veloz,
canción de lobos
eran mis ilusiones,
se querían como dos voces,
eran dos muelles
como la vida presiona
y saltan edificios precoces,
cercas y farolas erguidas,
yerta heridora
mi voz
entre escalas,
era tiempo suficiente
Obscuridad yacía
con hambre.
III
Querer, quererte muerta la araña, es el verso sinfónico una bandera, una
promesa, Hidromiel parece mi cigarro de tabaco insurgente fuego seco
vaporoso,abrí muralla, no espero ni aplauso, ni yerta desquicia en mí alojada,
eco joven de soledad que amilana, no puedes herirme, toca mi alma dentro tuya,
estoy tratando de amarte, vestido de sueño, nos atrapa a los dos, oh de traje
invisible, traté de apoderarte escapaste por enredadera, trepando blanco silo
de luna y vertían halos de luna imperecedera, tu escalar ágil brotabas blanca
savia entre aquel silo alto y gris azur tan alto como la luna.
Querer, quererte
muerta la araña,
es el verso sinfónico
una bandera,
una promesa,
Hidromiel parece mi cigarro
de tabaco insurgente
fuego seco vaporoso,
abrí muralla,
no espero ni aplauso,
ni yerta desquicia
en mí alojada,
eco joven de soledad
que amilana,
no puedes herirme,
toca mi alma dentro tuya,
estoy tratando de amarte,
vestido de sueño,
nos atrapa a los dos,
oh de traje invisible,
traté de apoderarte
escapaste por enredadera,
trepando blanco silo de luna
y vertían halos de luna
imperecedera,
tu escalar ágil
brotabas blanca savia
entre aquel silo alto
y gris azur
tan alto como
la luna.
Förüq Miguel Esteban Martínez García y Leannán-Sídhe

EL
IMPERIO DEL VAMPIRO:
Compraba de manera
el silencio del alarido,
a precio solemne vespertino,
el derecho a un vivir
eterno sin vistas a un pasado,
que fluye y no cesa,
duro precio
en condena resurgida,
ella recibia mi fuerza
de inexpugnable magia
me sacrifiqué
sabía que ya estaba muerto,
y no fue trampa el duro precio,
del sol rojo su cuello,
más allá del viento violeta
avancé,
ruego a todo quien vive,
jamás me arrebate el áspero violín,
ni su cuerda de amor
que hiendo y me hiende
labrando destino,
como azar indeleble,
de vena son y colmillo,
somos los bebedores de sangre,
aquí estoy de vida completa
vida extraña sin bloque de miedo,
rito de ser
mortal inmortal,
amigo de sombras nocturnas,
y ruegos entre escarchas azules,
devoción de todo cual convierto,
sed inmortal de estela tangible
quienes lean mi elegía
cuando aquí yazca silente,
será nada más
vuestra ensoñación,
enero que paseaba campos
entre suelo mojado,
que lentamente lloraba
chirivía de chispeo fugaz y leve,
como terciopelo,
blandía la pisada,
todos amamos,
y lirios y violetas nos cegaron,
entre ocres y cerros,
el divino laurel,
crecía flamígero, invicto,
un aura entre escalera de voz
entre espliego en un jarrón,
sin latido me avanza el párpado fijo,
hora en la noche sin encender el astro,
piso mi pie desnudo de nuevo día
ahora ya mi luz creciente sempiterna,
devuélveme a la vida amor,
sí para volver a morir contigo,
sé mi luna de molinos,
enigma toda invisible arteria,
hay ganas, hermosa, bronca, deliciosa
esta sed de sangre,
que avanza,
mece y envuelve,
como enardecida siembra ancestral,
no te pretendo,
eres vil objetivo
d' este colmillo parejo,
dentro la catedral de espejos
no hay salida,
sí un laberinto esmeralda,
te oígo y no dices,
de lirio en luna yacente,
y azar muda
que me busca,
llorada tu nieve
de tierna cara.

Förüq Miguel Esteban Martínez García


















































































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