Cielo de tu amor que acaricio,
en el suspiro del tiempo desvanecido,
en cada luna que te encuentro,
en cada vida que te siento.
Cómo no hacerlo si vives dentro,
si cada minuto lo vuelves tierno.
Vuelo con este sentimiento de fuego,
XI
cabalgo el firmamento,
encontrando el verso despierto.
Como estas ganas de devorarte lento,
que sientas el deseo morder tu cuello,
y la sangre de cada flor de piel y verso.
Donde el agua y la poesía
hacen el amor con tu cuerpo.
En este campo de sentimiento
la sangre de la tierra vistió de amapolas,
cada beso de amor sin tiempo.
El bronce deja su cuchillo
a las espigas del cielo.
Hierro baña la sangre de este guerrero,
vivo y muerto por tus suspiros.
De tu corazón preso, guardián de cada latido,
redentor en el silencio frío.
Amante serpiente en el calor de la ilusión
que te dibuja en mi mente.
Siempre presente, a la hora que la oscuridad
late y envuelve.
Donde te volviste mi bendición,
realidad, abrigo y latido
de la inspiración invencible.
Como invencible dios Sol, que toda vida rige.
Amada hada, esposa de este mío sentir,
XII
acompañante de cada vuelo fulgente.
Tu semilla de amor germinaste en mi pecho,
amapola roja y negra, sangre y tinta
que cada verso expresa sin descanso.
Fluyendo como el río que brota en almas a su paso.
Voz amante de tu presencia en mi mente,
donde el te amo cada noche se siente.
Cura de soledad y maravilla hasta la muerte.
Donde mis rosas dejarán su sangre.
Nunca dejaré de escribir al amor,
a esta pasión de tenerte,
a cada luna que de malva el cielo me tiñe,
a todas las flores sencillas donde te veo,
donde descubrirás que este duende te será fiel,
y a cada semilla que nace pone tu nombre,
donde encontró su latido noble,
y mil veces más fuerte
lento se apodera de tu bosque.
Las campanillas en flor le oyen
y distingue el espíritu de cada árbol,
en cada pequeña vida a dios encuentra,
donde la armonía la acaricia el idioma oculto
de las hojas al viento.
Como el abrazo de la yedra al árbol
y el beso del rocío primero a las flores del campo.
XIII
En paz me siento en mi entorno,
y en la ciudad muero lento.
Bendita la vida por darme tu amor,
por darme ojos para ver cada vida en color,
siente esta caricia sin dolor
observa que de mí el cielo se apiadó,
donde sin envidia ni mal
eterno vivo, como poeta sin tiempo en tu recuerdo,
voy allí lejos de este mundo,
donde empieza nuestro bosque sin destino,
donde libre, todo sigue su espiral sagrada,
el ciclo de la vida y la muerte,
el resurgir del agua, la sangre y de la tierra.
Amada te canto, de tu mano siempre mi te amo,
contigo siento la fuerza
de la tierra, el agua, el viento, el fuego, y la magia
que en arrullo acarician mi cuerpo,
contigo no temo a ningún abismo, infierno, ni
tormento,
a ti te debo cada verso.
El Castellano y Leannan-Sidhe
XIV
Renuevo esta mi sangre,
tengo tus ojos fijos en mi horizonte,
a cada luna nocturna
que pido proteja tu amor en mi cuerpo,
amaneciendo despierto
el deseo de enredarme en tu cabello,
la pasión rugiendo besar tu cuello,
desvaneciéndose el tormento,
encontrando el manantial de esmeraldas
en tu cuerpo
sirviendo al placer preso
rezando a la noche oscura
encontrarte en cada parpadeo,
sintiendo el fuego arder dentro,
vistiendo mi piel de tus deseos,
como íntimo tesoro de ternura cuidarte
hasta el fin del tiempo que muerde,
hasta eterno tenerte
donde tu esencia surque mi sangre,
y el velo de fuego destape,
donde sin verte sigo soñándote,
como inevitable besarte,
y entre tu boca encontrarme,
XV
donde por amarte me resucitaste,
y la flecha certera me atravesó el pecho
para del latido nunca sacarte,
para verte cada día en mi mente
como siempre tan resplandeciente,
mi anhelo queriendo siempre sorprenderte,
mi felicidad encontrándote dulce radiante,
si escribir solo sé escribir
lo que dice el corazón
y siempre sabrás que suspira por ti amor,
mi bendición mi locura de pasión,
mi florecer en rojo tornasol,
viendo el arco-iris de la ilusión,
viendo desvanecerse cada día mi dolor,
encontrando de tus pechos las perlas amor,
avanzando tus cauces
llegando a tu océano de ilusión,
abrigando tu interior con mi calor,
protegiéndote por ser mi tesoro,
mi cielo estrellado y cada rayo de sol
que me acaricia,
siendo bella princesa de mi reino,
siendo entera bella,
siendo de amada tan preciosa como destello
en tu mirada, cálida ilusionada
XVI
donde mi calma se vuelve tu agua,
y naufrago en tu playa.
Me encuentro preso en tu tela de araña,
siento cálida la sábana,
me pierdo en cada noche que mi alma te extraña
como necesitarte mi esperanza,
como mi campo en flor sembraste cada flor
silvestre,
como solo tú ahuyentaste cada recuerdo triste,
vengo a desafiar a esta inspiración
con tu corazón invencible,
donde de sentirte mi mundo, rojo volviste,
donde mi amor te encuentra y te desviste,
quiero perderme en tus secretos
recorrer tus parajes para renacer
como amapola en tu piel,
donde viviré de tu placer,
donde solo necesitaré de tu amor para vivir,
a cada luna estridente que encuentro
el verso solitario navegando la sangre
y vuelo a abrazarte,
y como paréntesis del destino
de mi interior te adueñaste.
El Castellano y Leannan-Sidhe