jueves, 4 de enero de 2024

EL IMPERIO DEL VAMPIRO


 






Compraba  de manera
el silencio del alarido,
a precio solemne vespertino,
el derecho a un vivir
eterno sin vistas a un pasado,
que fluye y no cesa,
duro precio
en condena resurgida,
ella recibia mi fuerza
de inexpugnable magia
me sacrifiqué
sabía que ya estaba muerto,
y no fue trampa el duro precio,
del sol rojo su cuello,
más allá del viento violeta
avancé,
ruego a todo quien vive,
jamás me arrebate el áspero violín,
ni su cuerda de amor
que hiendo y me hiende
labrando destino,
como azar indeleble,
de vena son y colmillo,
somos los bebedores de sangre,
aquí estoy de vida completa
vida extraña sin bloque de miedo,
rito de ser
mortal inmortal,
amigo de sombras nocturnas,
y ruegos entre escarchas azules,
devoción de todo cual convierto,
sed inmortal de estela tangible
quienes lean mi elegía
cuando aquí yazca silente,
será nada más
vuestra ensoñación,
enero que paseaba campos
entre suelo mojado,
que lentamente lloraba
chirivía de chispeo fugaz y leve,
como terciopelo,
blandía la pisada,
todos amamos,
y lirios y violetas nos cegaron,
entre ocres y cerros,
el divino laurel,
crecía flamígero, invicto,
un aura entre escalera de voz
entre espliego en un jarrón,
sin latido me avanza el párpado fijo,
hora en la noche sin encender el astro,
piso mi pie desnudo de nuevo día
ahora ya mi luz creciente sempiterna,
devuélveme a la vida amor,
sí para volver a morir contigo,
sé mi luna de molinos,
enigma toda invisible arteria,
hay ganas, hermosa, bronca, deliciosa
esta sed de sangre,
que avanza,
mece y envuelve,
como enardecida siembra ancestral,
no te pretendo,
eres vil objetivo
d' este colmillo parejo,
dentro la catedral de espejos
no hay salida,
sí un laberinto esmeralda,
te oígo y no dices,
de lirio en luna yacente,
y azar muda
que me busca,
llorada tu nieve
de tierna cara.




Förüq Miguel Esteban Martínez García

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